Análisis

Crítica picante de Vacaciones en el infierno

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: Mel Gibson es Driver, un tipo se ha hecho con un botín de millones de dólares que le habrían proporcionado unas vacaciones de verano memorables, pero tiene a la poli en los talones. Capturado por las autoridades mexicanas, es enviado a una cárcel de mala muerte llamada El Pueblito. No lo tendrá fácil para sobrevivir, pero lo hará gracias a un niño de 10 años.2012 - DIRIGIDA POR: Adrian Grunberg - PROTAGONIZADA POR: Mel Gibson, Kevin Hernández, Daniel Giménez Cacho y Dolores Heredia. Estreno en España el 26 de octubre.

Cuando comienza Vacaciones en el infierno, piensas inmediatamente que se tratará de una película más de acción, con el clásico enfrentamiento de policías y ladrones.

Mel Gibson conduce un coche a toda pastilla bajo una máscara de payaso cuando traspasa un muro y vuelca: para su desgracia está en México (por unos escasos metros) y con un buen pellizco de pasta, lo que le convierte en la víctima ideal de la rapiña de una policía corrupta y el candidato número uno para engrosar la lista de delincuentes de un penal muy particular: El pueblito.

Pueblo chico, infierno grande

Algo de ese enfrentamiento entre la autoridad y los reclusos hay, pero bajo muchas otras líneas argumentales que nos llevan a conocer una cárcel de lo más surrealista, a la que Driver va a parar sin comerlo ni beberlo y que, para mi asombro está basada en una cárcel real de Tijuana. La realidad una vez más supera la ficción.

Las interpretaciones y la ambientación de El pueblito, pero sobre todo, el tono y el ritmo de esta original película rezuman frescura, a pesar de las escasas expectativas con las que acudía al cine.

Picante como un chile mojado en tabasco y con extra de wasabi, Vacaciones en el infierno ya daba buenas pistas en el tráiler del sentido del humor que gastaría, parodiando con acierto aquella maravillosa película del 32, Adiós a las armas, en la que la voz en off de uno de los personajes principales describía un entorno idílico frente a una realidad dolorosa. Desde una perspectiva que se aleja del alegato antibelicista de su predecesora, Gibson relata en forma de misiva a su madre (toma ya) su maravilloso viaje al sur mientras somos testigos de su arresto y encarcelamiento en El pueblito, donde la droga y la prostitución campan a sus anchas mientras Driver va mostrando todas las bazas que se guarda en la manga.

El retorno de Mel Gibson a la acción

Hay que reconocer que el tirón de este hombre sobrevive a cualquier escándalo. Su presencia en pantalla sigue despertando interés cuando hace lo que mejor sabe: actuar. No obstante, también coguioniza la película, que tiene un toque gamberro en cada recodo del metraje y produce la cinta cuya dirección recae en su colega Adrian Grunberg, debutante como jefe de equipo aunque con una dilatada carrera como director de segundas unidades en películas de gran envergadura como Traffic, Master and Commander, Apocalypto o Wall Street 2: el dinero nunca duerme.

El guión mima las relaciones entre los personajes y las engarza con naturalidad. Grunberg pasa la prueba de la dirección de actores con nota y exprime una gran calidad interpretativa de cada uno de los actores y actrices a los que lía en la madeja argumental de Vacaciones en el infierno. Destacan sobre el grupo el joven Kevin Hernández del que seguramente tengamos más noticias a juzgar por su talento y su dura madre, Dolores Heredia, que se presenta en un plano precioso para partirle la cara a Mel Gibson espetándole un ¿y tú qué coño miras?

Mención aparte se merece el actor madrileño Daniel Giménez Cacho (el consumado villano de El pueblito), que recientemente ha coprotagonizado la espléndida Blancanieves de Pablo Berger que recomiendo a todos aquellos amantes del cine capaces de ver una película deshaciéndose de cualquier prejuicio.

Incómoda pero divertida

Desde el cartel de bourbon que juega con la imagen de nuestro rey borbón hasta los títulos de crédito que comienzan con un tema musical de lo más irreverente "Yo, soy culero porque el mundo me ha hecho así..." lo cierto es que Vacaciones en el infierno, originalmente titulada Get the gringo ofrece mucha, pero que mucha tela para cortar: policía corrupta a ambos lados de la frontera, una venganza personal y un protagonista maquiavélico que nunca descubre su verdadero rostro ¿quién es Driver en realidad?

La crítica está presente a lo largo de todo el metraje: las grandes fortunas amasadas a base de servilismo o directamente, del saqueo a los demás, el egoísmo y la necesidad de buscarse la vida... pero lo que prima es el espectáculo y el entretenimiento sin pelos en la lengua.

Deja buen gusto en el paladar, eso sí y regala momentos muy divertidos, así que es una buena apuesta para pasar un buen rato y comprobar cómo es el acento en "spansglish" de Gibson o sus dotes como imitador de Eastwood.

Valoración

Atractiva película de acción lejos de los grandes estudios con sabor picante y trasfondo de lo más gamberro en la que sobresale un humor de lo más cínico que llega hasta el final.

Hobby

77

Bueno

Lo mejor

¿Te imaginas a Mel Gibson imitando a Clint Eastwood? Pues no te lo puedes perder...

Lo peor

Verla doblada. Requiere ser vista en versión original para disfrutar del spanglish.