Análisis

Crítica de Ocho apellidos catalanes

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Ocho apellidos catalanes - DIRIGIDA POR: Emilio Martínez-Lázaro - PROTAGONIZADA POR: Dani Rovira, Clara Lago, Karra Elejalde, Carmen Machi, Berto Romero y Belén Cuesta. Ya en cines.ARGUMENTO: Las alarmas de Koldo se encienden cuando se entera de que su hija Amaia, tras romper con Rafa, se ha enamorado de un catalán. Decide entonces poner rumbo a Sevilla para convencer a Rafa de que lo acompañe a Cataluña para rescatar a Amaia de los brazos del joven y de su ambiente.

Empecemos poniendo las cosas en su sitio: ni Ocho apellidos vascos era tan magnífica ni su secuela es tan terrible como algunos medios pretenden. Ocho apellidos catalanes ha surgido a la sombra de un inesperado exitazo de taquilla y público (no tanto de crítica) refrendado en cines y televisión y todo eso le ha pesado muchísimo a su producción, al planteamiento argumental y a la concepción de la película, que se mueve sobre todo en el terreno de la comedia de enredo al más puro estilo La boda de mi mejor amigo (salvando las distancias ya que, como sabéis os guste más o menos, el cine estadounidense es experto en el género tanto en series como en largos).

En primer lugar, por la premura con la que se ha querido rentabilizar ese filón, lo que ha precipitado que se escriba un guión, se ruede y monte una película que pronto hiciera de nuevo taquilla y a ser posible antes de que la situación en Cataluña pasara a un segundo plano. Han pasado solo veinte meses en total desde que en marzo de 2014 viera la luz la primera entrega y el estreno de la secuela. El resultado es más pobre en su planteamiento y desde luego falto de ideas frescas que le arrebaten la carcajada al espectador: o encontrará gags casi calcaldos o bien no son demasiado brillantes...

En segundo lugar, no ha aprendido nada de sus errores y encima los personajes que nos presentaron han cambiado, y eso es especialmente doloroso en el caso del personaje de Karra Elejalde (Koldo), el más divertido de la anterior entrega, que ahora queda desdibujado, (y aún así sigie siendo aún así el mejor exponente en dar en la diana del humor). 

En plena contienda política por determinar al futuro de Cataluña, uno de los grandes morbos que generaba la película era si conseguiría unir las distintas sensibilidades respecto a esta cuestión mediante el humor o al menos desdramatizar un poco el cargado escenario, y aquí hay que señalar que tampoco cumple su objetivo. Amaia (Clara Lago) tiene la intención de casarse con Pau (Berto Romero) mientras Koldo y Rafa tratan de detener en enlace a toda costa (Karra Elejalde y Dani Rovira) así que la boda en una masía catalana no va a ser nada convencional.

Y es que para contentar a su abuela independentista (esa Rosa María Sardà que representa a la élite de la alta burguesía catalana), va a hacerle creer quese celebra en una República Catalana recién independizada. Esta magnífica idea que puede traernos a la cabeza una peliculaza como Goodbye, Lenin! se queda en la superficie y no consigue trascender más allá (con lo que habría podido dar de sí).

En general tanto ella como Berto Romero son dos personajes bastante desaprovechados que casi parecen realizar un cameo más que formar parte de la trama principal de la película, así que no consiguen siguiera desmitificar los nacionalismos y hacernos reír con la pantomima.


¿Habría sido un error evitar chistes con la familia Pujol, Artur Mas y otros personajes de la escena política que están en la picota o es justo lo que reclamaba el espectador? Es difícil de decir, pero lo cierto es que el factor sorpresa brilla por su ausencia y la sátira social ni llega a esbozarse. Se echa de menos más tiempo en pantalla para los compadres y algo de mala baba aunque proceda de su "inocentes" comentarios. 

En suma, quienes difrutaran de Ocho apellidos vascos no van a encontrar motivo de enojo en Ocho apellidos catalanes pero tampoco la misma chispa ni en los personajes ni en las rivalidades territoriales y probablemente mucha menos diversión. Es a todos los efectos una secuela en el sentido amplio del término, así que al resto, probablemente ni siquiera le llame la atención.

A veces merece la pena esperar y preparar bien una producción para luego recoger el fruto, aunque ahora quien tiene que hablar es el público. Y, sobre todo, sabiendo que eran los tópicos regionalistas los que lo que mejor funcionaban en la primera película, es incomprendible que se le dé más peso a la trama romántica que sirve de telón de fondo.

Os dejo con el tráiler de Ocho apellidos catalanes con una última reflexión: ¡qué difícil es hacer una buena comedia! Hay quizás seis o siete momentos puntuales y casi involuntarios que se sacan la sonrisa, si eso te satisface o no... Decía Dani Rovira que no hay nada tan español como la reconquista, pero desde luego reconquistar al respetable no es nada sencillo. Conseguir triunfar es difícil, mantener la posición, ni te cuento.


Valoración

Bajón de calidad respecto a la anterior entrega, que si bien no era una obra maestra de la comedia sí tenía valores latiendo de fondo que hacían que los chascarrillos fueran conciliadores.

Hobby

55

Regular

Lo mejor

Karra Elejalde a pesar de todo, sobre todo con su primera aparición.

Lo peor

Las prisas son malas consejeras, se nota la premura con la que se ha gestado y rodado.

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