Análisis

Crítica de Spider-Man (2002)

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En Spider-Man, tras la muerte de sus padres, Peter Parker, un tímido estudiante, vive con su tía May y su tío Ben. Precisamente debido a su retraimiento no es un chico muy popular en el instituto. Un día le muerde una araña que ha sido modificada genéticamente; a la mañana siguiente, descubre estupefacto que posee la fuerza y la agilidad de ese insecto.2002 - DIRIGIDA POR: Sam Raimi - PROTAGONIZADA POR: Tobey Maguire, Kirsten Dunst, Willem Dafoe y James Franco.

Hay que señalar que Spider-Man no es la primera película rodada sobre el hombre-araña: en los años 70 se rodaron dos películas de serie B: L' homme araignée, dirigida por E. W. Swackhamer y La riposte de l'homme-araignée, de Ron Satlof. Aunque estos placeres audiovisuales ya son harina de otro costal, es interesante conocer la referencia.

Doce años han pasado ya desde que Sam Raimi nos brindara la magnífica oportunidad de balancearnos entre los edificios colgados de las redes de su Spider-Man en la primera adaptación que podríamos calificar como seria del personaje. Corría el año 2002 y aún no había eclosionado la enorme popularidad de los superhéroes en el cine, aunque empezaban a ponerse las primeras piedras para que comenzaran a batir las alas de mariposa que nos traerían el tsumani audiovisual que sigue creciendo a día de hoy.

Revisitándola a día de hoy, el paso del tiempo ha hecho mella en muchas secuencias clave y en un montaje que a veces casa a duras penas. Lo que entonces nos dejaba alucinados, se revela ahora no solo como menos fluido sino incluso como algo anticuado, pero ya sabemos que eso sucede en el 90% de los casos en la que una película tiene un fuerte arraigo en el uso de los efectos especiales.

En su día, hay que decir que nos dejó a todos alucinados y satisfechos como fans de los cómics y la serie de animación, y, de hecho, la película estuvo nominada a dos categorías de los premios Oscar: mejores FX y mejor sonido.

Una adaptación colorista

Hay una enorme diferencia entre los héroes crepusculares y los coloristas, que digamos que, a pesar de sus vicisitudes, tienden a mejorar. No hay más que ver cómo comienza Spider-Man y cómo finaliza para darse cuenta de que la película es un crescendo personal de Peter Parker que pasa de ser un loser a tener el mundo en su mano. Cuando nos lo presentan es un tímido cerebrito arrinconado en el instituto, enamorado de su pelirroja vecina Mary Jane y no goza de demasiado éxito social.

Hasta que se produce un hecho inaudito... Cuando es picado por una araña genéticamente modificada, comienza a experimentar una serie de mejoras físicas: no precisa gafas, está musculado, adquiere un sexto sentido que le permite adelantarse al peligro, sus manos se vuelven adhesivas y puede lanzar una red tan resistente como la de la seda arácnida (ejem, aquí el guión de David Koepp se columpia un rato, pero a cambio tenemos el divertido momento en el que Parker trata de forma infructuosa de lanzar su red). En suma, el sueño dorado de cualquier nerd.

La aceptación de los cambios que se han obrado en él y la orientación de sus acciones a ayudar a los demás, le brinda la llave que le permite perdonarse a sí mismo por los hechos que desencadenaron la muerte de su tío Ben y adoptar el famoso lema de que "un gran poder conlleva una gran responsabilidad". Y es que igual que el hábito no hace al monje, el traje no hace al héroe y en esta primera entrega de sus aventuras, necesita encontrar su camino.

Ese mismo colorismo lo encontramos en la fotografía o en la forma en la que el montaje intercala con gran frescura momentos lúdicos e incluso abiertamente comiqueros, ¿recordáis a Peter diseñando su traje?

Las secuencias míticas

Por excelencia, Kirsten Dunst con su camiseta mojada y el beso más húmedo que se recuerda en la historia de los superhéroes, ha trascendido como la escena más romántica de Spider-Man, y eso que la película tiene otras, aunque mucho menos interesantes.

Otra de las secuencias inolvidables es la del Duende Verde apareciendo en su aerodeslizador, que fue uno de los artilugios más celebrados de la película, o las famosísimas escenas de Willem Dafoe mostrando su personalidad dividida (inteligente la concepción de la puesta en escena con sus conversaciones a dos voces frente al espejo, recomiendo verlas en versión original para ver cómo trabaja el actor su personaje).

Realmente, el villano fue un bombazo, sobre todo si hablamos de su horroroso traje, que escamó a más de uno porque nada tenía que ver con el cómic por una parte y por otra porque se notaba su textura de plástico. Esto le valió duras críticas al diseño de producción, pero, qué decir, no parece que Marc Webb esté despertando demasiadas simpatías tras ver su nueva concepción del Duende Verde...

Pero hablamos de los puntos álgidos de la película y uno de ellos es el paseo que, una vez reafirmada su identidad, Peter Parker se da por la ciudad mostrando sus habilidades para deslizarse entre los rascacielos. Una gozada, vamos. Ahora podemos juzgar la película desde muchas experiencias posteriores, pero entonces se calificaba como la mejor cinta de superhéroes rodada y no estaban faltas de razón las palabras porque el espectáculo era muy digno.

Los errores de manual

Uno de los dos problemas que puede tener la adaptación de un cómic es, por su exceso de celo, caricaturizar a los personajes al querer aproximarlos demasiado al original. El Daily Bugle, el periódico en el que trabaja Peter Parker, es un buen ejemplo de ello. Tanto las caracterizaciones, excesivamente forzadas, como las interpretaciones, cantaban bastante. No es que Simmons como el quejunbroso y artero Jonah Jameson no fuera perfecto, es que era de hecho "demasiado perfecto", era imposible tomárselo en serio.

El otro está en el extremo opuesto y es no seguir el dictado la fuente, que, si bien no tiene que ser un corsé, sí que es una guía a seguir siempre que sea posible, ¿no? El tema del lanzarredes trajo su cola, porque era un invento del propio Parker y daba su juego cuando se le terminaba la sustancia del cajetín.

Otra de las cuestiones que trajo cola fue la elección del protagonista. Agarraos a la silla porque, por si no lo sabéis, se barajaron nombres como los de Leonardo DiCaprio, Heath Ledger o Ewan McGregor. Ya nunca lo sabremos, pero seguramente le habrían aportado más tridimensionalidad y sobre todo más expresiones faciales al personaje. Kirsten Dunst fue una elección de última hora y rezuma candidez, que no la fuerza de esa curvilínea Mary Jane de imponente cadera y recto flequillo que desmadejaba al pobre Peter cuando le llamaba "tigre".


Y, sin embargo, como tándem, la pareja formada por Maguire y Dunst funcionó a la perfección en la película, que, de alguna manera consiguió que tanto la tensión entre ellos como entre el villano y Spider-Man y entre Peter Parker y su "amigo" Harry Osborn llevaran en general la película a buen puerto y dejaran el nivel de expectativas alto de cara a su segunda parte.


En suma, Spider-Man es una buena película de entretenimiento con un mensaje muy claro acerca del crecimiento personal, un guión sencillo y varios momentos brillantes. Aunque no se excede en la acción, tiene un buen equilibrio entre narración, diálogos y secuencias movidas, y, como siempre, es un placer buscar a Stan Lee en su cameo de rigor.

Los que hemos crecido leyendo los cómics de Spider-Man encontramos entonces y ahora cosas mejorables (y echamos mucho de menos a Gwen Stacy en la historia, si bien The Amazing Spider-Man la ha recuperado para nosotros), pero sin duda en su conjunto la película ofrece una experiencia muy grata que siempre es recomendable repetir.

Valoración

Exitosa adaptación de los cómics de Spider-Man que abrió un nuevo camino para una franquicia alrededor del superhéroe y dar paso a otros personajes menores de la casa Marvel.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

En su momento, los efectos especiales, que le valieron la nominación al Oscar.

Lo peor

El traje de Duende Verde trajo cola, así como la elección de Tobey Maguire como Peter Parker.

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