Análisis

Crítica de Una bala en la cabeza

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: Jimmy Bobo, un asesino a sueldo de Nueva Orleáns, sufre un ataque inesperado por parte de Keegan, que ejecuta sin contemplaciones a su compañero. Su sed de venganza le llevará a colaborar con un detective de la policía novato.2013 - DIRIGIDA POR: Walter Hill - PROTAGONIZADA POR: Sylvester Stallone, Jason Momoa, Christian Slater, Sarah Shahi, Adewale Akinnuoye-Agbaje,Sung Kang, Marcus Lyle Brown, Jon Seda, Brian Van Holt. Ya en cines.

Tras su último trabajo, Jimmy Bobo (Sylvester Stallone), un implacable asesino a sueldo de Nueva Orleans, sufre un ataque inesperado por parte de Keegan (Jason Momoa), una imparable máquina de matar que ejecuta sin contemplaciones a su compañero (Jon Seda).

 

Dispuesto a vengarse, Jimmy se ve obligado a colaborar con Taylor Kwon (Sung Kan), un detective de la policía poco partidario de sus métodos pero crucial para ayudarle a dar con el responsable de la muerte de su compañero.

 

Sin embargo, pronto descubrirá que Jimmy es el arma más eficaz para acabar con una peligrosa organización que ha corrompido a la policía y a las altas esferas de una ciudad devastada por el huracán Katrina.

 

 

Esencialmente, Una bala en la cabeza es una película de entretenimiento que consigue su propósito sin revolucionar el género pero con la suficiente solvencia como para mantener al espectador interesado (que no es poco). Da exactamente lo que ofrece sin mayores pretensiones, de modo que poco puede reprochársele a este thriller que exuda testosterona y despierta nostalgia por otras cintas de la vieja escuela.

 

Basada en la novela gráfica de Alexis Nolent, esta cinta de Walter Hill supone su retorno al circuito cinematográfico tras diez años, y concretamente tras su último trabajo, Invicto. Y viene a confirmar que sigue en forma y no ha perdido el pulso narrativo: ritmo correcto, intérpretes adecuados, una trama sencilla pero plagada de acción... y Stallone, mucho Stallone. Tanto que da miedo, con sus abultadísimas venas y sus músculos tatuados. Aunque bien pensado, qué demonios, es el principal atractivo de la cinta, tenía que ser así...

 

 

Algo de western urbano se trasluce en este vaquero al margen de la ley que impone sus reglas en una ciudad corrompida en la que tendrá que formar alianza con un detective de comportamiento intachable.

 

Este tándem policía/asesino a sueldo es el que da pie a las mejores líneas de diálogo del libreto, que, todo hay que decirlo, le otorga una gran presencia y un humor hilarante a este Stallone que no está dispuesto a dejar de ejercer sus papeles favoritos de tipo duro. En general, toda la película se articula en torno a su personaje, que le hace a veces un poco de sombra a Sung Kan, a quien habréis visto en la saga A todo gas.

 

 

Como antagonistas hay que destacar al fiestero Christian Slater, que ofrece una de las escenas más inesperadas a nivel de puesta en escena: una fiesta de máscaras en la que en ocasiones el único disfraz es eso, una máscara, y el siempre contundente Jason Momoa, el contrapunto ideal para el protagonista que se presenta desde el principio como una verdadera bestia y que ofrece gracias a su interpretación uno de los mejores momentos de la película, la pelea a muerte con hachas, perfectamente coreografiada.

 

Puede que Una bala en la cabeza no pase a la historia del cine como una obra de arte, pero desde luego sabe entretener y recupera el espíritu de las películas de los 80 con una considerable actualización en su forma, que no en su fondo. Habrá quien considere que se trata de un paso atrás, pero solo si no es capaz de entrar en el juego y dejarse llevar por sus 92 minutos de metraje que pasan como un suspiro. ¿No se lleva tanto lo "retro"? Pues como ejercicio de nostalgia autoconsciente, está bastante bien.

Valoración

Entretenida cinta de acción que nos trae a la cabeza las películas de los 80/90 en las que dos protagonistas antagónicos tenían que colaborar para hacer justicia. Stallone da miedo, eso sí.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

La coreografía de la pelea con hachas, el humor de Stallone y la contundencia de Momoa.

Lo peor

Fallos de raccord imperdonables como heridas que cambian de lugar.