Análisis

Crítica de Sabotage, con Arnold Schwarzenegger

Por Fátima Elidrissi
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 CRÍTICA DE Sabotage (2014) - DIRIGIDA POR David Ayer - PROTAGONIZADA POR Arnold Schwarzenegger, Sam Worthington, Terrence Howard, Joe Manganiello, Mireille Enos y Josh Holloway. ESTRENO el 11 de julio. ARGUMENTO: Tras asaltar el zulo de un cártel de la droga, los miembros de un equipo de élite de la DEA son eliminados uno por uno. Alguien tendrá que detener esta sangría...

Arnold Schwarzenegger es el vivo retrato de la historia del cine de acción. A sus 66 años atesora un cuerpo de exculturista-exgobernador-exloquequieraquesea y unos músculos que aterrorizan al más pintado. De ahí que su engrasado y macizo exterior le procure protagonismo en despropósitos cinematográficos como Sabotage. Pero antes de despedazar esta película como el mismo Chuache haría con cualquier inocente enemigo capaz de cruzarse por su camino vayamos por partes.

Primera imagen de la película: una mujer brutalmente torturada llama a John "Breacher" Wharton, nuestro Conan el bárbaro, y un minuto después un cartelito nos indica un salto temporal: ocho meses después. Quizá esta elipsis no sea demasiado elegante ni este vídeo casero la mejor forma de introducir un acontecimiento que resultará vital para el desarrollo (si se puede llamar así) posterior de la trama (la habitual venganza del padre de un hijo asesinado, marido de una mujer asesinada…), pero seguimos. Porque confiamos en que Terminator salve el día.

Un equipo de élite de la agencia antidroga norteamericana, la DEA, aprovecha una operación contra un cártel para quedarse 10 millones de dólares. Es decir, este grupo especial de operaciones será la crema en la lucha contra el narcotráfico, pero no se preocupan mucho de seguir ningún código de conducta contrario a su propio interés. Correcto.

La cuestión es que el dinero desaparece y, tras varios meses de persecución policial, la desconfianza se cierne sobre un equipo que presumía de ser como una familia. Para colmo de males, uno a uno los miembros del grupo empiezan a morir en extrañas circunstancias en lo que aparenta ser un ajuste de cuentas orquestado por el ultrajado cártel de la droga.

En este momento el thriller entra por la puerta lanzando al espectador preguntas como ¿quién tiene el dinero?, ¿quién está matando al equipo de Schwarzenegger y por qué?, ¿están realmente unidos?, ¿qué secretos ocultan todos ellos? o ¿en quién pueden confiar?, pero las respuestas tardan en llegar. No se sabe si en un pobre intento de alargar el suspense o porque no tienen claro cómo responderlas. Pero antes de seguir, repasemos este peculiar grupo de renegados.

Primero, el ojito derecho de Schwarzenegger, interpretado por un rapado Sam Worthington, abonado al género de acción desde su salto a la fama con Avatar y las posteriores Furia de titanes y Terminator Salvation. Josh Holloway, para todos (y para siempre) Sawyer en Perdidos. Joe Manganiello, es decir, el hombre lobo Alcide Hervaux en True Blood. Terrence Howard (El reencuentro, Iron man), que lo intenta pero no termina de encajar entre tales bestias pardas. Y Mireille Enos, que tras cuatro temporadas frunciendo el ceño en The Killing como la detective Sarah Linden quiere demostrar que puede soltarse el pelo (literalmente) encarnando a la única fémina del grupo, una despiadada asesina adicta a las drogas con cierta tendencia a la verborrea sexual y sexista.

Porque, y volvemos a las respuestas, este grupo se caracteriza por su lenguaje escatológico, fijación con el sexo, habituales visitas a clubes de striptease con sus correspondientes peleas y borracheras… y claro, una asombrosa habilidad para matar gente. Por eso, ¿qué hacen cuando muere un amigo? Forrar de billetes el tanga de una stripper. ¿Qué hacen si muere otro? Mejor que la stripper venga a casa directamente mientras nos empapuzamos de alcohol. De hecho cuando la detective que investiga las muertes dice a Schwarzenegger que sus hombres no parecen policías el responde orgulloso: “bien”.

Entre tanta violenta distracción y exceso visual (todo convenientemente regado de tiroteos y persecuciones), la película casi consigue ocultar una trama lenta, confusa y pobremente desarrollada. Porque si al principio la familia, el honor, la lealtad y la presumible venganza del protagonista dirigían el argumento, poco después se desvanecen en favor de la traición y la intriga sin llegar a ejecutarse con precisión ni lo uno ni lo otro. Como ratas a la carrera parece que hayan escuchado “tonto el último”, y ni siquiera los cárteles de la droga aportan cierta profundidad a la película.

Por no tener Sabotage no tiene ni gracia, aunque periódicamente vemos a Schwarzenegger fumar enormes puros en situaciones rocambolescas, una imagen que siempre te salva una escena.

Como reza el cartel de la película: “Diez millones, diez hombres, cero lealtad”, así que quizá no deberíamos esperar mucho más. Siempre que no pensemos que detrás del film se encuentra David Ayer, guionista de Training Day y director de Sin tregua o Dueños de la calle.

Completa el cuadro la habitual descripción de los mandos policiales ya sea como un grupo de vagos que sólo aparece para estorbar porque no saben lo que es trabajar en la calle o como unos pardillos fácilmente manipulables en las manos de un seductor Chuache.

La única conclusión clara es que los miembros de este equipo de operaciones deben hacer lo que les venga en gana simplemente porque pueden: el único riesgo moral o físico será encontrarse con alguien que pueda hacerles frente. Porque tu pasado, tus pecados o algún hijo de p*** va a jod****, así que aprovecha el momento. Carpe diem que decían los romanos y, ahora, Arnold Schwarzenegger.

Valoración

Un festival de testosterona cuyo argumento se sostiene en los músculos de sus protagonistas... Sin por ello conseguir ser una gran película de acción.

Hobby

45

Malo

Lo mejor

La creatividad demostrada en la ejecución de los asesinatos y la disposición de los cadáveres.

Lo peor

La brevísima e incoherente trama romántica de la película. ¿Por qué?

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