Análisis

Crítica de La visita, la nueva película de Shyamalan

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: La visita (The Visit) - DIRIGIDA POR: M. Night Shyamalan - PROTAGONIZADA POR: Kathryn Hahn, Olivia DeJonge, Ed Oxenbould, Deanna Dunagan y Michelle Rose Domb. En cines a partir del 11 de septiembre.ARGUMENTO: Una madre envía a sus dos hijos a la remota granja de sus abuelos, en Pensilvania, durante una semana. Los niños descubrirán que la anciana pareja está metida en algo profundamente inquietante.

Shyamalan parece tener claro que, tras Airbender o After Earth, quiere recuperar las riendas creativas de sus proyectos apartándose de grandes estudios y rodando historias más pequeñas, también más íntimas, en las que pueda expresarse con total libertad. Y si tiene que cargar con la culpa de un desatino, pues que sea con todas las de la ley, orgulloso de su firma.

La visita es la muestra de que ese camino es muy acertado y que, de seguir así, recuperaremos a un realizador que encandiló al público con películas como El sexto sentido o El protegido, de la que por cierto sigue pensando rodar una continuación que podría llegar en forma de serie de televisión.

Nos hallamos ante una curiosa mezcla de terror, humor y drama familiar en el que todos los engranajes funcionan bien y se alimentan entre sí, lo cual es digno de alabanza.

 

Para ello, Shyamalan se ha valido de un acertadísimo casting en el que despuntan Olivia DeJonge y Ed Oxenbould (Becca y Tyler en la ficción), intérpretes prácticamente desconocidos que apuntan maneras. Ellos son dos jóvenes que van a conocer a sus abuelos durante una semana. Algo pasó entre ellos y su madre que no han conseguido averiguar y creen que, cámara en mano, podrían rodar un documental sobre su visita y de paso congraciar a la familia.

Las cosas se torcerán cuando descubran lo que sucede en esa apartada casa a partir de las 21:30 de la noche, hora a la que tienen que irse a dormir según las estrictas reglas de los anciamos. ¿Qué es propio de la senectud y qué bordea la locura? Van a descubrirlo, muy a su pesar.

 

Shyamalan se vale de la excusa de las pretensiones cinematográficas de Becca para filosofar un poco acerca de la ética del documentalista y del oficio del director abordando cuestiones como la tensión dramática, la puesta en escena o el proceso de edición, algo que sin duda será del agrado del espectador avezado. Por otra parte, recupera parte de su infancia realizando un curioso autorretrato "actualizado" ya que él mismo rodó más de 45 películas caseras con una cámara de Super-8 que le regalaron a los ocho años, lo que indica que ha vuelto a sus orígenes de alguna forma, en el mejor de los sentidos.

Uno de los grandísimos aciertos de la película es que el guión, escrito por el propio director, no toma a los niños por tontos, mostrando sus traumas familiares, sus inseguridades y sus aficiones de una forma muy natural y salpica los momentos de verdadero terror que hay en la cinta (sustos infartantes incluidos) de humor y rap... Lo flipante es que funciona, aunque es probable que más en versión original.

 

Ya sabemos que Shyamalan es un genio creando atmósferas enrarecidas y en La visita da muestras de no haber perdido ese toque suyo tan peculiar ni el gusto por las sorpresas finales que reescriben toda la historia y nuestras expectativas de cara al desenlace.

Quizás tarda en mostrar las cartas y le da al espectador demasiado tiempo a imaginar por dónde van los tiros, pero en cualquier caso, la cinta está bien rematada incluso a nivel metacinematográfico... Léase que hay cierta sorna hacia el clásico found footage tan manido en el género y también al rollo youtuber. No hay excesivas secuencias en subjetiva en plan El proyecto de la bruja de Blair, pero destacan dos en las que se mueve con más libertad: el juego del pilla-pilla en los bajos de la casa (magistral) y el recorrido por el sótano.

El resto del metraje es muy preciosista, con encuadres casi perfectos a pesar de que la cámara quede relegada en un rincón del suelo, y la utilización del color es una verdadera gozada, con los niños portando colores vivos que resaltan entre lo gris de los ancianos de forma claramente metafórica. Obra en parte del trabajazo de algunos de los profesionales que colaboran habitualmente con Darren Aronofsky: la diseñadora de vestuario Amy Westcott y la directora de fotografía Maryse Alberti, dos joyas que realizan un trabajo impecable.

 

El terror se abre paso entre lo cotidiano: cuando una galleta da miedo o la risa de una anciana se convierte en el preludio de algo extraño e inesperado que está por acontecer... es que el director ha hecho bien su trabajo anticipándote el latigazo. Lo escatológico también tiene su lugar recordándonos que lo aterrador también tiene un componente físico importante.

La visita es muy recomendable como drama familiar por el bonito mensaje que lanza y la evolución de los personajes (sí, hasta algo de eso hay en la película), por los momentos de pavor que te hacen dar un respingo en la butaca, por lo que aprendes y por lo que te hace sonreír. Un tour completo por el universo de Shyamalan que se reinventa volviendo a sus orígenes, ¡no se me ocurre mejor manera! Aunque sigue lejos de sus grandes películas, está claro que le ha dado un vuelco a su carrera, que era muy necesario y que se dispone a recuperar el respeto de público y crítica. Así, sí.

Os dejo con el tráiler de La visita:

 

Valoración

La visita es la historia de cómo hacer brillar 5 millones de dólares mezclando terror, comedia negra y drama familiar. Parece que Shyamalan vuelve a casa y se mueve más cómodo con pequeños presupuestos.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

El reparto, los giros del guión y las sorpresas típicas de Shyamalan.

Lo peor

Puede que el sentido del humor saque a algunos del lado terrorífico.

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