El editor de libros
Análisis

El editor de libros - Crítica de la película de Colin Firth, Jude Law y Nicole Kidman

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de El editor de libros (Genius) la película que supone el debut en la dirección de Michael Grandage con Colin Firth, Guy Pierce, Jude Law y Nicole Kidman. En cines a partir del 9 de diciembre de 2016.

El editor de libros (Genius) se basa en la tormentosa relación existente entre el editor Max Perkins y el escritor Thomas Wolfe. Perkins estuvo trabajando como editor literario en Scribner durante un tiempo, periodo en el que no solo trabajó con Wolfe, sino también con otros autores como Ernest Hemingway o Francis Scott Fitzgerald, que también aparecen retratados en la película.

Por su parte, Wolfe fue uno de los novelistas más exitosos de la América del primer tercio del siglo XX, y consiguió un inesperado éxito tras publicar "Look Homeward" ("El ángel que nos mira") en 1935 a la edad de 29 años consiguiendo posicionarse entre los bestsellers del año. Posteriormente revalidaría su aceptación con su segunda novela "Of Time and the River" ("Del tiempo y el río") cuyo larguísimo proceso de edición hizo que saltaran las chispas con Perkins ya que Wolfe aseguraba que su obra había sido significativamente recortada y editada antes de su publicación. 

Michael Grandage (actor y director de obras de teatro como Don Carlos) dirige este drama biográfico que ha sido escrito por John Logan (Spectre) en base al libro "Max Perkins: Editor of Genius", escrito por Andrew Scott Berg. La película también cuenta en su reparto con Nicole Kidman, Guy Pearce, Dominic West, Laura Linney y Vanessa Kirby.

Gran elenco, interpretaciones mejorables

A pesar de contar con pesos pesados de la interpretación y tener experiencia en el terreno de la actuación, el debutante Michael Grandage no consigue extraer las mejores mieles de su reparto. Jude Law resulta especialmente cargante con una interpretación muy histriónica, cargada de tics como el del pie que tratan de subrayar una y otra vez lo que queda claro desde el comienzo: que es uno de esos autores que necesitan beberse la vida para luego devolvérsela al papel en forma de escritura.

En El editor de libros hay una evidente voluntad y un esfuerzo de producción muy notable por mostrarnos los años 30 y la forma en la que se desenvolvía la gente en las calles, el bullicio de los locales de jazz, las estaciones de tren brumosas... Y sin embargo todo parece de cartón-piedra. No está vivo, no es creíble, parece un escenario teatral. Es lo mismo que sucede con las interpretaciones, muy forzadas, con la honrosa excepción de Colin Firth y Laura Linney, mucho más contenidos. 

El editor de libros

Por lo demás, la banda sonora que envuelve la película juguetea de forma un poco incómoda con los ambientes: pretende ser divertida en algunas ocasiones e imprimirle ritmo al montaje y en otros momentos darle solemnidad a las situaciones dramáticas pero no consigue ninguno de los dos objetivos porque es demasiado obvio.

Habría merecido la pena incidir más en buscar un tono uniforme y utilizar un acompañamiento musical más discreto. Lo que nos quieren contar, estaría mejor narrado por las acciones de los propios personajes, sin necesidad de filigranas. ¿Fallo de novato? Imagino que ante un primer largometraje de este calado artístico debe producirse una zozobra increíble ante la idea de que algo sea incomprensible para el público...

El editor de libros

El proceso creativo a distintas velocidades

La película lo tiene todo para encandilar a cualquier amante de la literatura: podemos ver los retratos de Wolfe, de Fitzgerald (Guy Pierce) o de Hemingway (Dominic West) y participar de alguna manera del espíritu que les asistía a la hora de lanzarse a la creación: mientras que el primero se arraigaba en su propia biografía y sus vivencias, el segundo necesitaba masticar cada palabra hasta plasmarla y el tercero necesitaba la aventura. recoge incluso la recreación de esta fotografía:

El editor de libros

Más allá de eso está la controvertida figura del editor, armado con su lápiz rojo con el que no solo realiza correcciones de estilo sino que tacha párrafos enteros e incluso participa en el proceso de confección de la obra final del autor. La película no lo demoniza en absoluto sino que trata de mostrarlo como una persona un tanto fría, pero también en extremo sensible y con una mentalidad muy focalizada en lo que el lector va a demandar, además de ser un magnífico ojeador de talentos y una suerte de roca de diamante con la que pulir gemas que encuentra en bruto. Ya sabéis: solo un diamante puede tallar otro diamante.

El editor de libros

La peculiar personalidad de Wolfe es el catalizador de todos los procesos que se producen en pantalla: la evolución del editor, la complejidad de la relación con su amante y sobre todo la forma en la que escribe, como si de un torrente se tratara.

El editor de libros está muy lejos de la perfección por su ritmo irregular y por ser un tanto fallida en sus intenciones a la hora de conmover, y eso a pesar de reivindicar a esa figura detrás de algunos de los mayores genios del siglo XX y de la reflexión que nos invita a hacer acerca de hasta qué punto los encumbró su propio trabajo codo con codo con ellos. Pero tras su visionado, mentiría si no admitiera que se ha despertado en mí la curiosidad de retomar lecturas, bucear en archivos de la Historia de la Literatura y disfrutar de grandes biografías, así que si es el efecto ejerce en el público me doy por más que satisfecha. 

Valoración

Poca emoción en una película que debería ponerte los pelos de punta y que desarrolla el trabajo de Max Perkins el editor de libros más admirado en el mundo, que presentó al público a los más grandes escritores de este siglo como Scott Fitzgerald o Ernest Hemingway, revolucionando la literatura americana.

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

Un reparto entregado y un sonido alucinante que nos permite sentir cómo el lápiz rasga el papel y se muestra el desarrollo creativo de un literato.

Lo peor

Jude Law está muy sobreactuado y sus tics son artificiales. El montaje es desastroso y la banda sonora hace que el conjunto resulte muy cursi.

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