Análisis

Death Note - La película - Crítica

Por Thais Valdivia
-

Dirigida por Shūsuke Kaneko, esta fue la primera incursión de Death Note en el mundo de los live-action. Aquí tenéis nuestra crítica.  Argumento: Light Yagami es un estudiante universitario que aspira a convertirse en el jefe de policía al igual que su padre. Lamentablemente, su fe en la justicia se va al traste al darse cuenta de que no todo es lo que parece dentro del seno de la policía. Justo cuando se está cuestionando su futuro, el joven se encuentra con un misterioso cuaderno en cuya portada se leen las palabras Death Note. Pronto, Light descubre que con dicho cuaderno puede tomarse la justicia por su mano y convertirse en el Dios del nuevo mundo. La era de Kira ha comenzado.

Hace pocos días el mundo del cine y el del manganime se sacudió al conocer la noticia de que la conocida serie Death Note, obra de Tsugumi Ohba (historia) y Takeshi Obata (dibujo), recibirá una nueva película, aunque esta vez de origen estadounidense. Adam Wingard, conocido por su trabajo en The Guest, es el encargado de dirigir este proyecto que, si todo va bien, contará con una calificación R. Asimismo, el papel de Light Yagami ha recaído en Nat Wolff, quien compartirá plano con Margaret Qualley y Jeremy Slater.

Si nos remontamos casi diez años en el tiempo, comprobamos que Death Note ya tuvo la oportunidad de demostrar su valía en el cine por medio de tres películas de acción real de origen japonés. Hoy os hablaremos de la primera, la cual está dirigida por Shūsuke Kaneko y protagonizada por Tatsuya Fujiwara.

Un Dios llamado Kira

Al contrario que su homólogo manga, el live-action japonés de Death Note comienza presentándonos a Kira, una entidad que tiene la capacidad de acabar con todo el mal del mundo. Gracias a su "sobrenatural" poder los delincuentes más buscados son castigados para alegría de aquellos devotos de la mencionada deidad. Pronto se nos hace partícipes del secreto mejor guardado de Kira: es un chico común y corriente con un misterioso cuaderno bajo el brazo. Hay que reconocer que dicha revelación indignaría incluso al Light original, pues no es de personas muy inteligentes sacar la Death Note en pleno centro de Tokio para castigar a un criminal.

 

A lo largo del filme somos testigos de los esfuerzos que hace Light por llevar una vida normal mientras es constantemente perseguido tanto por las fuerzas de seguridad del país como por el mejor detective del mundo, L, quien está interpretado por Kenichi Matsuyama y que logra captar toda la atención al ofrecer una digna, que no buena, versión del excéntrico investigador.

Por si os lo estáis preguntando, sí, hay variaciones con respecto al guión original, además de que a más de uno le chirriará la torpeza con la que Light intenta salir indemne de todos los problemas en los que se mete. El final, sin entrar en detalles, también es otro de los puntos que nada tienen que ver con la serie y que queda bastante pobre, pues se pasan por alto una de las normas clave de L: no mostrarse nunca en público. Y hasta aquí podemos leer. 

Una versión muy de telenovela

Este primer live-action de Death Note es un quiero y no puedo entre una superproducción y una película exclusiva para televisión. Esto se traduce en momentos en que parece que el presupuesto es muy elevado, mientras que en otras la calidad brilla por su ausencia. Aparte, el director Shūsuke Kaneko intenta por todos los medios ensalzar la figura de Light por medio de contrapicados en los que se nos hace saber su intención de ser un Dios y de poseer una mente mejor y más eficaz que la del resto de los mortales. Lamentablemente, esto provoca el efecto contrario.

 

Otra de las cosas que llaman la atención es el hecho de que en los instantes más importantes se nos ofrecen unos primeros planos de los personajes que parecen sacados de las mejores telenovelas. Bien es cierto que esto está hecho así para darle más carga dramática a la historia, pero en ocasiones es inevitable soltar alguna que otra carcajada al ver las muecas de los actores. Todo ello se une a un montaje que resulta confuso y en el que se abusa de unos cortes muy bruscos para pasar de un escenario a otro. Aparte, la banda sonora es muy justa y pasa desapercibida en todo momento.

El trabajo que hace el reparto bien merece una crítica aparte, pues de todos ellos, y tal y como hemos dicho antes, sólo podemos destacar la labor de Matsuyama al dar vida a L y a sus locuras con los dulces. Desgraciadamente, parece que a Tatsuya Fujiwara le queda demasiado grande el papel de Light, llegando a veces a desprestigiar al personaje original. Por supuesto, no podíamos dejar pasar la oportunidad de hablar del Shinigami Ryuk, quien aporta frescura y da un toque de humor a la cinta. A pesar de que se nota bastante que está realizado por ordenador, al final acabas acostumbrándote a su oscura presencia.

 

Valoración

Adaptación del conocido manganime que se queda en un quiero y no puedo. Los seguidores más fieles de la obra se sentirán decepcionados.

Hobby

50

Regular

Lo mejor

Algunas escenas y diálogos son calcados a los originales. Ryuk y su afición por las manzanas.

Lo peor

Actuaciones a medio gas que parecen más una parodia de los personajes que un trabajo serio.

Lecturas recomendadas