Análisis

Crítica de la película Hitchcock

Por Daniel Quesada
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ARGUMENTO: Tras una carrera plagada de éxitos, el director de cine Alfred Hitchcock decide ir contra corriente y rodar una película con la que nadie se atrevería: Psicosis. El proceso de gestación del film pondrá a prueba la fe de Hollywood en el artista y tambaleará su matrimonio con la fiel y talentosa Alma Reville.2012 - DIRIGIDA POR Sacha Gervasi - PROTAGONIZADA POR Anthony Hopkins, Helen Mirren, Scarlett Johansson, Danny Huston, Michael Stuhlbarg y Toni Collete.

Cuando estudias Comunicación Audiovisual en la Universidad Complutense hay dos cosas que se te quedan grabadas a fuego. La primera es que Alfred Hitchcock era un misógino redomado. La segunda... No me acuerdo. La cuestión es que el director londinense no sólo ganó fama por ser un cineasta incomparable, sino por su particular forma de ser: era un hombre maniático, acomplejado, cínico y extremadamente inteligente. Esta película de Sacha Gervasi se centra en la persona. No esperéis descubrir todos los pormenores de la filmación de Psicosis (aunque algún detalle curioso sí que se nos regala), sino lo que vivieron y sufrieron las personas involucradas en ella.

El protagonismo recae tanto en Hitchcock (un Anthony Hopkins hasta arriba de prótesis) como en su mujer Alma Reville, interpretada por una Helen Mirren que lo da todo en su papel. Pero también se tantea la vida de otras personas que estuvieron involucradas realmente en Psicosis, como la protagonista Janet Leigh (Scarlett Johansson), Vera Miles (Jessica Biel) o Anthony Perkins (James D´Arcy). En ese sentido, se saca demasiado partido a la sensual Janet Leigh y poco al misterioso Anthony Perkins, que podría haber aportado más de sí a la trama. Pero es que, en el fondo, esta película habla de lo poco que entendía Hitchcock a las mujeres y cómo lo pagaba con su mujer Alma, la única que en realidad le enseñó a ser mejor persona.

"Comparado con Orson Welles, es un encanto"

La película ahonda en dos matices clave de la personalidad de Hitchcock. Por un lado está el genio del cine, uno que conoce a la industria mejor que nadie y es capaz de manipular los sentimientos del espectador a su antojo, mediante una puesta en escena y un montaje visceral por fuera, pero frío y matemático por dentro. Ese es el cineasta que, con Psicosis, creó las raíces del slasher moderno y perfeccionó las reglas del suspense en el séptimo arte. La película de Sacha Gervasi muestra el talento y la perspectiva de Hitch en escenas como la del tribunal censor, en el que ha de convencer a los defensores de la moral de que no pasa nada por mostrar un retrete en una película (es cierto que Psicosis fue la primera película en mostrar cómo se tiraba de la cisterna).

Pero lo más relevante en este film es el otro Hitchcock (al que podéis conocer mejor en el reportaje que ha preparado Raquel Hernández), uno que se escuda en su brillante sarcasmo para defenderse de una realidad en la que es incapaz de entender y tratar a las féminas como merecen. Su mujer, Alma, se muestra aquí como su compañera de viaje durante décadas, una luchadora que aporta talento y coraje al artista, pero que siempre se ha mantenido en un discreto segundo plano.

Él, mientras tanto, es un desagradecido que actúa como un voyeur de las actrices a las que contrata para sus películas. Forma parte de la leyenda esa búsqueda incesante de la "rubia perfecta", la que lo comprenda de verdad. Pero, como ninguna es digna de ese título, Hitchcock decide matarlas o torturarlas bajo el manto del celuloide. Los biógrafos y estudiosos del cineasta aseguran que realmente estaba obsesionado, aunque el film riza el rizo y presenta al autor como una persona bastante trastornada. Sobre todo, en ciertas secuencias imaginarias, en las que el protagonista habla con el asesino en serie Ed Gein, el cual hace de motor de su odio hacia las mujeres. En una escena, incluso se insinúa el deseo latente de Hitchcock de acabar con su mujer.

"Filma asesinatos como escenas de amor y las escenas de amor como asesinatos".

¿Necesitaba realmente Hitch acabar con las chicas de sus películas para saciar su resentimiento hacia las mujeres? Esa es la pregunta que lanza la película, en la que se muestra cómo el director, enfurecido, decide escenificar él mismo la famosa secuencia de la ducha ante una Janet Leigh aterrorizada. En otro punto, él confiesa a la propia Janet que le entreistece ver cómo todas las mujeres lo "traicionan" al vivir su vida o incluso quedarse embarazadas. Hay tres mujeres que entienden de verdad cómo es él: por un lado, su ayudante Peggy (una Toni Collete de lo más mona con ese "look sixties"), que entiende al genio pero sabe que necesita de su mujer para existir; por otro, la actriz Vera Miles, que ya ha participado en sus películas y sabe hasta dónde puede llegar su obsesión por el sexo opuesto. Y, por último, su propia mujer Alma, que es la única con el potencial de redimirlo pero que, hastiada de aguantar su egoísmo años y años, se está empezando a dejar querer por su rival Whitfield Cook.

Es mediante ese doble juego Hitchcock-Leigh y Reville-Cook como se articula el verdadero drama de la película. ¿Está a tiempo el protagonista de salvar su vida personal y, de paso, su carrera como icono del cine?

De entre los muertos

Para encarnar a alguien con una personalidad tan marcada como Alfred Hitchcock, hacía falta un actor a la altura. Que el elegido haya sido el gran Anthony Hopkins no deja de tener su gracia: ¿cuánto aportaría de su experiencia como Hannibal Lecter a la vertiente más desatada del director? Hopkins hace un estupendo trabajo imitando su habla parsimoniosa y la pose altiva y relajada, con las manos cruzadas sobre la barriga. Es cierto que el maquillaje, aunque abundante y trabajado, no acaba de transmitir esa silueta contundente y oronda del director. Pero claro, con dos rostros tan reconocibles, era difícil acertar más en la diana.

A pesar de todo, el premio gordo de la película es para una Helen Mirren portentosa, que sabe pasar de una mujer concentrada y meticulosa a una más furibunda y desengañada cuando hace falta. Transmite una idea clave de la película: que Alma tiene prácticamente el mismo talento como Alfred y, sin duda, más fuerza de voluntad que él.

Pero no todo en la película es un drama amoroso. Los fans del cine hitchcockniano encuentran montones de bromas privadas y referencias, desde esa presencia de los pájaros, hasta la mítica sintonía de la serie Alfred Hitckcock presenta, pasando, cómo no, por ese mítico "good evening" que Anthony Hopkins borda. Mención especial para los divertidos prólogo y epílogo de la película, todo un guiño para los que disfrutamos de la serie original.

La película es, por tanto, un estudio del hombre detrás de la peluca de Norman Bates, un artista que entendía mejor al público anónimo que a su propia familia. Hubiéramos agradecido una mayor sutilidad en la expresión de los puntos débiles del personaje y, quizá, un final menos complaciente dada la vida posterior del director, pero en cualquier caso, se trata de una radiografía muy interesante tanto de un sistema de estudios que ya quedó atrás como, sobre todo, de un artista inimitable, con sus virtudes y sus defectos. Y, por supuesto, nadie lucía mejor de perfil que él...

Valoración

La película se permite algunas licencias que a veces están de más, pero los actores se portan de maravilla y las referencias a una época hollywoodiense que ya pasó mantienen la atención bien atada.

Hobby

79

Bueno

Lo mejor

La aplastante actuación de Helen Mirren. Las referencias para aquellos que sepan verlas.

Lo peor

La demencia de Hitchcock a veces es excesiva. El personaje de Anthony Perkins está desaprovechado.

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