Análisis

Crítica de El poder del dinero, con Harrison Ford y Gary Oldman

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En El poder del dinero seguimos el día a día de Adam Cassidy joven que siente que ha llegado a un punto muerto en la compañía tecnológica en la que trabaja. Tras cometer una imprudencia, es acusado de un delito federal. Su jefe le propone un trato para evitar la cárcel: infiltrarse en la compañía de su principal competidor y actuar como espía industrial. Su vida pasa a ser casi perfecta: todo lo que tiene que hacer es traicionar a los que le rodean.2014 - DIRIGIDA POR: Robert Luketic - PROTAGONIZADA POR: Liam Hemsworth, Amber Heard, Harrison Ford, Gary Oldman, Josh Holloway y Richard Dreyfuss. En cines a partir del 28 de febrero.

Liam Hemsworth es uno de esos jóvenes que están desencantados con el sistema, ¿y quién no lo estaría? Como bien se narra al comienzo de El poder del dinero, las nuevas generaciones se enfrentan a un dilema brutal: prepararse durante años para tener un expediente académico destacable y acabar trabajando de becarios otros tantos. Y así, ¿cómo no te van a entrar ganas de tomar atajos?

Sí, es lo que estáis pensando: el sueño americano sido tumbado a fuerza de que las grandes corporaciones acaparen cada vez más poder adquisitivo en detrimento de "los curritos" cuya situación es peor día a día. Nuestros padres sabían que tendrían que trabajar duro, pero que si lo hacían tendrían estabilidad y un cierto progreso que al menos les permitiría tener una senectud digna. Ahora las reglas han cambiado: puedes matarte a trabajar y no ascender ni un escalón. 

Este planteamiento inicial y la presentación de Adam Cassidy (Liam Hemsworth), son un excelente punto de partida para una película que por desgracia va de más a menos, perdiéndose en los entresijos de lo que habría podido ser una brillante adaptación del libro de Joseph Finder titulado "Paranoia".

Cassidy proviene de una familia humilde que representa exactamente lo contrario que él pretende conseguir en la vida: ascender, tener voz propia, sentirse respetado y alcanzar un estatus social alto. Richard Dreyfus da vida a su padre, su antítesis. Es un hombre tranquilo que tiene que vivir de lo que gana su hijo y no tiene ni siquiera seguro médico, lo que desencadenará que de hecho se meta en un lío corporativo importante.

Tras ser despedido junto con su equipo por su altanero jefe Nicholas Wyatt (Gary Oldman), Cassidy se tomará la licencia de correrse una juerga a costa de la cuenta de gastos de la empresa, agravando su ya de por sí desesperada situación. Esto a su vez le dará a Wyatt la ventaja para hacer con él lo que quiera... que no es otra cosa que actuar como "topo" en la compañía de su principal competidor: Jock Goddard (Harrison Ford). Algo en ellos recuerda al duelo tecnológico y estratégico entre Bill Gates y Steve Jobs: de hecho la caracterización de Ford recuerda bastante a este último.

Además del duelo interpretativo entre ambos actores, en el que Gary Oldman luce una tonalidad actoral muy rica en matices, en este momento se introduce otra idea bien interesante: la de la relación entre el mentor y el aprendiz. Su trifulca viene de antiguo ya que pasaron de ser socios a rivales, así que su relación es muy tensa, lo que es disfrutable desde la butaca del espectador.

Liam Hemsworth por su parte, tiene numerosas ocasiones para dejar claro que ésta es una película de gente guapa con cuerpos de vértigo (hace bien el lucirse, él que puede) y poco más, porque sus líneas de diálogo tampoco son para tirar cohetes, pero es la irrupción de su Némesis femenina (Amber Head) la que comienza a quebrantar el ritmo de la cinta, que apenas comienza a despegar sufre las turbulencias de un guión en el que se echa en falta mucho más dinamismo y un buen cargamento de intriga, ¡que es un thriller y nos lo vemos venir de lejos!

Los diez últimos minutos son el colmo de la torpeza recorriendo lugares comunes hasta dejar todos los cabos tan atados y requeteatados que seguramente cuando cuando comiencen los créditos ya tendréis el abrigo puesto.

Pudo ser mejor, pudo ser peor, pero algo nos hace pensar sobre la situación actual del mercado laboral y eso se agradece por más que el trazo grueso del final empañe los méritos del arranque.

Desde luego para Luketic es un salto de calidad teniendo en cuenta trabajos anteriores que incluyen joyas como La cruda realidad o Killers, aunque tendrá que seguir afinando la puntería si quiere dejar de lado sus comedias románticas para conseguir thrillers más sustanciosos.

Valoración

El principal atractivo de El poder del dinero es el duelo entre Harrison Ford y Gary Oldman, entre los que saltan chispas, y la plasmación de la desesperación de una juventud condenada a no tener un futuro.

Hobby

62

Aceptable

Lo mejor

El planteamiento inicial de la película, bastante apegado a la realidad.

Lo peor

La sobreactuación del doblador de Gary Oldman: exagera tanto que el personaje parece ridículo.

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