Análisis

Crítica de El vuelo (Flight)

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: Whip es un experimentado piloto que consigue realizar un milagroso aterrizaje forzoso salvando a casi todos los pasajeros. Después del accidente se convierte en un héroe, pero según se va desarrollando la investigación, van surgiendo muchas preguntas sobre qué pasó exactamente antes y durante el vuelo. 2012 - DIRIGIDA POR: Robert Zemeckis - PROTAGONIZADA POR: Denzel Washington, Kelly Reilly, Don Cheadle, Bruce Greenwood, Brian Geraghty, Melissa Leo, John Goodman, y Nadine Velazquez. Ya en cines.

En El vuelo, el veterano director Robert Zemeckis centra el foco de atención en el comandante Whip Whitaker, un hombre en pleno proceso de autodestrucción al que vemos en el comienzo de la cinta tras una noche de farra junto a su amante, una de las azafatas con las que está a punto de hacer volar un avión. Abundante alcohol, cocaína y marihuana componen el variado repertorio de sustancias prohibidas que el piloto ha consumido antes de introducirse en el vuelo 227 con destino a Atlanta. Sin embargo, Whip no puede parar y ya en el avión se prepara un nuevo cóctel con vodka camuflado en zumo de naranja.

El inteligente guión de John Gatins juega al despiste creando momentos de gran tensión cuando se producen turbulencias en el vuelo, pero el avión se estabiliza sin problema. No obstante, somos conscientes de que la desgracia se cierne sobre el vuelo, y que llegar al destino no será fácil en absoluto.

Tensión a bordo

La causa de que el vuelo caiga en picado es una avería y, para sorpresa del espectador, Whitaker exhibe una maestría inigualable para conseguir lo que parecía imposible: hacer aterrizar el avión con solo seis bajas (cuatro de civiles). Para poder hacerse con los mandos y estabilizar la aeronave tiene que recurrir a una maniobra absolutamente descabellada: volver el avión del revés.

Ésta es la metáfora más interesante de El vuelo, porque precisamente para poder retomar las riendas de su vida, Whitaker tendrá que verse patas arriba y salir de su área de confort dejando a un lado esa mentira recurrente y esa enconada negación de la realidad característica de quienes son presas de una fuerte adicción.

El adicto de alto poder adquisitivo

Si conocéis la filmografía de Robert Zemeckis, pronto os daréis cuenta de que esta película supone probablemente su apuesta más fuerte por el género dramático. Ha elegido para ello una cinta valiente que habla sin pudor de las creencias religiosas arraigadas en la gente, de un grave problema como es el alcoholismo y el consumo de drogas desde el punto de vista del adicto y de las instituciones, en clave de crítica mordaz a la frialdad con la que en ciertos personajes despachan los asuntos que pueden salpicarles en la cara.

Para construir el relato, y a pesar de que hay elementos que están presentes como el revuelo mediático que se produce tras el accidente y la avidez de la prensa por "cazar" a los protagonistas de la historia, o la minuciosa investigación de las causas técnicas y humanas que pudieron ser la causa del desplome del avión, la mayor parte del metraje se centra en cómo se siente Whitaker, en qué es lo que le hace reincidir una y otra vez en el alcohol a pesar de que alejarse de él es lo único que puede salvarlo a mantener su falsa inocencia.

Zona de turbulencias

Denzel Washington hace un trabajo formidable y emocionante: lo vemos tratar de desengancharse por su cuenta, entrar en cólera autoengañándose con la premisa de que él es quien elige beber, pedir ayuda, agarrarse melopeas de cuidado, avergonzarse de sí mismo... todo un proceso que lo llevará en progresivo descenso hasta un aterrizaje de emergencia, tal y como le sucedió a su vuelo.

Pero la finalidad de la película no es dejarnos destrozados llorando en la butaca. Por eso se introduce el personaje de John Goodman, un amigo muy peculiar con un cometido de lo más irreverente en su historia. Cada vez que aparece, lo hace exactamente tras un clímax dramático, introducido por una pieza musical que rompe totalmente esa intensidad emocional y da un giro de 180º al tono de la película.

Tomando tierra

Resultan particularmente interesantes varias secuencias de la película: una de ellas es sin duda alguna el aterrizaje forzoso del avión, pero también destacan otras cuyo ingrediente principal no es la acción: la de la charla casual en el pasillo del hospital con un enfermo de cáncer y la de la custodia de Whitaker en un hotel por parte de su amigo y representante sindical Bruce Greenwood y su abogado Don Cheadle (probablemente el personaje más maquiavélico y carente de escrúpulos de toda la cinta).

A pesar de que la conclusión de la película es interesante, quizás habría merecido la pena mostrar las ideas con imágenes más que contarlas con palabras, lo que habría dado mucha más fuerza al relato. En todo caso es una cinta interesante, y la nominación de Washington al Oscar como mejor actor está más que justificada, aunque cuenta con rivales de gran nivel que se lo pondrán difícil para hacerse con la estatuilla.

Valoración

Zemeckis construye un intenso drama en torno al alcoholismo y las adicciones con interesantes resonancias metafóricas y centra su atención en un Denzel Washington asombroso.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

La tensión dramática, los personajes secundarios y los cambios de registro del tono de la cinta.

Lo peor

Es demasiado literal al final, con menos palabras y más imágenes podría haber sido más redonda.

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