Análisis

Crítica de Solo dios perdona

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En Solo dios perdona Julian, dirige un club de muay-thai que funciona como tapadera para el tráfico de estupefacientes. Su madre, desembarca procedente de Estados Unidos para repatriar el cuerpo de su hijo favorito, Billy: el hermano de Julian ha sido asesinado tras haber masacrado salvajemente a una joven prostituta.2013 - DIRIGIDA POR: - PROTAGONIZADA POR: Ryan Gosling, Kristin Scott Thomas, Vithaya Pansringarm, Rhatha Phongam, Gordon Brown y Tom Burke.

El nuevo trabajo del danés Nicolas Winding Refn es claramente una propuesta estética en la que la fotografía es la verdadera protagonista de la historia. Razón por la que no es de extrañar que se hiciera con el galardón a la mejor fotografía en la pasada edición del Festival de Cine de Sitges. El trabajo de Larry Smith es fabuloso y proporciona un goce estético verdaderamente inusual tiñendo Bangkok de colores neón que redefinen por completo los escenarios y nos los muestran desde una perspectiva única.

Es una lástima que esa brillante aportación que hipnotiza desde el comienzo de la película no esté respaldada por una historia más consistente. El listón estaba alto para Refn, que además de dirigir la cinta se encarga del guión de Solo dios perdona, si tenemos en cuenta que en 2010 deslumbró con Drive ganando el premio a la mejor dirección en Cannes.

Ryan Gosling interpreta el papel a del solitario Julian, un mafioso británico que vive exiliado en Tailandia tras cometer un asesinato años atrás. Él regenta un club de muay-thai que en realidad es la tapadera de una red de contrabando de drogas.

La plácida vida de este gánster en el exilio abocado a la incomunicación se complicará cuando su hermano, que lleva el club con él, asesine brutalmente a una joven. Un policía retirado, conocido como "el ángel de la venganza" al que da vida Vithaya Pansringarm (Resacón 2), será el encargado de atrapar y ajusticiar al hermano de Julian dejándolo en manos del padre de la mujer a la que ha destrozado.

A continuación conoceremos a su madre a la que da vida Kristin Scott Thomas (En la casa), una suerte de bruja soberbia que además de mover los hilos del clan familiar clama venganza por la muerte de su hijo presionando a Julian para que cumpla su venganza cobrándose la vida del policía justiciero.

En Solo dios perdona el sentido de la reciprocidad aplicado al más puro estilo de la ley del Talión ofrece escenas de singular violencia y crueldad, que, unidas a una puesta en escena estilizada y orientalizante (planos largos, cámara lenta, una narrativa pausada, saltos de eje premeditados, escasos diálogos, hieratismo de los personajes), contribuyen a reforzar la brutalidad y el dramatismo que los rostros inmutables nos escamotean.

El leit motiv del sentimiento de culpa de Julian encuentra su metonimia en sus manos: las que observa con atención, las que son sus compañeras en la lucha, las que alarga para tocar, para penetrar o para ser sacrificadas. Ellas son casi las culpables de todo lo que le ocurre, de todo lo que rechaza y a vez le define. A pesar de lo interesante que pueda parecer todo este planteamiento, lo cierto es que Solo dios perdona no consigue atrapar la atención del espectador ni que éste empatice con su protagonista por el estatismo absoluto en el que se encuentra encasillado. No vemos al actor ni respirar, ¿cómo podríamos comprenderle?

A medio camino entre el surrealismo y el cuento de terror la cinta nos deja a medias en cuanto a su contenido y con la sensación de haber realizado un viaje edípico profundamente bello y desagradable a la vez que nos ha dejado sin catarsis. Si era hora de conocer al diablo, hemos pasado de largo quedándonos con una galería de monstruos enmarcados eso sí, por una luz alucinógena y extasiante que rezuma un decadentismo descorazonador.

Valoración

Pretenciosa y lenta, la película no consigue cuajar a pesar del poderío visual de las imágenes, casi instantáneas, de una extraordinaria belleza. Ni la trama resulta suficiente ni su desarrollo brillante.

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

El trabajo de iluminación y la crítica a la indefensión de la mujer en una ciudad como Bangkok.

Lo peor

La falta de desarrollo de los personajes y la incapacidad por tanto de empatizar con ellos.

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