Análisis

Crítica de El viaje de Arlo, la nueva aventura de Pixar y Disney

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: El viaje de Arlo (The Good Dinosaur) - DIRIGIDA POR: Peter Sohn - ESTUDIO: Pixar y Disney. En cines a parttir del 27 de noviembre.ARGUMENTO: Hace 65 millones de años, el asteroide que estaba destinado a impactar en la Tierra la esquivó y de esta forma podemos acceder al mundo de Arlo, un dinosaurio muy civilizado que se tropezará con Spot, un humano de lo más díscolo.

Por cortesía de Disney ya hemos podido disfrutar de El viaje de Arlo, una emocionante historia que llega de la mano de Pixar Animation Studios en el mismo año que la exitosa Del revés y casi batiendo récords para salir adelante gracias al trabajo de su debutante director Peter Sohn y todo su equipo.

A pesar de que es su primer largometraje, lleva 15 años ligado a la industria pasando por distintos departamentos: desde el de arte en cintas como Buscando a Nemo hasta el de animación en Ratatouille o Los Increíbles. Todo ese oficio está en cada fotograma de El viaje de Arlo, en el que la recreación de los espacios naturales y el diseño de los personajes resulta impecable.

Menos sólido es el argumento de la película, que en sus trazos generales, discurre por aguas muy recorridas ya: el clásico viaje iniciático que arranca con la pérdida de un ser querido y la demostración de la valía personal. El planteamiento es de hecho la parte más lenta de la historia, si bien también disfrutable a nivel visual gracias a la magnífica labor a la hora de recrear texturas tan complejas como el agua, la niebla o el temblor de las espigas, las hojas y las briznas de hierba mecidas por el viento. La luz es otro de los componentes que se explota con sabiduría: los atardeceres, las noches cuajadas de luciérnagas, las tormentas inesperadas de violencia inaudita...

Arlo, el apatosaurus más pequeño de su camada, tendrá que hacer frente a sus miedos para encontrar el camino de regreso a su hogar con la única compañía de un humano al que bautizará como Spot con el que mantendrá una curiosa relación. 

 


A destacar la curiosa inversión de papeles en esta distopía en la que humanos y dinosaurios conviven siendo los primeros los privados del lenguaje y los "salvajes" y los segundos los que hablan entre ellos, cultivan las tierras y pastorean a los mamíferos... En este sentido, el equipo de Sohn se documentó recogiendo la idea de que en Norteamérica los mayores yacimientos paloentológicos se encuentran en Wyoming, Oregon y Montana, y decidieron así recuperar la estética del western en uno de los momentos finales de la película. La idea es osada y atractiva a nivel plástico, pero no termina de funcionar de maravilla en el contexto del periplo vital de Arlo, ¿en serio T-Rex moviéndose como caballos al trote con acento de Texas?

El momento más logrado y emotivo de la película es aquél en el que se estrechan lazos entre el dinosaurio y el niño cuando ambos consiguen comunicarse entre sí y encuentran el punto en común de la familia. Más allá de eso, el hallazgo que le dará a Spot una nueva vida llega a arrancarte las lágrimas.

Estamos ante la película de Pixar que va más dirigida al público infantil y puede que también sea la más anodina y lineal en cuanto a la trama. Y sin embargo, los escasos momentos de humor son muy adultos (como el del Triceratops).

El viaje de Arlo, en general, tiene un tono bastante lúgubre y dramático (si alguien se atreve, que cuente los coscorrones, caídas y tropiezos del pobre dinosaurio) que solo queda atrás cuando se desarrolla la relación de intensa amistad entre Arlo y Spot. De hecho da la sensación de que Spot daría para muchísimo más, así que al tiempo... ¿veremos la historia de su vida antes de ese encuentro? ¿Desarrollarán su historia posterior? Porque como personaje engancha mucho más que el propio Arlo a pesar de no verbalizar una sola palabra...

Al margen de nuestros protagonistas, como comentábamos más arriba, la naturaleza palpita en cada fotograma: las piedras lamidas por las aguas en el fondo del río, el brillo iridiscente de sol en las ondas que describen su curso... los colores, las texturas, el movimiento casual de las hojas del otoño que escapan de los árboles... Belleza y peligro se dan la mano en ese entorno fotorrealista en el que el trabajo ha sido minucioso y a buen seguro extenuante. La lástima es que no haya servido de marco a una historia más original, por no hablar de la discordancia que existe entre el fondo y los personajes, cuyo modelado responde a una técnica totalmente diferente.


Quizás El viaje de Arlo tiene alguna parada de más, pero aún así es digno de admirar el recorrido con los ojos bien abiertos para no perderse las maravillas animadas que esconde la cinta que nos lleva directos a casa; como cantaba Tom Jones, a tocar de nuevo "the green, green grass of home".

Os dejo con el tráiler de El viaje de Arlo para que podáis disfrutar de la belleza de las imágenes de ofrece la cinta:

Valoración

El nuevo trabajo de Pixar resulta un tanto irregular: con momentos preciosos y otros sospechosamente similares a ciertos clásicos. En general tiende más al dramatismo que al humor y se hace un pelín larga.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

Los paisajes y las texturas son muy reales y el diseño de personajes como Spot lo hacen entrañable.

Lo peor

Mucha sensación de dejà-vu en escenas clave y exceso de dramatismo.

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