Análisis

Crítica de Orígenes: la mejor película de Sitges 2014

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Orígenes (I, Origins) - DIRIGIDA POR: Mike Cahill - PROTAGONIZADA POR: Michael Pitt, Brit Marling, Astrid Bergès-Frisbey, Steven Yeun, Archie Panjabi, Kashish y Cara Seymour. En cines a partir del 14 de noviembre.ARGUMENTO: Ian Gray, un estudiante de biología molecular especializado en la evolución del ojo humano, conoce a una misteriosa mujer cuyo iris es multicolor. Años después, su investigación lo lleva a hacer un descubrimiento asombroso, que podría cambiar la forma en que percibimos nuestra existencia.

Cuando pudimos verla en Sitges nos dejó sin aliento y comprobamos con alegría que se alzaba con el galardón a la mejor película del festival, que este año tuvo una clara prevalencia de cintas de ciencia-ficción y fantasía. Bien por Orígenes, una de esas películas que no puede dejarte indiferente.

Mike Cahill, que ya hizo bastante ruido con su anterior película: Otra Tierra, explora temas como la identidad y la esencia del ser humano a partir de dos visiones: por una parte, la científica, con la identificación biométrica del iris ocular y, por otra, a partir de la creencia de que “los ojos son la puerta del alma”.


Orígenes supone una consolidación de su estilo como director, abundando en la creación, por una parte, de una atmósfera tremendamente íntima a través de la fotografía y la música y, por otra, encandilando con la irrupción de la ciencia-ficción en el drama interior de un personaje. Si en Otra Tierra era el personaje interpretado por Brit Marling (The East), Rhoda, el que experimentaba un giro de 180 grados, en esta ocasión será el universo de Michael Pitt, Ian en la ficción, el que vea cómo se tambalean sus creencias.

Ian investiga la génesis de la visión y sus aplicaciones para tratar de establecer la imposibilidad de que exista un creador: si el iris humano es como la huella dactilar, única e irrepetible parece irrefutable el hecho de que no hay un patrón que se repita. Si además es posible encontrar a un ser vivo privado de visión y dotarle de la misma, casi se estaría demostrando de forma fehaciente la teoría de la evolución.


Pero por supuesto, este camino científico de exploración se ve interferido por su vida privada cuando conoce a Sophie, una mujer con unos preciosos ojos parcialmente heterocromos con unas características muy determinadas. El casting es un acierto tras otro como se puede comprobar con el fichaje de la actriz y modelo franco-española Astrid Bergès-Frisbey, que da el tipo a la perfección.

Ella le hará pensar en el iris de una forma totalmente diferente haciendo que irrumpan en su mundo de certezas toda una serie de planteamientos que ni siquiera había llegado a hacerse, ¿son los ojos la puerta al más allá? ¿Hay en ellos parte de uno mismo? ¿Qué sucedería si pudieran encontrarse patrones en la formación del iris? La propuesta es arriesgada, apasionada y un ejercicio artístico que solo puedo calificar como precioso en el sentido menos cursi posible. Hay belleza verdadera en Orígenes.


Si hiciéramos una reducción al absurdo veríamos cómo en la parte de la película que más entronca con el drama romántico de corte indie, se confrontan ciencia y espiritualidad pero, como toda gran obra, está plagada de matices y no toma partido ni por un extremo ni por otro sino que deja al espectador todas las puertas abiertas (y nunca mejor dicho si tenemos en cuenta que ésa es una de las metáforas de la cinta).

En el apartado técnico es imposible no rendirse ante el excelente trabajo de montaje y a la dirección de fotografía a cargo de Markus Förderer y la consistencia del guión del propio Cahill que se alarga en el tiempo permitiendo ver la evolución de los personajes y cómo ellos mismos se juzgan a sí mismos en el pasado cuando se reconcilian con él. En este sentido, es una película muy madura.

Dos recomendaciones a la hora del visionado: esperad pacientes tras los títulos de crédito para descubrir una dimensión más de la película, y, si os es posible, visionadla en versión original para poder disfrutar de todo su esplendor.

Cahill tiene la maravillosa capacidad de emocionar al espectador y de introducirlo en una serie de reflexiones que hacen que no solo merezca la pena el viaje sino que apetezca repetirlo. Exactamente igual que cuando te fundes en la mirada del otro y descubres en sus ojos el mismo paisaje que podría encontrarse en un cuerpo celeste. El Universo en una cáscara de nuez.

Valoración

Una excelente cinta de ciencia-ficción que indaga en nuestras creencias y nuestras convicciones científicas: atrapa por la forma y por el fondo.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

La historia, la banda sonora, la fotografía y el atrevimiento. Cóctel magnífico.

Lo peor

Exige atención e implicación por parte del espectador y tiene un doblaje lamentable. Vedla en VO.

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