Valerian y la ciudad de los mil planetas
Análisis

Crítica de Valerian y la ciudad de los mil planetas, de Luc Besson

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de la película de ciencia-ficción Valerian y la ciudad de los mil planetas, dirigida por Luc Besson y protagonizada por Dane DeHaan y Cara Delevigne. En cines a partir del 18 de agosto.

Luc Besson despliega un imaginario visual espectacular en una de las producciones europeas más caras de la historia del cine del continente. Ciencia-ficción de alto presupuesto (casi 200 millones de euros, sin contar con el gasto publicitario) que se degusta con fruición a la vista del colorista acabado final de Valerian y la ciudad de los mil planetas.

En el siglo XXVIII, Valerian (Dane DeHaan) y Laureline (Cara Delevingne) forman un equipo de agentes especiales encargados de mantener el orden en todos los territorios humanos. A las órdenes del Ministro de Defensa, los dos se embarcan en una misión a la asombrosa ciudad de Alpha, una metrópolis en constante expansión, donde especies de todo el universo han convivido durante siglos para compartir conocimientos, inteligencia y cultura.

¿Te gusta la película? No te pierdas el cómic en que se basa

Hay un misterio en el centro de Alpha, una fuerza oscura que amenaza la pacífica existencia de la Ciudad de los mil planetas. Valerian y Laureline disponen de poco tiempo para identificar la acechante amenaza y salvaguardar no sólo Alpha, sino el futuro del universo.

Os voy a contar mi experiencia con Valerian y la ciudad de los mil planetas. Me encanta Luc Besson: me parece un fiera por la forma en la que consigue hacer comerciales propuestas que en principio estaría dirigidas a un público restringido. Por otra parte son fan confesa de la ciencia-ficción: los mundos a los que nos transporta y la forma en la que nos hace pensar desde esas tribulaciones en la actualidad más candente. Y en tercer lugar, me encantan los proyectos en los que los autores reivindican algo original echándole agallas y arriesgando.

Así que la película me ha gustado mucho aunque soy plenamente consciente de que la recepción del público será menos calurosa que la mía. Fiel a mí misma y después de verla dos veces, una en 3D y VO y otra en digital doblada tengo que seguir quitándome el sombrero. Sé que muchos me acusaréis de recompensar en demasía sus aciertos y pasar de puntillas por sus defectos, pero una película tan disfrutable, completa e inusual es digna de elogio.

Y os cuento por qué. Lo primero es que estamos ante una rara avis: ¿ciencia-ficción de alto presupuesto en una producción europea? Ni recuerdo la última vez que vimos una cinta de estas características. Pero es que encima está basada en una serie de cómics franco-belgas adaptando un material de lo más interesante de una forma innovadora. Los efectos especiales, el diseño artístico y de producción es de primera categoría: las capturas de movimiento, el diseño de las criaturas que pueblan la película, la postproducción… Todo es una delicia.

Además es colorista, una cinta que se arriesga a recuperar el espíritu de las películas de los 80 de aventuras y que adopta un tono desenfadado, simpático y hasta un poco naif si sabéis comprender en qué términos utilizo esta expresión. Es muy blanca y digerible para el público general, niños incluidos.

Los problemas de Valerian proceden del guión; por una parte la trama sentimental que mueve a los personajes y sirve de hilo conductor está muy desfasada, por otra parte, Besson ha sido incapaz de meter la tijera en el montaje final desarrollando de forma paupérrima a algunos personajes y dejando que el metraje se vaya de madre en varios momentos. El caso es que viaje espacial sigue mereciendo la pena a pesar de que conlleve un exceso de escalas.

Y lo que más me gusta es el hecho de que hay secuencias emblemáticas que se te quedan grabadas en la imaginación con guiños a otras grandes obras magnas de la ci-fi, desde Desafío total hasta la saga Star Trek o Avatar, películas que por cierto recibieron una influencia directa del cómic, como os comentaré más adelante en esta misma crítica de Valerian y la ciudad de los mil planetas.

Respecto al reparto Dane DeHaan y Cara Delevigne tienen buena química, algo imprescindible para desarrollar sus respectivos roles pero es que además se lo han pasado bien rodando la película, algo que se deja ver en su trabajo final. Por lo demás es emocionante ver a Rutger Hauer en un cameo en la película y muy curioso ver a Ethan Hawke o Clive Owen desarrollando papeles imaginativos, histriónicos y divertidos por no hablar del personaje al que dobla John Goodman. Hasta los excesos de Rihanna están justificados y funcionan...

El sentido del humor funciona de maravilla en el primer tramo de Valerian y la ciudad de los mil planetas y se echa más en falta en el segundo. Aunque nunca se extingue por completo, sí que contribuye a que quede de manifiesto que a la película le sobra entre media hora y cuarenta minutos para darle la fluidez que habría necesitado. Podar el guión le habría hecho un gran favor a la propuesta para hacerla sobresaliente pero nos habría privado de secuencias poderosas que narrativamente están peor imbricadas en la trama principal...

Vaya por delante que Valerian, que comenzó a publicarse en 1967 (con lo que este 2017 ha celebrado su 50 aniversario), fue un cómic en el que se inspiró ni más ni menos que la saga Star Wars.

La influencia de Valerian en Star Wars

El despliegue étnico de especies extraterrestres, los distintos ambientes, vehículos estelares e incluso tugurios sirvieron de inspiración a la “Cantina de Mos Eisley”, la “Ciudad de las Nubes” de El imperio contraataca o la barcaza de Jabba en El retorno del Jedi. Hasta la idea de la carbonita o el aspecto de Tarkin guardann sospechosas semejanzas con Valerian, algo que Lucas siempre negó, a pesar de la evidencia.

Tanto fue así que en el año 83, tras el estreno del Episodio VI, Christin y Mezières le dedicaron a Lucas esta ilustración, publicada por la revista Pilote, en la que Leia y Luke coinciden en la cantina de Mos Eisley con Valerian y Laureline. "Qué curioso haberos encontrado aquí", dice Leia. "No te creas, nosotros venimos a este bar desde hace mucho tiempo", contesta Laureline.

La influencia de Valerian en Star Wars

Y si os resulta especialmente familiar el mundo que despliega la película, es normal porque Mézierès ya trabajó con Besson en el diseño de producción de El quinto elemento en 1997, película que reproducía el ambiente futurista de los tebeos de Valerian y Laureline, tanto en el plano argumental como en el estético.

La sombra de Valerian es alargada y se ha proyectado en muchas otras películas que se te vendrán a la cabeza viendo esta película: Alien, Blade Runner y hasta Guardianes de la galaxia.

Esto es lo que ha dicho Besson en las entrevistas promocionales: “Si pones en tu película el corazón, la cabeza y los cojones, puede no ser un éxito pero gustará a alguien. Y yo me dejo todo eso en todo lo que hago”. Así que en el páramo de los blockbusters espaciales de los últimos tiempos (Passengers o Life entre otros) florece esta hermosa película en la que hay que valorar, sobre todo, la asunción de muchos riesgos y el sello de autor asociado a un producto final muy digno. Si me permitís ser igual de franca que el cineasta: olé por los cojones de Besson, yo he sido una de las personas a las que le ha gustado Valerian y la ciudad de los mil planetas al punto de que la vería ahora mismo por tercera vez sin pestañear.

Por añadidura, otra cuestión que no es baladí: en la actualización de la historia se han tenido en cuenta adelantos tecnológicos que a día de hoy están dando que hablar como la realidad aumentada, el control mental o la bilocación (aunque sea a nivel subatómico). Os dejo con algunas películas que se adelantaron al futuro:

Valoración

Es una película estéticamente preciosa, plagada de criaturas, artefactos, set-pieces impresionantes y con secuencias de las que cortan la respiración. Una gozada para los fans de la ciencia-ficción.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

Luc Besson despliega un imaginario visual espectacular en una de las producciones europeas más caras de la historia del cine.

Lo peor

Besson no ha sabido meter tijera en el montaje final: el metraje se le va de las manos en no pocas ocasiones. Es irregular y pierde fuerza al final.

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