Análisis

123 años de Tolkien. Crítica de El señor de los anillos: la comunidad del anillo

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: El señor de los anillos: la comunidad del anillo (The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring) -  DIRIGIDA POR: Peter Jackson - PROTAGONIZADA POR: Elijah Wood, Ian McKellen, Viggo Mortensen, Sean Astin, Sean Bean, John Rhys-Davies, Orlando Bloom, Dominic Monaghan, Billy Boyd, Cate Blanchett, Hugo Weaving, Liv Tyler, Ian Holm, Christopher Lee, Lawrence Makoare, Craig Parker y Marton Csokas. Estrenada en España el 19 de diciembre de 2001.ARGUMENTO: En la Tierra Media, el señor oscuro Sauron ordenó a los elfos que forjaran los grandes anillos de poder. Tres para los reyes elfos, siete para los señores enanos, y nueve para los hombres mortales. Pero Sauron también forjó, en secreto, el Anillo Único, que tiene el poder de esclavizar toda la Tierra Media. Con la ayuda de sus amigos y de valientes aliados, el joven hobbit Frodo emprende un peligroso viaje con la misión de destruir el Anillo Único, pero el malvado Sauron ordena la persecución del grupo.

ACTUALIZADO 3-1-2015: Curiosa cifra. Hoy se cumplen 123 años del nacimiento de JRR Tolkien, el autor de los libros de El Señor de los Anillos, El Hobbit o El Silmarillion. Falleció en 1973, pero se legado es eterno. Lo celebramos recuperando nuestra crítica de la película El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo.

La comunidad del anillo se estrenaba exactamente trece años atrás: el 19 de diciembre de 2001. Viajemos en el tiempo para hablar de la primera entrega de la saga El señor de los anillos y disfrutar, por primera vez, de una adaptación en imagen real de la obra de Tolkien. Hasta ese momento, solo una película de animación se había atrevido con la saga fantástica: la cinta que en 1978 dirigió Ralph Bakshi adaptando la primera mitad del relato y aplicando la técnica de la rotoscopia.


Peter Jackson, el director neozelandés responsable de títulos tan dispares como Criaturas celestiales o Braindead: tu madre se ha comido a mi perro, se embarcaba en la ambiciosa misión de trasladar las exhaustivas descripciones del filólogo, profesor y literato a imágenes reales y lo hacía con un mimo exquisito y con el problema inverso que le ha causado la adaptación de "El hobbit".

Si en esta empresa el material le flaqueaba (y eso que lo ha estirado hasta límites insospechados expandiendo la historia en tres películas: Un viaje inesperado, La desolación de Smaug y La batalla de los cinco ejércitos), en aquella necesitaba realizar un verdadero esfuerzo por condensar el flujo de vicisitudes narradas y echar mano de fragmentos de obras como "El Silmarillion" para poner en antecedentes a los espectadores de lo que iban a ver, tal y como sucede en el prólogo en el que se explica cómo se crearon los anillos de poder y se esboza el conflicto principal que recorre la trilogía: la destrucción del anillo único para salvar a la Tierra Media de la oscuridad.

En general, el guión de Philippa Boyens, Peter Jackson y su pareja Fran Walsh trata de respetar la esencia del libro, si bien se toma ciertas libertades en pro de ajustar la épica historia al formato cinematográfico. Como trasfondo dos cuestiones: a nivel social, la lucha por el poder; a nivel individual, la pugna por no sucumbir a la corrupción, dos temas más de actualidad que nunca. 

Este trabajo es sobresaliente y consigue generar un sustrato lo suficientemente rico como para poder cimentar un universo apasionante en el que el resto de los elementos enraiza a la perfección: asistimos a la génesis de la Tierra Media y empezamos a conocer su geografía y a los seres que la pueblan: hobbits, enanos, hombres, silvanos... Una enorme galería de personajes que pronto hacemos nuestros y con los que es fácil establecer vínculos de empatía.

Jackson buscaba espectacularidad, qué duda cabe al revisionar esas tomas aéreas tan características de su obra, pero también la verosimilitud y la riqueza del detalle, para lo que se inspira en las ilustraciones de Alan Lee y John Howe que fueron fichados como artistas conceptuales e integrados en Weta Digital, la empresa encargada de añadir los apabullantes efectos visuales.

Fue la primera vez que se rodaron de forma simultánea tres superproducciones a fin de hacerlas rentables, fórmula que ha repetido en El hobbit y que Cameron también parece estar aplicando a las mastodónticas secuelas de Avatar. Si la toma de imágenes es de por sí una pura recreación en la naturaleza que casa a la perfección con la obra de la que emana la película, no menos interesante es el trabajo digital. Todos los planos están retocados ya que las montañas de Nueva Zelanda son sagradas. Uno de los imperativos que hubo de asumir el director antes de comenzar a rodar fue evitar mostrar las cumbres, lo que requirió un trabajo de postproducción muy notable. 

Y mucho más: en El señor de los anillos: la comunidad del anillo se utilizó la técnica de la captura de movimiento, se trabajó en cada mínimo detalle a nivel de vestuario y caracterización para dotar de personalidad propia a cada una de las castas que convergen en la trama y se puso en pie el lenguaje élfico que nunca antes se había trasladado al lenguaje oral. Andrew Jack, un profesor especializado en lenguas inventadas fue el encargado de trasladar la fonética a los actores tal y como ahora ocurre, por ejemplo, con el dothraki de Juego de tronos.

En cuanto al reparto nos encontramos con continuos aciertos de casting, a pesar de las licencias. si bien Aragorn alias Trancos era en la novela un personaje más rudo y de edad más avanzada, la implicación de Viggo Mortensen para encarnar al personaje fue tal que rezumaba la esencia de su personaje (son míticas ya las anécdotas acerca de su "manía" de vivir permanentemente pegado a la espada incluso fuera del rodaje o la ocasión en la que se partió un diente y no por ello cejó en su empeño de terminar su tarea).

Lo mismo podríamos decir del protagonista Elijah Wood que, a pesar de interpretar a uno de los personajes más importantes de El señor de los anillos: la comunidad del anillo ha conseguido no encasillarse en el papel y seguir adelante con una carrera trufada de proyectos interesantes. Y suma y sigue: Ian McKellen como el perfecto Gandalf, Christopher Lee interpretando un nuevo papel fantástico como Saruman, Cate Blanchett como Galadriel, Liv Tyler como la bellísima Arwen, Sean Bean como Boromir y los tres hobbits que acompañan a Frodo: Samsagaz, Merry y Pippin en manos de tres actores cuyo talento es inversamente proporcional a su estatura: Sean Astin, Dominic Monaghan y Billy Boyd respectivamente.

El conjunto es excelente y fue reconocido por la Academia del Cine con la nominación en trece categorías que culminó con la obtención de cuatro estatuillas: mejor fotografía, banda sonora, efectos visuales y maquillaje. Por supuesto, para ver una versión más fiel a la obra original no queda otra que ver la edición extendida y para comprender la complejidad del rodaje y el mimo con el que se llevó a cabo la producción zambullirse en los extras que aportan un valor añadido indispensable para cinéfilos y fans de Tolkien.

El señor de los anillos: la comunidad del anillo, marcó una época y sentó las bases del género fantástico que se ha venido haciendo desde entonces con la gran ventaja de que sus dos secuelas, al haberse rodado de forma simultánea, guardan con ella una gran coherencia interna. Indispensable.

Valoración

Magnífico punto de partida para la traslación a la pantalla de "El señor de los anillos" de Tolkien: buen reparto, estupenda banda sonora y una buena historia en la que bucear.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

La capacidad de condensación, a pesar del largo metraje, los nazgul y el reparto.

Lo peor

La recreación en la naturaleza se hizo para muchos excesiva así como la sensiblería.

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