Análisis

Crítica de Oldboy

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En Oldboy un ejecutivo publicitario es secuestrado y aislado durante veinte años. Cuando por fin lo liberan, sin darle ninguna explicación, se lanza a una búsqueda obsesiva para descubrir quién orquestó un castigo tan cruel y extraño, pero lo que acaba descubriendo le llevará al límite de la locura.2013 - DIRIGIDA POR: Spike Lee - PROTAGONIZADA POR: Josh Brolin, Samuel L. Jackson, Elizabeth Olsen, Sharlto Copley, James Ransone, Lance Reddick y Michael Imperioli. En cines a partir del 24 de enero.

En 2003, el director surcoreano Park Chan-Wook estrenaba Oldboy, la segunda entrega de su trilogía de la venganza, una cinta en la que cada intérprete se dejaba la piel para llevar a la gran pantalla el manga del guionista Garon Tsuchiya y el dibujante Nobuaki Minegishi, dos de los grandes creadores japoneses del género que, con su obra homónima, consiguieron el prestigioso premio Eisner a la Mejor Edición de Material Internacional en 2007.

La película cosechó en su día diversos premios a nivel internacional gracias a sus múltiples virtudes, entre otras, como decíamos, la entrega total del reparto (impactante ver a Choi Min-sik comerse un pulpo vivo), pero también el sutil sentido del humor del libreto, la enrevesada historia que se escondía tras el encierro del protagonista y la posibilidad de redención de un hombre que no conoce cuál es el pecado que le ha llevado a dicha reclusión.


Con estos precedentes, hay que decir que Spike Lee tenía un listón muy alto por alcanzar, pero, el dos veces nominado a los Oscar y considerado durante mucho tiempo promesa de Hollywood, tenía una importante baza a jugar a la hora de realizar este remake: actualizar el relato y circunscribirlo a unas nuevas coordenadas espaciales atrayendo al público occidental con un lenguaje más próximo a sus experiencias audiovisuales.

A priori, el esqueleto argumental del relato es el mismo: un hombre es mantenido en cautiverio sin saber por qué está retenido. En su encierro comienza a hacer memoria, recordando a qué personas ha podido herir a lo largo de su vida, pero no consigue esclarecer quién le mantiene prisionero. Jura vengarse de su carcelero, hasta que un buen día es sedado y despierta en libertad. Así comienza el juego macabro que le llevará a su raptor, un fantasma del pasado.



Hasta aquí las referencias previas, porque el trabajo de Lee en su Oldboy es radicalmente diferente al del director surcoreano. El guión de Mark Protosevich (Poseidón, Soy leyenda), se antoja muchísimo más mascado, dándonos más información sobre nuestro protagonista antes de ser recluido en una celda y subrayando las explicaciones en la parte final (adiós al suspense). Además carece de la sutileza y la multidimensionalidad que habrían necesitado unos personajes tan especiales.

Spike Lee centra su trabajo en el cuidado del encuadre y la búsqueda estética, consiguiendo, con sus planos cenitales, que tengamos presente en cada momento que los pasos que da nuestro protagonista: Joe Ducett (Josh Brolin) desde que es liberado, están siendo manipulados, como si se tratara de una marioneta. Tampoco es baladí la elección de una paleta de colores intensos y variados en el exterior que contrastan con las tonalidades ocres de la reclusión.

Por lo demás, su pulso a la hora de dirigir a los actores es titubeante, haciendo peligrar incluso la continuidad entre planos (el hecho de que el metraje original de 140 minutos fuera reducido en aproximadamente media hora no habrá ayudado demasiado) que en ocasiones parecen una sucesión de bonitas estampas entre escenas de extrema violencia en las que las coreografías no tienen ninguna brillantez ni justificación argumental: la secuencia del martillo, famosísima es un verdadero despropósito. En "román paladino": no empatizas con los personajes y la historia no parece real en ningún momento.

A pesar de que Elisabeth Olsen guarda la ropa, dos grandes actores de los que hemos disfrutado ya en varias ocasiones gracias a sus magistrales interpretaciones parecen directamente ridículos por la simplificación de sus respectivos roles, su caracterización y, como decía más arriba, porque no están dirigidos como se merecen: son Samuel L. Jackson y, sobre todo, Sharlto Copley, el personaje más importante de la cinta después del protagonista y la gran decepción de la misma.

A todas luces el remake de Oldboy es torpe y superficial, incluso en sus diálogos y en su resolución: inolvidable en la versión de Park Chan-Wook, simple y carente de ambición en la de Spike Lee. Eso sí, hay que reconocerle la valentía de atreverse con un grande. A buen seguro todavía nos dará alegrías, aunque, desde luego, no en esta ocasión.

Lo positivo: gracias a este remake, habrá quien se plantee revisitar la película original o descubrir el manga, así que como mínimo la ocasión le ha brindado una nueva ventana de interés a una historia magnífica.

Valoración

Esta revisión de Oldboy podría liderar la lista del Top 10 de la avalancha de remakes innecesarios que se nos vienen encima. Menos densa, fantástica y visceral que su predecesora se queda en un simple ejercicio de estilo.

Hobby

55

Regular

Lo mejor

Los tiros de cámara de Spike Lee y la fotografía.

Lo peor

Sharlto Copley en su papel más sobreactuado hasta la fecha.

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