The Handmaiden
Análisis

La doncella (The Handmaiden) - Crítica de la nueva película de Park Chan Wook

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de La doncella (The Handmaiden), la nueva película de Park Chan Wook basada en la novela de Sarah Waters titulada "Fingersmith" ("Falsa identidad"). Se estrenó el pasado 1 de junio en Corea del Sur y en España no hay fecha prevista aún.

Hora de las confesiones: Park Chan Wook me maravilla. Aquí tenéis un reportaje sobre su trilogía de la venganza compuesta por Sympathy for Mr. Vengeance, Oldboy y Sympathy of Lady Vengeance, antes de que HobbyConsolas tuviera una sección de entretenimiento y cine específica como tal y la crítica de Stoker con la que el director surcoreano debutaba en el mercado estadounidense.

En esta ocasión la inspiración de La doncella (The Handmaiden) es la novela "Fingersmith" de Sarah Waters, que en España se tradujo como "Falsa identidad" y mezcla ficción histórica, narrativa policiaca y thriller erótico. Ahí es nada. Si la novela se sitúa en la época victoriana, Wook nos traslada en su película a la colonización japonesa de Corea en los años 30 para proponernos un curioso juego sobre las falsas apariencias.

Una joven (Sookee) es contratada como empleada doméstica y doncella personal de una rica mujer japonesa (Hideko), que vive recluida en una gran mansión bajo la influencia de su tirano tío, un viudo que pretende convertirla en su esposa. Sookee guarda un secreto y con la ayuda de un estafador que se hace pasar por un conde japonés, planea algo para Hideko.

La doncella, emulando a la novela en la que se basa, se divide en tres partes en las que conocemos el punto de vista de Sooke, el Hideko y posteriormente la resolución de la intrincada trama en la que abunda el engaño y la mascarada.

The Handmaiden

Park Chan Wook propone el juego de la seducción por medio de una narración ágil, llena de detalles, que termina absorbiendo al espectador por completo haciéndolo presa de su poética fotografía y su prosaica historia en la que se cruzan multitud de intereses.

Además no aleja el foco de cuestiones sociales como la concepción de que los coreanos eran inferiores a los japoneses cuando no tratados directamente como ganado y de los usos sociales, que hacían de la dicción de la lengua y de la palabra una potente herramienta erótica. 

En este sentido, el cineasta insufla una gran bocanada de humor negro en la plasmación de las perversiones que muestra en La doncella (genial la secuencia del autómata) mientras que deja que fluya con libertad y gusto artístico en la explicitud de las secuencias en las que los encuentros sexuales llegan a su culminación haciéndonos voyeurs de la pasión desbordante entre dos mujeres que, en la cama, no son ama y doncella sino iguales.

The Handmaiden

Esto queda muy recalcado al final de la película y es la genialidad de la obra: terminan siendo indistiguibles, privadas del yugo de la masculinidad que siempre tiende a la sumisión sexual pueden entregarse al gozo y eso, señores es lo que hace gozar al espectador. Menuda baza ha jugado Park Chan Wook en su primera película de época.

Mención aparte para el diseño de producción, el preciosismo del vestuario, los tocados, los tomos de la biblioteca... Con un único pero: el tío de Hideko, cuya caracterización no está a la altura por más que se trate de caricaturizar al personaje y se justifique con una vuelta de tuerca al final. 

The Handmaiden

Al margen de lo que cuenta en La doncella está el cómo lo cuenta y la soltura con la que el director introduce guiños, giros sarcásticos y tensión dramática. Secuencias inspiradas hay unas cuantas, incluso en las escenas de cama, en las que el punto de vista nos hace ver un cunnilingus desde dentro y desde fuera (toma ya).

Como decíamos, rodar escenas sexuales tan completas y hacerlo no solo con buen gusto sino con un elevado sentido estético es muy difícil pero morbo y elegancia se dan la mano y no solo en el apartado visual sino también en el auditivo que le da una dimensión sensorial a la película alucinante: baste como ejemplo la escena del baño en la que la doncella le lima un diente a su señora.

Precioso desenlace para una historia irreal por imposible, intrincada, que te deleita y desafía a cada momento por el cambio de narradores. Un must see en toda regla, una pieza exquisita de estampas bellísimas y encuadres perfectos. ¡Cómo rueda este hombre, qué delicia! Si quieres más recomendaciones lee el cine asiático que no te puedes perder.

Valoración

Preciosa película de Park Chan Wook que se marca una oda al amor y a la gozosa sexualidad femenina en un thriller erótico de época muy explícito. Solo él podía filmar semejante adaptación de "Falsa identidad".

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

Las cualidades plásticas de la película: se puede respirar en su atmósfera. Las dos actrices protagonistas, la fotografía, el sentido del humor...

Lo peor

Es una película larga y algunas caracterizaciones (en concreto la del viejo verde) no están a la altura, aunque se justifique al final.

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