Análisis

Darkman - Crítica de la película del superhéroe oscuro de Sam Raimi

Por Jesús Delgado
-

 Crítica de Darkman (1990) - Dirigida por: Sam Raimi - Protagonizada por: Liam NeesonFrances McDormandColin FrielsLarry DrakeFrances McDormand Colin Friels Larry DrakeArgumento: El Dr. Peyton Westlake está desarrollando una piel sintética que permitirá sustituir el tejido dañado a pacientes que hayan perdido la piel. Sin embargo, sus investigaciones se ven abruptamente comprometidas cuando unos mafiosos entran en su casa con el fin de asesinar a su prometida, la Fiscal del Distrito, quien investiga un caso de corrupción. Tras ser dado por muerto, Peyton queda desfigurado horriblemente. Con su vida hecha añicos, el científico jura venganza contra aquellos que le destruyenron. Ha llegado Darkman.  Crítica de Darkman (1990) - Dirigida por: Sam Raimi - Protagonizada por: Liam Neeson, Frances McDormand, Colin Friels, Larry Drake. - BSO Original de: Danny Elfman - Distribuida por: Universal Pictures.  Argumento: El Dr. Peyton Westlake está desarrollando una piel sintética que permitirá sustituir el tejido dañado a pacientes que hayan perdido la piel. Sin embargo, sus investigaciones se ven abruptamente comprometidas cuando unos mafiosos entran en su casa con el fin de asesinar a su prometida, quien investiga un caso de corrupción. Tras ser dado por muerto, Peyton queda desfigurado horriblemente. Con su vida hecha añicos, el científico jura venganza contra aquellos que le destruyeron. Valiéndose de una piel sintética que puede aguantar 99 minutos a la luz del sol, el vengador se hará pasar por sus enemigos, destruyéndoles desde dentro. Ha llegado ña hora de Darkman. 

Cuando en 1990 Sam Raimi, director de Evil Dead y posteriormente de Spider-man, llevó al cine Darkman, lo hizo movido por un pequeño rebote. Tras haber fracasado a la hora de conseguir los derechos de Batman y La Sombra, el creador de Hércules y Xena optó por hacerse un "Juan Palomo" y crear su propio superhéroe. 

Mezclando elementos de los vigilantes urbanos como Daredevil y Batman, con la literatura gótica como El Fantasma de la Ópera o Fantomas y la premisa Frankestein y el Hombre Elefante, refundió sus características en un atípico héroe: Un ser de la sombra, un maestro del disfraz y del engaño, que lucha contra el crimen. Sin embargo, su insidiosa y deforme apariencia le impiden llevar una vida normal, alimentando su sed de venganza y su odio contra aquellos que le convirtieron en un monstruo a los ojos de la sociedad. Había nacido Darkman.

La broma, hemos de decir, que no le salió nada mal a Raimi, quien ha demostrado ser un autor muy solvente con superhéroes, cuando el estudio no le aprieta las tuercas como en Spider-man 3. De hecho, la crítica salió encantada en su día con la película, alabando la película como el modelo a seguir para adaptar los cómics de superhéroes al cine. Lástima que, como bien sabemos, aún habría de pasar una década para que se tomara nota de esta sugerencia.

Aún así, como decimos, Darkman le salió muy bien a Raimi. Videojuegos, una mini-serie de cómic de Marvel y dos secuelas, así como un intento de hacer una serie de televisión que se quedó en el piloto. ¡Ah! Y no olvidemos tampoco que Dynamite resucitó la franquicia con un crossover con Evil Dead en cómic y una nueva miniserie en viñetas. 

Vamos, que Darkman fue uno de esos proyectos bonitos de Sam Raimi, que de alguna manera se ha convertido en un objeto de culto y de mitomanía, minoritario pero reconocido. ¿Los motivos? Venga, parece mentira que no lo sepáis ya: En los siguientes párrafos. 

Una película gótica...

Porque de eso trata. ¿O no? En ningún momento, Sam Raimi engañó a nadie y dejó bien claro que esto de Darkman era un homenaje al cine de terror clásicos de los años 30. Sus principales referentes eran historias de monstruos deformes ficticias, como El Jorobado de Notredame, Frankestein y El Fantasma de la Ópera, y otras tantas tragedias reales como la de Joseph Merrick, más conocido por su pseudónimo: El Hombre Elefante.

En su película, Sam Raimi busca recrear ese sentimiento de alienamiento, la distancia debido al trauma y también la neurosis del monstruo, que comienza a moverse en las sombras para consumar su venganza. A su vez, este discurso, sirve para marcar un camino de degeneración, revelando como no es un "accidente" o hecho fortuíto, la causa de que el hombre se vuelva "malo" o siniestro, sino sus propias acciones y su rendición ante la situación que vive. Todo ésto a su vez, Raimi lo hace de la forma que mejor lo sabe hacer, refiriéndose a los clásicos.

De esta manera, Raimi propone una película con un tono excesivamente melodramático, pero certero en cuanto a homenaje se refiere. La historia trata de ahondar en las dificultades Peyton Westlake (Liam Neesom) para superar su tragedia. Ciertamente, la argumentación no aguanta el escrutinio en comparación con el discurso actual, debido a su artificialidad y exceso de "lágrima",  pero teniendo en cuenta lo que Raimi buscaba, se puede entender, disculpar y comprender. 

Por otro lado, también las localizaciones están buscadas en este sentido. Darkman se desarrolla a base enfrentar noche y día, como elementos antagónicos. De esta manera, la noche (fuente de oscuridad, el mundo sombrío y sórdido) representa la seguridad del héroe, en cloacas y fábricas abandonadas, el mundo de los desheredados. En contrapunto, el mundo de la luz, el día, es su enemigo. No solo destruye sus disfraces, ya que la piel sintética que utiliza para disfrazarse solo dura 99 minutos a la luz, sino que además es el mundo en donde se mueven sus antagonistas y sus miedos. También es el paraíso prohíbido y perdido al que el héroe no puede volver por miedo al rechazo, consciente de su propia deformidad. 

...y de serie B

Pero, eso sí, después de este discurso tan bonito, vienen los palos (o no). Sam Raimi cuando llega a Darkman tan solo había rodado tres películas y algún que otro corto. Una de estas cintas, por cierto, sería de Ola de crímenes... ola de risas, un título guionizado por los hermanos Coen. Esto implica que aún arrastraba muchos vicios, sobre todo en lo tocante a su su obra más reconocida Evil Dead. 

Si bien Darkman se construye con todos los tópicos del comic-book, respetando los elementos básicos de éste y presupuestos argumentales (malo, chica, bueno, malosos de segunda, camino de venganza, debilidad y poderes del héroe), al final la cinta nos recuerda mucho a las películas de terror con las que tan a gusto se encuentra Raimi. Las transiciones o el uso de croma para desarrollar las secuencias oníricas o lo que pasa en la mente del protagonista, huelen mucho al cine de serie-B. Esto no sería intrínsecamente malo, sino hubiera caducado tan rápido. Y es que, lo peor de Darkman, es posiblemente los efectos especiales. Estos no pasan el examen de un ojo que quiera una película con un aspecto más actual y menos retro. 

De hecho, parece que Raimi aún tenía que desprenderse de los vicios adquiridos en Evil Dead,  cuyos presupuestos en maquillaje son los claros precursores del utilizado en Darkman. En esta aspecto, el uso de croma y de animaciones beben mucho de esta serie. Pero, además, no os lo perdáis, Bruce Campell también se cuela en Darkman a modo de cameo. No os diremos ni cuándo ni dónde para no estropearos la sorpresa. Pero ahí está.  Paralelamente, la edición no es ninguna maravilla tampoco. Los cortes y el montaje son una pesadilla. Aunque esto se debe más presiones de Universal para acabar la cinta cuanto antes que a las propias carencias del equipo de Raimi 

Tampoco vamos a decir que la dirección artística sea genial. Lo cierto es que Neeson y McDormand, los protagonistas, están correctos. Aunque ésto sospechamos que se debe más a la profesionalidad de ambos que al celo de Raimi, quien tampoco nos parece que hay sido nunca un experto en dirigir actores para generar cuadros emotivos, prefiriendo confiar más en las dotes actorales de éstos que en su propio criterio como director. De hecho, casi podríamos decir que el doblaje de la época la película no ayuda. Da la impresión de que no hubo mucho interés en hacer un trabajo mucho más elaborado por parte del estudio de doblaje, ya que a veces las voces suenan muy a falsete, lo cual podría hacernos pensar que el problema está en los actores y no en los actores de voz. Aún así, ojito, el propio Raimi admitió en su momento haber tenido problemas para dirigir a McDormand. Por eso mismo no os fiéis mucho de lo que os decimos.

En conjunto, Darkman no es lo que se dice mala película, sino una propuesta arriesgada de su momento que merece ser considerada como película de culto. Lejos de superhéroes fáciles, con un final made-in-hollywood, Darkman apuesta por un discurso muy complejo y duro, que hace referencia a un cine casi olvidado. Por otro lado, como decimos, sus presupuestos y su planteamiento, muy de comic-book, es muy adelantado a su época y precognizan una manera de entender el cine de superhéroes tal y cómo lo entendemos ahora. De hecho, aunque el autor de estas líneas no es muy aficionado a los remakes, en el caso de Darkman no puede sino preguntarse si ahora el público aceptaría con mejores ojos una revisión moderna de la película original, debido a la miriada de versiones y estilo de superhéroes que a día de hoy tenemos en el cine. 

Si so hemos convencido, os recordamos que podéis encontrar esta película, en edicion coleccionista o en pack con sus secuelas, con bastante facilidad en tiendas on-line y grandes superficices.


Ojo, que la fiesta del superhéroe no ha acabado. Si queréis seguir leyendo más críticas sobre héroes más ortodoxos, no os perdáis nuestro especial de cine de superhéroes

Valoración

Correcto mashup del Fantasma de la Opera y Batman. Sam Raimi creó un gran personaje que hubiera tenido futuro en los cómics si alguna editorial hubiera prestado atención.

Hobby

67

Aceptable

Lo mejor

El lenguaje de cómic book, el tono de novela gótica moderna

Lo peor

Las actuaciones, los efectos especiales, la edición...

Lecturas recomendadas