Análisis

X-Men: días del futuro pasado: ¡Crítica doble!

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En X-Men: días del futuro pasado, la realidad no puede ser más amarga para los mutantes y para aquellos que les han ayudado a sobrevivir. Todo comienza en un punto determinado de la historia con un hecho desencadenante en 1973. Lobezno será el elegido para viajar en el tiempo y tratar de alterar el curso de los acontecimientos transformándose en la última esperanza de los mutantes como especie.2014 - DIRIGIDA POR: Bryan Singer - PROTAGONIZADA POR: James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Nicholas Hoult, Ian McKellen, Patrick Stewart, Hugh Jackman, Ellen Page, Shawn Ashmore, Omar Sy, Peter Dinklage, Evan Peters, Halle Berry, Lucas Till, Daniel Cudmore, Booboo Stewart, Bingbing Fan. En cines a partir del 6 de junio.

Bryan Singer regresa a la franquicia de los X-Men con paso firme: afianza su trabajo anterior y de alguna forma "resetea" la historia por todos conocida que se desarrollaría tras X-Men 2. Para ello realiza un verdadero ejercicio de recolocación de acontecimientos ¡y cuánto se agradece!

X-Men: días del futuro pasado comienza mostrándonos el futuro: una verdadera pesadilla tanto para mutantes como para los seres humanos que se han posicionado para salvarlos. Se encuentran recluidos en campos de concentración cuando no son directamente exterminados por "los centinelas", la versión más moderna de las máquinas ideadas por las Industrias Trask para eliminar la amenaza de los evolucionados genéticamente. Los pocos excluidos que sobreviven en libertad tienen que ingeniárselas para lidiar con estos colosales androides que son capaces de adaptarse a cualquier enemigo y que, por tanto, son invencibles.

¿Cómo conseguir salir de semejante encrucijada? Enviando la conciencia de Lobezno a su cuerpo del pasado para tratar de convencer a las versiones jóvenes de Charles Xavier, Magneto y Mística de que tienen que colaborar para evitar que ciertos hechos sucedan, poniendo en el punto de mira a los mutantes. ¿No había otro un pelín más paciente? Sí, pero solo él puede regenerarse en el caso de que el "viaje astral" sea un desastre, así que, allá que va nuestro amigo.

Ambientación y hechos históricos

Los setenta son una época que ofrece muchas referencias en las que anclarse para dar verosimilitud a la historia: desde estéticas (caracterización, peluquería, maquillaje), hasta musicales y decorativas (estampados, lámparas de lava)... Por no hablar de la permisividad social hacia el consumo de drogas o la experimentación. En manos de Michele Laliberte, la dirección artística es uno de los grandes aciertos de la película ya que consigue ir mucho más allá de los cuellos de pico para formar un perfecto telón de fondo en el que numerosos detalles hacen que la estampa general resulte muy natural sin que nada sea en exceso evidente.

Singer es un tipo inteligente y recurre en su guión a dos cosas bien importantes para componer su cinta: la primera de ellas el sentido del humor (impagable la escena de Quicksilver a dos velocidades, en la que seguimos el curso de sus acciones a cámara superlenta mientras escucha tranquilamente la genial canción de Jim Croce "Time in a Bottle") y la segunda, buscando además en ciertos momentos cruciales utilizar técnicas para hacer la imagen asimilable a la que se emitiría por aquellos años en televisión (te hace dudar de hecho si son imágenes de archivo o si verdaderamente están manipuladas).

Los hechos históricos son cruciales para la definición del momento vital de los seres humanos y el curso que toman sus decisiones respecto al futuro de los mutantes. La Guerra de Vietman, que supuso un verdadero mazazo para la moral estadounidense, es uno de los puntos en los que se apoya Bolivar Trask para tratar de convencer al Congreso de sus convicciones y conseguir precisamente la financiación que requiere su proyecto de "los centinelas". Pero hay otras referencias que no son baladí, incluso de los años 60: el asesinato de JFK, la crisis de los misiles en Cuba... 

Un villano convencido de sus ideales

Olvidaos de los tópicos: no fue un mutante quien asesinó a uno de sus seres queridos, ni siente aniadversión revanchista por ninguno de ellos. El personaje al que da vida Peter Dinklage con un aplomo escalofriante tiene algo mucho peor a su favor: está convencido de lo que piensa. Es un ideólogo, y eso hace que dé mucho más miedo que si fuera un histérico o una persona herida en su pasado porque actúa con una frialdad impresionante.

Él cree que el homo sapiens sencillamente será barrido por la superioridad de los mutantes como especie emergente, como anteriormente le sucedió al homo neardenthalensis y su único fin es el de evitar que esto suceda, aunque sea a base de experimentar de forma salvaje con ellos y utilizar sus propias armas en su contra.

No sé cuántos centímetros crece Dinklage cada vez que abre la boca en versión original pero os puedo asegurar que da gusto oír su voz, siempre tranquila y pausada aun cuando lo que propone es claramente una barbaridad. Increíble. También comparte varias escenas con Mística, a cual más interesante.

Intérpretes insuperables y un balance acción/emoción muy digno

Cuando tienes un reparto tan coral es difícil conseguir que todos los actores y actrices tengan su momento de gloria, pero lo cierto es que ninguno se libra en esta suerte de intrincada historia que Simon Kinberg ha construido para relanzar a los X-Men hacia fronteras desconocidas. Mención especial merecen James McAvoy, Jennifer Lawrence y Lobezno, porque Hugh Jackman ya es Lobezno, no me extraña que quiera seguir siéndolo para siempre.


Todos utilizan sus poderes de una forma espectacular pero justificada y en la retina se te quedan impresas no pocas secuencias de acción: hemos nombrado la de Quicksilver, pero la que abre la película no es menos espectacular, y la traca final, antes de un último epílogo, le va a la zaga. Y todo eso sin descuidar las motivaciones personales de los personajes, que son las que sustentan sus acciones y sus decisiones y por tanto marcan el futuro.

Bryan Singer lo ha hecho: nos ha brindado la oportunidad de hacer borrón y cuenta nueva y nos ha devuelto definitivamente las ganas de seguir permaneciendo en el universo mutante. Los impacientes podéis leer más sobre la escena postcréditos aquí o preguntarme tanto en el foro como vía mail.

Las piezas encajan en el puzle y se cierra un círculo que estaba sustentado con pinzas. Las fronteras que se abren ahora para la introducción de nuevas tramas de cara a X-Men: Apocalypse, cinta en la que ya sabemos que veremos a un nuevo Gambito, nos permiten soñar casi cualquier cosa. Juego, set y partido para X-Men: días del futuro pasado, de momento, la mejor película de mutantes hasta la fecha.

Y ahora, la segunda opinión:

La crítica comiquera, por Jesús Delgado

Lo primero, antes de empezar a hablar de X-men: Días del Futuro Pasado, os voy a invitar una vez más a que imaginemos que estamos sentados en torno a una mesa, con cañas y tapas, hablando en plan distendido y casi de tú a tú. ¿Ya estamos, todos? Muy bien, allá vamos. 

Como muchos ya sabréis, o habréis deducido, soy un lector de cómics especialmente crítico con la serie Lobezno y sus secundarios, perdón, quiero decir la saga X-men. Por un lado, para mí siempre se ha tratado de una saga tramposa  y mal orientada, realizada por y para el lucimiento de Hugh Jackman, gran actor donde los haya, en detrimento del sobrante talento del reparto que le rodeaba: Ian McKellen, Patrick Stewart, Ellen Page, por citar solo tres nombres. De ahí que, para mí, X-men: Primera Generación fuera la única película de X-men que realmente disfrutara hasta la fecha, al tratar finalmente las aventuras de un grupo de héroes de manera coral y no el de un personaje únicamente.

A todo esto se añade la fiebre que, desde la tercera película sufre la saga: la de sacar mutantes y personajes de relleno,  y para ello se opta por dos opciones. La primera, reinterpretar sus orígenes, comportamiento y poderes de forma libérrima, como el Juggernaut de Vinnie Jones o el Masacre de Ryan Reynolds. La segunda, sería la  más desastrosa, la de introducirlos para una secuencia de unos segundos, haciendo ostentación de sus poderes, sin otro fin que el de añadir minutos de metraje.  

Por otro lado, aunque siempre he reconocido que Bryan Singer le hizo un gran favor al cine de supehéroes con sus dos primeras X-men, al normalizarlo como un género de aventura y acción de alta calidad, también he considerado que hizo mucho daño, forzando la estética visual de los superhéroes. Me refiero la imposición de una concepción estética “hiperrealista” de los personajes, como hacer que Magneto vistiera de púrpura o negro en lugar de rojo carmesí, o descartar los uniformes amarillos originales en favor de los monos de motero, por no mencionar que aún no hemos visto a Lobezno lucir el traje de los cómics en las películas. 

Pero,“¿todo este ejercicio de reproche va a algún sitio, Jesús?”, preguntaréis. “¿O vas a seguir poniendo a caldo a Bryan Singer y a los X-men?” Va a algún sitio, os lo aseguro.  

X-men: Días del Futuro Pasado finalmente rompe la dinámica anterior y tenemos una película de X-men que ya no gira únicamente en torno a “Lobezno haciendo cosas y los demás miran o dicen algo”. Si bien Hugh Jackman vuelve a ser el robaescenas de turno, por imposición de un guión retorcido para justificar que Lobezno sea su piedra angular, ahora el resto de protagonistas tienen un gran peso en la historia. Una historia que, por cierto, está bien construida y no decae en ningún momento. Y es que, el guión de Simon Kinberg  y Jane Goldman se sustenta en grandes personajes con background cimentado, detrás de los cuales hay además un gran trabajo actoral. 

De entrada, el profesor Xavier (Patrick Stewart y James McAvoy) está excelentemente construido y vemos sin esfuerzo la polaridad existente entre el viejo profesor, ya maduro, sabio y cansado del mañana y el cínico y derrotado que ha dejado de ser un soñador que fue en los setenta. De hecho, son dos personajes bien distintos el uno del otro,  que solo comparten el nombre y nada más. Y eso es un dulce que debe apreciarse, un caramelo que no volveremos a disfrutar en mucho tiempo. 

De forma paralela,Magneto (Ian McKellen y Michael Fassbender) nos muestra dos caras de la misma moneda mucho más definidas. Envejecido y habiendo tenido que pagar por sus pecados el uno; y radical, impulsivo e integrista el otro. El personaje de Magneto, tanto en el futuro como en el pasado, resulta de una construcción perfecta, posiblemente de la mejor de la película. Posiblemente, sea mi preferido en esta cinta. No sólo por el magnífico uso que hace de sus poderes, llevándolos hasta el límite, sino que todas su acciones y motivaciones quedan claras prácticamente desde el primer momento. 

Nicholas Hoult es otro peso interesante, aunque su papel sea meramente articular. Por ello no hablaremos más de él más y nos centraremos en la estrella que brilla en solitario en esta cinta: Jennifer Lawrence. La Mística de Lawrence es, con diferencia, una de las grandes sorpresas de la película, sino de lo mejor de ella. Olvidémonos de la asesina silente de las primeras películas o de la traumatizada teenager de Primera Generación. Lo que tenemos es una mujer adulta en el punto de inflexión de su vida, tomando decisiones propias y cuyas reacciones no sóo están justificadas, sino que se argumentan con una lógica que se debe a un guion bien escrito.

Además de todo lo dicho, el resto de personajes secundarios, los otros mutantes principalmente, finalmente tienen un peso más allá del lucimiento de Lobezno o del relleno de escenas. Aunque Kitty Pryde (Ellen Page) es despojada de su papel de viajera en el tiempo, papel que realizaba en el cómic original en el que se basa la película, su personaje sigue siendo capital en el desarrollo de la cinta. Paralelamente, que Tormenta, el Hombre de Hielo y Coloso vuelvan y nos metan a otros personajes de X-men como Bisjop, Destello, Mancha Solar y Sendero de Guerra, se agradece. Y aunque sus papeles sean testimoniales, al menos sus roles en la historia quedan justificados y tienen su “momentito de gloria”. Desgraciadamente, tampoco se les saca todo el provecho que se les podría sacar.  Quizá en otra película...

Mención especial, hay que hacer a Mercurio/Pietro Maximoff (Evan Peters). Aunque el personaje no se parece en nada al de los cómics, su reinterpretación es curiosa cuanto menos, con una escena que no solo quita el aliento, sino que se lo pone muy difícil a Aaron Johnson de cara a su interpretación de Mercurio en Los Vengadores: La Era de Ultron

Y sí, en eso coincidimos Raquel y yo, Peter Dinklage mola mil. “Bolivar Lannister” es un villano excepcionalmente bien construido, cuya distancia emocional y abrumadora lógica resulta impepinable si logras ver las cosas desde su punto de vista y teniendo en cuenta el momento histórico en el que se desarrolla la historia. Sin embargo, sus apariciones son tan sabrosas que acaban sabiendo a poco y habrá más de uno que desee que el principal villano de esta película tuviera más escenas o que regrese en un futuro (pasado). 

Por todo lo expuesto, X-men: Días de Futuro Pasado ya no podrá ser conocida entre los críticos de la saga como “Lobezno viaja en el tiempo”. Se trata de una película mucho más coral que las anteriores, en la que finalmente hay un trabajo de equipo y de un reparto de atribuciones entre los personajes en condiciones. De hecho,  aunque  Lobezno sigue siendo el protagonista,también se encontrará bastante más limitado que en otras entregas. Una decisión lógica e inteligente, alejada de la omnipotencia y omnipresencia que se le había investido hasta ahora.  

En este aspecto, Bryan Singer demuestra haber madurado enormemente desde el éxito de X-men 2 y el fiasco de Superman Returns y el batacazo de X-men 3, película que no dirigió él, por cierto. Su regreso a X-men, aunque sigue apostando por la misma estética hiperrealista y dependiente de los colores metalizados, se adapta muy bien a la hora de jugar en dos realidades distintas: el futuro apocalíptico y el pasado setentero.

Así, Singer se arriesga y nos da una de cal y otra de arena. Por un lado, nos ofrece la extinción de los mutantes en la línea temporal de sus primeras películas, con una estética muy similar a la que ya conocíamos, y por otro, nos ofrece otra estética completamente distinta. La línea temporal de los años 70 depende visualmente exclusivamente de la película X-men: Primera Generación, de la cual es realmente una continuación, aunque Días del Futuro pasado también sea un nexo con las antiguas películas. 

De hecho, esta película sienta una pica y establece una nueva cronología para la saga X-men, haciendo que únicamente necesitemos ver ésta y la anterior cinta para saber a grandes rasgos de qué va el rollo. Esta decisión, claro, obedece a la estrategia de Fox de querer que sus X-men compitan con los Vengadores de Marvel Studios en taquilla. Y ciertamente funciona muy bien, sobre todo si nos quedamos a ver la escena de post-créditos, que nos hace un avance de X-men: Apocalipsis, dejándonos con ganas de más chicha.

Ahora bien, si la Patrulla-X podrá desbancar a Los Vengadores es algo que aún deberá verse en los cines con el tiempo. De ahí que colija que mi nota final para X-men: Días del Futuro Pasado sea de 85. Muy correcta y entretenida película de superhéroes, con una historia bien hilada y construida, que nos demuestra que unas ganas de hacer una buena adaptación de la franquicia más rentable de Marvel Comics. Ahora tan solo nos queda esperar a X-men: Apocalipsis para ver si el nivel se mantiene. 

Días del cine pasado para los mutantes

Recordad que, para celebrar la llegada de esta película a los cines, hemos organizado un especial en el que analizamos toda la filmografía de los mutantes, además de una reseña del cómic original de La Patrulla-X: Días del futuro pasado.

Valoración

Bryan Singer saca músculo para extraer lo mejor del variado elenco de mutantes que pueblan su cinta: extrae brillantes interpretaciones, formula un guión muy estable y entusiasma con sus coreografías de acción. Relameos, no es para menos.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

La secuencia de Quicksilver es sencillamente brillante, como la interpretación de Peter Dinklage.

Lo peor

El tozudo Magneto interpretado por Fassbender, nunca sabes por dónde va a salir...

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