Análisis

Ezio pasa review a La Hermandad

Por Óscar Díaz
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Hablar de Assassin's Creed es hacerlo de una de las mejores sagas de la presente generación. Comenzando con la repetitiva, pero efectiva, jugabilidad de la primera entrega y tras la evolución que supuso la siguiente, Ezio Auditore ha vuelto para dar un paso más allí donde hacía falta. Assassin's Creed La Hermandad es la continuación directa del segundo título y continúa, por tanto, la apasionante historia de nuestro asesino florentino. En esta ocasión viajamos a Roma. El objetivo, los Borgia y unos cruzados que aún resisten. Nuestra arma, la Hermandad.

Manteniendo la mecánica de Assassin’s Creed II, La Hermandad perfecciona y aumenta la fluidez de los combates. También eleva la variedad de las misiones y los objetivos a alcanzar. Define con detalle la participación y el papel de los personajes, ya sean principales o secundarios, evoluciona el sistema de desarrollo económico de la ciudad y, en definitiva, continúa el gran relato que esconde la memoria genética de Desmond, ahora respaldado por la hermandad de asesinos, a medio camino entre el pasado y el futuro.

Nuevos métodos

La evolución más significativa de esta entrega respecto a las anteriores es, sin duda, el sistema de combate. Mucho más fluido y sencillo de controlar, Ezio Auditore realizará movimientos, estocadas, contraataques, bloqueos y disparos de forma espectacular. Todo ello con apenas apretar un par de botones. Además, esto aportará un toque muy realista, pues cuando enemigo reciba un corte, ya estará sentenciado.

El sello distintivo de esta evolución queda reflejado en el abanico de armas y el equipamiento de Ezio. Cuando seleccionemos la espada, tendremos como secundaria la pistola, oculta en los ropajes, la cual se muestra en animaciones de ejecución. Además, podremos utilizarla si mantenemos presionado el botón de ataque, mientras apuntamos a alguno de nuestros enemigos. Lo mismo sucede con la hoja corta, cuya segunda opción son los cuchillos para lanzar.

Pese a esta considerable innovación, el plato estrella de Assassin’s Creed La Hermandad, en cuanto a armas se refiere, es la ballesta. Una nueva opción a distancia, que llega a las manos de Ezio y su Hermandad. Tan sigilosa y letal, que se convierte en un as en la manga, casi tan efectivo como la hoja oculta, arma insignia de la saga. Su mayor utilidad queda reflejada en las misiones de infiltración y sigilo aunque, por supuesto, gastaremos una gran cantidad de saetas a lo largo de nuestros numerosos combates contra el imperio Borgia.

Una de partes negativas de Assassin’s Creed 2 era la imposibilidad de repetir las misiones completadas en la cadena de ADN. Pues bien, en Ubisoft han hecho los deberes y han enmendado su error. Además, nos invita a repetir las misiones, incluso varias veces.

Cuando aceptamos una misión se nos indica el objetivo principal de la misma, pero también nos proponen pequeños retos. Estos consisten en completar el encargo de una forma determinada, eliminando únicamente a ciertos objetivos, saliendo victorioso de un combate sin recibir daños o, por el contrario, pasando desapercibidos. Estos son un pequeño ejemplo de los desafíos que esconde Assassin’s Creed La Hermandad. Al completar las misiones de dicha manera, lograremos una sincronización del 100%, acumulándose estos datos en nuestras estadísticas finales.

Forja tu hermandad

Entrando de lleno en nuestro credo de asesinos, reclutaremos a distintos rebeldes que están en contra del gobierno opresor de los Borgia. Se unirán a Ezio y a su causa, aprendiendo las habilidades del gremio y sirviéndonos de manera implacable, allí donde lo necesitemos. La actuación de nuestro grupo en las misiones principales se ve un tanto limitada, dada su grandísima efectividad; pero bien es cierto que los podremos utilizar casi en cualquier momento. Luchar con el respaldo de estos asesinos es, además de un fortísimo apoyo, todo un espectáculo digno de ver.

En Assassin’s Creed II disponíamos de tres grupos aliados, que podíamos contratar a cambio de sus servicios: mercenarios, cortesanas y ladrones. Pero en La Hermandad pasamos a formar parte y a involucrarnos en mayor medida. Además de poseer una guarida de asesinos desde donde dirigir nuestros ataques, ayudaremos a estos grupos en la reconstrucción de sus cuarteles y participaremos en sus actividades. Estas se presentan como misiones secundarias, ya sea peleando contra los mercenarios, ayudando a las cortesanas o corriendo, junto a ladrones, en carreras por la ciudad.

Como era de esperar, en La Hermandad vuelven los palomares y sus poco estéticas habitantes. Eso sí, en esta ocasión servirán para algo más que para aceptar misiones de asesinato. Desde ellos, al igual que ocurre en la guarida de asesinos, accederemos a un menú donde personalizar nuestro grupo, seleccionar a los miembros que lo forman y sus equipamientos, así como ver el nivel de experiencia que poseen. Podremos comunicarnos con el credo y enviar a sus asesinos a cumplir contratos de distinta índole, por las ciudades más importantes del continente europeo. Estas incluyen Londres, París o Barcelona. A pesar de que estas misiones no se visualizan y ocurren en un segundo plano, servirán para ganar dinero y, sobre todo, para que nuestros discípulos adquieran experiencia.

Desmond, al igual que ocurrió en la segunda entrega, cobra protagonismo a nivel jugable. Ahora, además, tomamos su control para superar misiones de una elaborada trama argumental, que a nadie dejará indiferente. Asimismo, al contrario de los anteriores episodios, podremos salir del Animus en cualquier momento para conversar con nuestros incondicionales compañeros de faena Lucy, Shaun y Rebecca; así como para explorar la ciudad de Monteriggioni en el presente, ahora base de nuestro grupo. Esto también sirve para ampliar y enlazar la historia de Ezio, en el pasado, con los acontecimientos actuales y descubrir algún que otro secreto escondido en los rincones de la villa.

Los inventos de Leonardo… y la ciudad

El grandísimo artista e inventor Leonardo Da Vinci vuelve a tomar un papel fundamental en el transcurso de los acontecimientos. Ahora bien, en esta ocasión tendremos un trato especial con él, pues aportará misiones presentadas como una saga independiente del resto. Esta, a su vez, tiene relación con el relato principal. En dichos encargos nos tendremos que infiltrar en distintas bases, cuarteles y castillos de los Borgia. En ellos, tendremos que encontrar y destruir los planos de las máquinas militares que Da Vinci ha creado, pero que han caído en las garras del enemigo. En la mayoría de las ocasiones, los ingenieros al servicio de los Borgia ya habrán reconstruido los inventos de Da Vinci, por lo que deberemos destruirlos e, incluso, utilizarlos si la situación lo requiere. Cuando acabemos con todas las creaciones de nuestro amigo, tendremos un regalo bastante interesante, que podremos adquirir según gastemos unidades de este…

Si en Assassin’s Creed II nos hacíamos los dueños de la villa de Monteriggioni, en La Hermandad haremos lo propio con la ciudad de Roma, a golpe de antorcha. Sí, pues para comprar las distintas propiedades distribuidas por la ciudad (herrerías, sastres, consultas de médicos, monumentos culturales y un largo etcétera) debemos eliminar al capitán Borgia en la zona de la propiedad. También deberemos quemar la torre que se alza en dicho territorio, reflejo del poder de nuestro enemigo. No en vano, todo este trabajo se ve recompensado, al cobrar los ingresos de nuestras fructíferas adquisiciones en los bancos repartidos por la urbe. Efectivamente, se acabaron las tediosas visitas a nuestra hermanita Claudia, que rompían el ritmo del juego en la segunda entrega.

Un gran añadido es la posibilidad de utilizar caballos dentro de las ciudades. Además de ser cómodos para desplazarnos, serán un arma bastante útil en los combates y en algunas misiones que requieren su uso. Nos encontraremos con monturas de distintos tipos, desde grandes y musculosas, protegidos por una barda, hasta veloces y ligeros corceles, pasando por los utilitarios del populacho, con características más estándar.

También, como opción de desplazamiento aún más rápida, dispondremos de unos túneles que nos llevarán al punto de la ciudad que deseemos, dotando al título de una mayor rapidez en el acceso a las misiones. Con esta herramienta, en forma de vía subterránea, no perderemos tiempo en ir desde una punta a otra de la ciudad de Roma, pues nos encontramos ante la urbe más grande recreada en toda la saga, hasta ahora.

Otro paso más en el gremio de los asesinos

Si a este grandísimo pastel le sumamos una guinda llamada multijugador ¿qué puede salir mal? En Assassin’s Creed La Hermandad, Ubisoft se ha decidido y han arriesgado al implementarlo en una saga que funciona perfectamente como campaña para un jugador. A pesar de no existir una demanda considerable, este modo de juego ampliará, sin duda alguna, las horas de entretenimiento que ya de por sí nos ofrece el modo offline.

Sin embargo, no todo es color de rosa, pues nos encontramos con un multijugador que, a pesar de cumplir su función, llega a hacerse repetitivo, dada su estricta mecánica basada en el sencillo juego del gato y el ratón. En los cuatro modos online recorreremos una mapa repleto de PNJ’s (personajes no jugadores) controlados por la Inteligencia Artificial. Estos se presentan con la misma apariencia de los jugadores. Esta situación actúa como un arma de doble filo, ya que es necesaria para el correcto desarrollo del juego (al ser todos iguales deberemos esforzarnos para identificar a nuestros rivales humanos, a la vez que nos mezclamos entre la IA). Pero, por otro lado, elimina las opciones de personalización de nuestro personaje y resulta un tanto monótono.

Como medida compensatoria, encontramos un sistema de puntos de experiencia muy bien implementado, mediante el que podremos adquirir distintas armas y habilidades, de entre un considerable abanico. Sin duda, recompensará nuestro buen hacer en las partidas.

En el apartado gráfico nos encontramos, una vez más, con algo espectacular, sometido al obligatorio pulido que requiere cualquier nueva entrega. Los paisajes, relieves, edificios y monumentos emblemáticos están recreados con el nivel que se merece la maravillosa ciudad de Roma.

Cabe destacar una mayor optimización del motor gráfico del juego, pues a pesar de mostrarnos numerosos enemigos y monturas en pantalla, no se aprecian parones o movimientos bruscos en las animaciones.

Finalmente, vuelve el magistral doblaje al castellano que ya vimos en Assassin’s Creed II. Este hace que nos encontremos ante una de esas sagas que tienen verdadero carácter e identidad propia. Además, nos invita a desear que siga adelante durante los próximos años, si consiguen mantener el nivel ya visto.

Valoración

Assassin's Creed La Hermandad es, en realidad, una tercera parte para una saga que cada vez luce mejor. Sólo engaña el título y que comparte protagonista con el anterior, pero tanto la historia como el resto de elementos brillan con carácter propio.

Hobby

96

Obra maestra

Lo mejor

Todo lo que vimos en Assassin’s Creed II, pero mejor, con añadidos necesarios o innovadores.

Lo peor

Siguen presentes algunos errores que nos sacan de la ambientación. Si no te atrae la historia...

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