Análisis

The Division - Análisis para PS4, Xbox One y PC

Por Álvaro Alonso
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Versión comentada: PS4

Llega el análisis de The Division, el último juego de Ubisoft para PS4, Xbox One y PC que hace uso de la licencia de Tom Clancy. Disparos, elementos RPG y un gran componente social se dan la mano en un título que promete desbancar a Destiny. 

¿Y el análisis de The Division? Os habréis preguntado muchos estos últimos días. Los servidores del nuevo gran juego de Ubisoft se abrieron el pasado lunes, y dado que se trata de un título que exige conexión permanente a Internet, todos los mortales empezamos nuestra carrera como Agentes prácticamente al mismo tiempo. Por suerte, y para llenar este "vacío", habéis podido leer el análisis que le dedicó David Martínez (¡el mismo David Martínez que se ha colado en The Division!).

Y ayer, después de tres días jugando sin descanso, servidor consiguió "terminar" la aventura. Los que sabéis por dónde van los tiros ya os estaréis imaginando por qué ese terminar va entrecomillado, pero no nos adelantemos a los acontecimientos. Primero, vamos con un resumen rápido de las características principales de Tom Clancy's The Division, por si habéis vivido en una cueva los últimos años (si vuestra residencia es una casa normal y disponéis de conexión a Internet, podéis saltaros los tres próximos párrafos).

Salvemos Nueva York

Alguien con muchas ganas de ver el mundo arder decide impregnar una tanda de billetes de dólar con un virus desconocido, para después ponerlos en circulación el día del año que más dinero se mueve a escala global: el Black Friday. ¿El resultado? Nueva York cae víctima de la pandemia; la ciudad se sume en el caos, miles de personas mueren, las fuerzas de la ley pierden su orden y el apocalipsis se apodera de la Gran Manzana.

Años atrás, el gobierno de los EEUU había descubierto a través de una simulación (denominada operación Black Winter) los catastróficos efectos de un ataque bioterrorista, y creó en secreto un plan de contingencia: The Division, una organización dedicada a entrenar individuos en las más avanzadas tácticas de guerrilla urbana. Agentes que se esconden bajo la tapadera de una vida corriente hasta que el gobierno solicita su activación en situaciones de crisis. Y nosotros, como estaréis imaginando, somos Agentes de The Division, enviados a la zona cero para combatir los efectos del brote y salvar Nueva York.

Y para hacerlo, debemos dominar los tres pilares fundamentales: tiroteos, elementos RPG y componente online. La mejor (y más rápida) forma de describir The Division sería decir que "es como Destiny", porque tiene una estructura muy similar a la del juego de Bungie. Peleamos en tiempo real, pero nuestro equipo, nivel y habilidades son determinantes en los combates. Además, compartimos la ciudad con el resto de Agentes (jugadores), a los que podemos unirnos para explorar y completar misiones... o atacar a sangre fría para arrebatarles sus preciados botines.

Casquillos de bala en la Quinta Avenida

Desde el principio se hace patente que los chicos de Ubisoft Massive, a sabiendas de que estaban trabajando en un producto similar a Destiny, han intentado corregir sus principales fallos, especialmente los que tuvo antes de la llegada de la expansión El Rey de los PoseídosLas misiones de The Division, por poner un ejemplo, no dejan esa desagradable sensación de limitarse a "ve del punto A al punto B eliminado enemigos PORQUE SÍ".

Todas tienen su parte de historia y presentan una gran variedad de situaciones: una zona vigilada por enemigos armados con lanzallamas, un cementerio de trenes a reventar de bombas, una carrera contra el crono para evitar que destruyan una central eléctrica con nosotros dentro... Las misiones de The Division nos dejan algunos momentos realmente emocionantes, con situaciones que pegan un giro inesperado o cambios de localización (hay misiones en exteriores, interiores y mezcla de ambos). Y otro factor que contribuye a que las expediciones neoyorquinas sean tan intensas, son los enemigos y su aumento de nivel progresivo.

Porque al principio de The Division nos enfrentaremos a los típicos saqueadores que no suponen un gran esfuerzo, pero después vendrán los Cleaners y por último el LMB (Last Man Battalion). Vamos, que pasamos de una panda de desgraciados sin organización alguna a un grupo militar armados hasta los dientes. A medida que aumenta el nivel de los enemigos, lo hace la intensidad de los tiroteos, pues asomar la cabeza en el momento equivocado equivale a perderla. Creo que es bastante interesante señalar que, a pesar del atracón de horas jugando, muchas escaramuzas han conseguido mantenerme pegado a la pantalla en constante tensión.

Y ya que hablamos de enemigos, también hay que destacar lo bien diferenciados que están los distintos tipos: granaderos, bateadores, escopeteros... Todos tienen comportamientos muy marcados que nos obligan a actuar de formas muy distintas. Y tampoco faltan los jefes, representados con una barra de color amarillo que hay que sudar sangre para reducir. Suponen un gran desafío y os harán morder el polvo un buen número de veces (esperemos que no tantas como a mí). Y también hay varias sorpresas entre los jefes finales... Para no caer en spoilers, dejémoslo en que hay enemigos con habilidades que nos obligan a replantear nuestras tácticas.

Las mecánicas de disparo (o 'gunplay', como dirían los entendidos) cumplen a las mil maravillas; los tiroteos son lo suficientemente ágiles como para no aburrir durante las muchas horas que hay por delante. Es cierto que al principio choca que un humano aguante tantos disparos sin amilanarse, pero es algo a lo que os terminaréis acostumbrando. Y el desplazamiento entre coberturas está muy conseguido: nos hace sentir como auténticos comandos acercándonos estratégicamente a nuestro objetivo. La única pega son los ataques cuerpo a cuerpo: ni os molestéis, no sirven para nada.

Sin embargo, si miramos más allá de las mecánicas de disparo, descubrimos que el secreto de que funcionen tan bien se esconde en el diseño de niveles. Es habitual encontrar varias rutas o caminos distintos para llegar hasta un mismo objetivo, y las zonas donde tienen lugar los tiroteos siempre ofrecen un amplio abanico de posibilidades: cajas, barreras de hormigón y vehículos tras los que cobijarse, escaleras para acceder a niveles superiores o inferiores, pasillos adyacentes desde los que emboscar al enemigo... Las opciones son muy variadas y fomentan un estilo de juego estratégico.

Y otro de los éxitos del sistema de combate reside en los elementos RPG. Subir de nivel y conseguir nuevo equipo y habilidades no sólo engancha de lo lindo, es ESENCIAL para completar las misiones. Al principio diréis "bah, sólo estoy dos niveles por debajo del recomendado, puede completarla sin problemas" y puede que lo hagáis... al principio. Porque a partir del nivel 15-20 las cosas se complican que da gusto, y más os vale ir bien equipados si no queréis que os eliminen de dos tiros.

Y en ese aspecto, Tom Clancy's The Division ofrece posibilidades de sobra: disponemos de gran cantidad de armas y equipo (diferenciados por un código de color que varía en función de su poder, al más puro estilo Diablo) que podemos obtener al derrotar enemigos, completar misiones, comprando en tiendas o saqueando contenedores, así como con un sistema de fabricación o 'crafting' simple pero efectivo.

Lo realmente interesante, sin embargo, son las habilidades: The Division prescinde de las clases de personaje, tan habituales en este tipo de juegos, y nos permite adquirir todas las habilidades y talentos para equiparlas en los espacios disponibles (pocos, al principio, pero podemos aumentar el número cumpliendo distintos requisitos). Se dividen en tres ramas: medicina ('healer'), tecnología ('DPS') y seguridad ('tank'), y, a su vez, cada habilidad dispone de cuatro modificaciones que alteran su comportamiento. Así que aunque todos tengamos acceso a todo, la especialización está a la orden del día. Es una idea fantástica que permite modificar personajes al vuelo para adaptarnos a todo tipo de situación, pudiendo asumir cualquier rol sin tener que empezar de cero con otro personaje.

Curiosamente, los objetos de equipo orientados a mejorar las estadísticas apenas suponen un cambio visual. El aspecto físico de nuestro personaje lo determina la ropa, un elemento aparte puramente estético. Es una decisión bastante interesante, pues en este tipo de juegos el nivel de los jugadores suele ser evidente con tan sólo mirar las prendas que visten. ¿Quién no ha visto a un Guardián equipado con objetos de alto nivel y ha pensado "¡J*der, dónde se consigue eso!"?. Parece que los chicos de Ubisoft Massive han preferido evitar los conflictos de ego que genera este sistema para que la verdadera diferencia entre jugadores esté en las estadísticas y habilidad de los personajes.

Tampoco podemos dejar de lado el tema de la Inteligencia Artificial de los enemigos en The Division: al principio se observan muchas estupideces, como saqueadores con afición por subir a sitios elevados (especialmente vehículos) o por permanecer en campo abierto más tiempo de lo debido, quedando totalmente expuestos a nuestros disparos. Sin embargo, y -una vez más- a medida que aumenta el nivel, se vuelven más inteligentes, actúan de forma coordinada, se cubren constantemente y nos rodean para pillarnos por la espalda (vais a odiar a los malnacidos de las escopetas).

Sin embargo, incluso los enemigos de más nivel tienen algún patinazo de vez en cuando. Es inevitable arquear las cejas al ver a un supuesto soldado de élite lanzar una granada a sus pies... Pero por suerte no es demasiado habitual, así que no hay que llevarse las manos a la cabeza.

New York State of Emergency

Si me dieran un céntimo cada vez que alguien dice la palabra 'downgrade', ahora mismo tendría fondos suficientes para reconstruir la Nueva York de The Division. Es bastante evidente que el juego que llega a las tiendas no tiene el nivel gráfico de aquella demo que se mostró en el E3 2013... Pero eso no quita que estemos ante un producto con un gran acabado técnico y una ambientación excepcionalmente lograda.

La nieve cubriendo el asfalto, bolsas de basura apiladas, vehículos abandonados, animales salvajes, hojas de periódico meciéndose al son del viento, civiles peleando por alimentos para sus familias, cadáveres aún calientes... La cantidad de elementos que se muestran en pantalla al mismo tiempo es realmente sorprendente, más aún el hecho de que el framerate se mantenga en unos sólidos 30fps incluso en los puntos álgidos de los combates (cuando se juntan muchos enemigos y explosiones, por decirlo de otro modo).

A destacar también el sensacional juego de luces del que hace gala The Division, con efectos verdaderamente maravillosos: a plena luz del día, los rayos del sol se filtran entre las colosales estructuras de hormigón y llegan a las calles para recordarnos que infectados o no, todos seguimos pegados a nuestra sombra. Por la noche, las brasas de las hogueras, las luces intermitentes de los coches abandonados y los adornos navideños nos regalan paisajes fantasmagóricos que es inevitable explorar lentamente, saboreando cada paso.

 

 

Pero si hay algo que realmente sobresale en The Division, son los interiores. Y no sólo por cantidad, pues es muy habitual encontrar puertas abiertas que dan acceso a edificios de varios pisos con múltiples habitaciones a explorar, sino también porque su variedad y nivel de detalle es asombroso. Es difícil ver dos habitaciones iguales; todas tienen elementos diferenciadores, hasta el punto de que cuentan historias de forma indirecta. Como una funda de guitarra y unas paredes empapeladas con pósters psicodélicos... Casi se puede sentir a un joven componiendo canciones sobre la tranquilidad y seguridad de su cama.

Y todavía no he hablado de los interiores de los edificios que visitamos durante las misiones (algunos muy emblemáticos, por cierto) o de la gigantesca red de metro que recorre las profundidades de Manhattan. Ni de los innumerables 'easter eggs' en referencia a otros juegos (For Honor), películas (Soy Leyenda), series (Rick y Morty)... Hay que quitarse el sombrero y aplaudir ante el colosal trabajo de Ubisoft a la hora de recrear todos los elementos de la ciudad cuidando hasta el más mínimo detalle. Si habéis estado en la zona, no tendréis problemas en reconocer las calles y edificios que aparecen en Tom Clancy's The Division. Chapeau.

Así que... ¡No temáis desviaros de la ruta que marca el GPS! Además de por los ya mencionados múltiples caminos hacia el objetivo, que proponen distintos enfoques de combate, los exploradores ávidos descubrirán mochilas con objetos de curación, despensas con comida y agua, armarios con ropa o contenedores con objetos de alto nivel.

También es verdad que, a pesar de todas estas bondades, el apartado gráfico no es perfecto: la calidad de las texturas y su velocidad de carga dejan mucho que desear, y las animaciones de los NPCs tampoco son para tirar cohetes. Pero en conjunto, estamos sin lugar a dudas ante un juego que entra por los ojos. De verdad, huid de comparativas y vídeos entre versiones; de nada sirve lamentarse por lo que se enseñó en un principio. Si en algún momento habéis sentido interés por The Division y ahora clamáis al cielo gritando 'DOWNGRADE', os recomiendo encarecidamente que probéis a perderos por sus calles y a explorar los edificios detenidamente, apreciando la iluminación y examinando cada detalle.

Porque dicen que el diablo está en los detalles, y The Division va bien servido en ese sentido: las ventanillas de los coches se destrozan justo en el punto por el que penetran los proyectiles, la boquilla de las ametralladoras muestra signos de calentamiento tras disparar ráfagas continuas de balas, las pisadas dejan huellas en la nieve... incluso en la capa que reposa sobre los coches, nuestro personaje cierra puertas y maleteros al entrar en contacto con ellos, al romper una pecera el agua empapa el suelo, la ubicación de los vehículos no se ha dejado al azar (si hay un cartel que señaliza vehículos pesados a la derecha, veremos camiones y autobuses en esa dirección; en la puerta de la embajada rusa hay limusinas y coches oficiales...), vemos a supervivientes asomados desde las ventanas de sus casas contemplando las calles con pánico o haciendo fotos... Podríamos seguir, pero la lista de pequeños detalles que esconde The Division da para un reportaje.

Cuando la sociedad cae, surgimos (con o sin ayuda)

Es probable que llegados a este punto os hayáis percatado de que se ha mencionado el componente online de pasada, y es por un motivo muy concreto: en las 36 horas que me ha llevado completar todas las misiones principales de Tom Clancy's The Division, no he formado grupo con otros jugadores en ningún momento. Vamos, que se puede completar la campaña en solitario sin problemas (la conexión a Internet sigue siendo obligatoria, eso sí). Da la sensación de que en Ubisoft Massive han tenido muy en cuenta la experiencia para un solo jugador, pues resulta muy completa y satisfactoria. 

La historia tiene algún momento interesante, pero en general deja bastante que desear. Y es una verdadera lástima que se desaproveche el nombre de Tom Clancy de esa forma... Y aun no estando a la altura, The Division puede presumir de tener un hilo argumental que conduce las misiones de forma más que correcta, una asignatura que siempre han tenido pendiente los MMO. También hay que reconocer la labor de Ubisoft a la hora de dar importancia a personajes femeninos (hay mujeres en ambos bandos, y también están entre los enemigos contra los que luchamos habitualmente) y de mostrar con total naturalidad personajes de orientación homosexual (como debe ser, vaya). 

Curiosamente, The Division esconde arcos narrativos bastante dignos en los casi 300 coleccionables que hay repartidos por toda la ciudad. Los hay de todo tipo, desde grabaciones telefónicas hasta informes de incidentes, pasando por drones estrellados, y todos cuentan historias previas a la caída o aportan información adicional sobre el incidente. Al completar misiones principales también obtenemos pruebas, muchas de ellas en vídeo (cámaras de seguridad del metro o de un coche patrulla, por ejemplo) y aquí es donde se encuentran algunas de las partes más interesantes de la historia.


Pero los que se llevan la palma son sin duda los Echos: representaciones holográficas de sucesos pasados que en ocasiones van ligados a misiones secundarias. En estos casos, debemos inspeccionar las distintas pistas que proporciona el holograma para reconstruir la cadena de sucesos y, por ejemplo, averiguar los lugares que ha visitado una persona desaparecida hasta dar con su ubicación. No son complicados ni requieren dotes detectivescas, pero suponen un soplo de aire fresco y las historias que narran dejan buen sabor de boca.

Los que no están dejando un buen sabor de boca en la comunidad son algunos fallos de diseño que presenta la aventura. Es probable que a estás alturas todos hayáis visto u oído hablar de "la cola de The Division", que se produce porque los Agentes presentan un modelo "sólido" que no es posible atravesar o, más bien, que muchos piensan que no es posible atravesar. Porque en realidad, basta con "empujar" durante tres segundos a otro jugador para correr a través de su personaje y saltarnos la dichosa cola.

En cuanto a problemas verdaderamente preocupantes, como puede ser la estabilidad de los servidores, hay que reconocer que por ahora se han comportado bastante bien. En total he sufrido cuatro caídas, bastantes separadas en el tiempo, y siempre que he vuelto a cargar me ha dejado acceder sin problemas al primer intento. Y más importante aún: todo el progreso y los objetos que había conseguido seguían en su sitio, y si estaba en mitad de una misión, aparecía en el punto justo donde lo había dejado.

Y para terminar hablemos de la Zona Oscura, el lugar del mapa donde se desarrolla el PvP. Es importantísimo señalar que para jugar a The Division no es necesario estar suscritos a PS Plus o Xbox Live Gold; sólo si queremos acceder al multijugador competitivo. En el interior de la ZO las reglas cambian, el fuego entre Agentes se activa y nos cruzamos con otros jugadores en todo momento. La gracia está en que este lugar también acoge a los enemigos más difíciles de la aventura... y los mayores botines.

Así que podemos formar equipos improvisados con otros Agentes para lograr grandes recompensas, ¡pero mucho ojo! Porque todos los objetos conseguidos en la ZO deben ser extraídos mediante helicóptero, y si somos eliminados soltaremos todo lo conseguido. Vamos, que vigiléis la espalda porque es imposible saber quién podría traicionaros...

Ahora mismo, tras completar la aventura y llegar al nivel 30, la oferta de contenido 'endgame' se antoja bastante escasa. Tenemos misiones diarias (que nos recompensan con créditos Fénix, una moneda especial para comprar objetos únicos), la Zona Oscura... y ya. Sin embargo, el mensaje que aparece en pantalla tras finalizar la aventura es una señal de esperanza que presagia la llegada de actualizaciones para los modos PvE y PvP que se irán lanzado con regularidad, ya sea de forma gratuita o previo paso por caja para adquirir DLCs.

Y la clave para que The Division, además de ser recordado como un juego que nos dejó muy buenos momentos, mantenga enganchados a los jugadores durante meses, se encuentra en esos contenidos. Pues son los propios jugadores quienes deciden, al fin y al cabo, el destino del juego. De momento, ha superado de forma sobresaliente la primera batalla, pero el camino hacia la salvación de Nueva York no ha hecho más que comenzar. Y el primer paso ha sido, sin lugar a dudas, en la buena dirección.

Valoración

Más allá del 'downgrade' se esconde un juego con muchísimo potencial, posibilidades, horas por delante y una ciudad que hará las delicias de los amantes de la exploración. En solitario o bien acompañados, The Division es una apuesta segura.

Hobby

91

Excelente

Lo mejor

Largo, completo y muy satisfactorio, incluso en solitario. La recreación de NY (¡y sus interiores!).

Lo peor

Hoy por hoy, el contenido endgame es bastante escaso. Aun con sus momentos, la historia es floja.

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