Diré tu nombre
Análisis

Diré tu nombre - Crítica del drama de Sean Penn con Charlize Theron y Javier Bardem

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica del drama de Sean Penn Diré tu nombre (The Last Face) protagonizado por Charlize Theron y Javier Bardem e inspirado en el conflicto de Sierra Leona.

Pocas veces el resultado de una película es tan decepcionante como el de Diré tu nombre (The Last Face), el drama de Sean Penn, que regresa a la dirección tras casi diez años en barbecho de forma casi preocupante consiguiendo que el espectador se rebele en la butaca ante un relato tan maniqueo y manoseado como falto de corazón ante de la desgracia ajena.  

En Diré tu nombre conoceremos a la doctora Wren Petersen (Charlize Theron), la directora de una ONG que desempeña trabajos humanitarios en África mientras intenta paliar la crisis humanitaria que desencadena la guerra de Liberia a nivel institucional desde las Naciones Unidas.

Desplazada al terreno para colaborar con las organizaciones alli desplegadas conocerá a Miguel León (Javier Bardem), un médico que ha trabajado en los lugares más peligrosos del continente. Ambos se enamorarán e iniciarán una relación. Pero su romance se verá condicionado por las situaciones extremas a las que la pareja deberá enfrentarse en su camino. 

Diré tu nombre

Primer error de libro: la falta de enfoque. El guión de Erin Dignam pretende (si somos bienintencionados y conseguimos separar el polvo de la paja) contraponer dos maneras de acercarse a la sinrazón de la guerra. Tenemos a quienes intentan que deje de sangrar la herida y quienes tienen claro que poner vendas no es más que un parche pasajero. El conflicto es el de siempre: hay que convencer a la opinión general de que se precisa ayuda, hay que hacer llegar el mensaje, pero a la vez es cruel abandonar a las víctimas de la guerra a su suerte.

Charlize Theron (Mad Max: furia en la carretera) consigue transmutarse en su personaje: una mujer que vive su vida a través de dos hombres. Su padre y su amante, dos personas que comparten su pasión por su trabajo y por tratar de hacer del mundo un lugar mejor arriesgando su vida. Sin embargo, y a pesar de las engoladas peroratas que comparte con su compañero de reparto Javier Bardem, solo encontramos palabras vacías y una enorme distracción de lo que debería ser lo más importante: la guerra en sí misma.

Diré tu nombre

Si nos atenemos a los criterios de calidad de la película Diré tu nombre cumple de sobra: la fotografía, el sonido y los recursos plásticos están al servicio de la historia consiguiendo en su primer tramo sumergirnos en la tragedia sin dificultades y sin ahorrar recursos mostrando explícitamente lo que una desangrante guerra como esta supone: el altísimo coste que se traduce en vidas truncadas, mutilaciones y desplazamientos pero sobre todo lo poco que importa la vida, la deshumanización.

Sin embargo, de forma inexplicable, la barbarie que se pretende denunciar, la masacre que asola la región se termina convirtiendo por una parte en un folleto anticapitalista y por otra en un telón de fondo casi morboso para un romance naif y bobalicón (con secuencias ñoñas y faltas de corazón de esas en lo que lo único importante es conseguir una composición preciosista).

Diré tu nombre

Al final en Diré tu nombre no hay una reflexión profunda sobre el papel de las ONG en las zonas en conflicto, ni del cuestionable posicionamiento del primer mundo y de las instituciones de las que se ha dotado para ocuparse del derecho internacional, la paz o la seguridad a nivel global.

Ni siquiera sobre el tráfico de armas, la utilización de niños soldado, las mafias o el VIH. Todo lo importante queda relegado a un segundo plano, queda flotando en el aire y el director cazando moscas recreándose en el morbo más sucio.

La misma hipocresía que pretende Sean Penn denunciar es en la que él mismo incurre mostrando un paternalismo y una falta de sensibilidad pasmosas hacia las personas que están envueltas por la guerra. No necesitamos tantas lecciones morales, con relatos así lejos de mover a la acción se consigue el efecto contrario: la trivialización de realidades complejas. Creo que es una de las peores películas que he visto en mucho tiempo por su falta de honestidad y coherencia y es especialmente doloroso que Charlize Theron haya formado parte de este despropósito teniendo en cuenta su indudable talento y su especial sensibilidad hacia el tema tratado, por no señalar que nombrada embajadora de paz de las Naciones Unidas en 2008. 

Valoración

Sean Penn realiza el peor trabajo de su carrera como director con un panfleto en el que explota sin pudor el sufrimiento de miles de personas con afán moralizador. Hace aguas por todas partes, salvando el trabajo de Charlize Theron.

Hobby

35

Malo

Lo mejor

Por este orden: Charlize Theron, Charlize Theron y Charlize Theron.

Lo peor

Roza el ridículo en varios momentos: te saca del drama que quiere narrar con un romance insulso y trata constantemente de dar lecciones de moralidad.

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