Análisis

Crítica de Runner Runner

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En Runner Runner seguimos a Richie Furst, un estudiante de la Universidad de Princeton que pierde el dinero que necesitaba para su matrícula al apostarlo en un juego de póker online. Cuando descubre que el sitio web está alojado en una isla remota, va a enfrentar a su dueño, el millonario Ivan Block.2013 - DIRIGIDA POR: Brad Furman - PROTAGONIZADA POR: Ben Affleck, Justin Timberlake, Gemma Arterton, Anthony Mackie, Sam Palladio y David Costabile.

El talludito Justin Timberlake es en Runner Runner Richi Furst, un peculiar estudiante aventajado de la Universidad de Princeton que previamente ha trabajado en Wall Street. Trabaja como relaciones públicas de una web de apuestas que se dedica a desplumar a incautos y, cuando el rector le pilla, el mensaje es muy claro: o lo dejas o te vas de la universidad.

 

De esta forma y para tratar de salvar su vida académica, decide apostar todos sus ahorros en un juego de póker online y pierde hasta el último centavo. Indagando descubre que el sitio web está alojado en Costa Rica y decide viajar allí para enfrentarse a su dueño, el millonario Ivan Block (Ben Affleck).

 

Contra todo pronóstico, Furst termina convirtiéndose en su discípulo y mano derecha. La relación entre ambos alcanza un punto álgido mientras un agente del FBI (Anthony Mackie) intenta utilizar a Furst para detener a Block. ¿Se mantendrá fiel a su mentor?

 

 

Cara de póker: ésa es la jeta que se le queda al espectador después de ver un thriller construido sin ninguna pasión, ritmo ni elegancia. Los tópicos se suceden uno tras otro tanto en la trama del juego on-line como en la manida subtrama romántica lastrando la atractiva posibilidad de realizar un discurso constructivo acerca de la realidad del mundo de las apuestas a través de Internet que apuntan los primeros minutos de metraje.

 

Respecto a esta cuestión, la película tampoco le da pie al espectador a sentirse implicado en el juego de cazar a Block y sus argucias para estafar a sus clientes, ya que la terminología que utilizan para referirse a las tasas de acierto, porcentajes estadísticos y muestreos de partidas, se utilizan como floritura y poco más, sin hacer partícipe de lo que verdaderamente sucede al que está frente a la pantalla. ¡Pues vaya!

 

 

Los personajes resultan tan planos y carentes de interés como el flojísimo guión firmado a cuatro manos por Brian Koppelman y David Levien y que, para colmo de males, tampoco es que encuentre en el apartado técnico un aliado: la fotografía deja bastante que desear empastando las imágenes que a menudo resultan demasiado oscuras y la banda sonora no ayuda en nada a engrandecer una historia de por sí articulada con poco atino.

 

El tándem Timberlake/Affleck no rezuma ni pizca de chispa ni siquiera cuando pretenden ser contendientes en una especie de rivalidad entre gallitos por hacerse con el corral. Es como ver peleando a dos cervatillos, no sé si me explico.

 

Y, hay que decirlo, tiene delito tener a Gemma Arterton y no mostrarla guapa ni en un solo plano... Tampoco es que su personaje sea excesivamente interesante, pero, al menos podrían haberle sacado un poco de partido a su presencia, porque ni femme fatale ni niña mala ni nada de nada. Y eso que se supone que es la cofundadora del imperio de Block.

 


 

Entre el puñado de secundarios destaca Anthony Mackie, a quien hemos visto recientemente en Dolor y dinero y que rezuma la simpatía con la que debería seducirnos el protagonista de la historia. Pero lo cierto es que Timberlake resulta bastante antipático y la evolución de su personaje tampoco dice mucho a su favor.

 

En suma, un thriller sin estrella al que le falta carisma y fuerza ya desde su propia concepción, con un final predecible y un cazo de más de lo mismo, pero peor. Brad Furman se ha marcado un buen farol eligiendo un reparto atractivo, aunque esta vez no nos la ha colado. Y eso que dicen que siempre gana la banca.

Valoración

En cuanto Timberlake despega a Costa Rica, Runner Runner naufraga estrepitosamente. Carente de lógica alguna, la cinta pasa sin pena ni gloria sin conseguir despertar interés.

Hobby

52

Regular

Lo mejor

El comienzo de la película, cuando se plantea el problemón del negocio de las apuestas.

Lo peor

Termina resultando aburrida porque ves el final desde lejos.

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