FIFA 17
Análisis

FIFA 17 - Análisis del juego de EA Sports para PS4, Xbox One y PC

Por Rafael Aznar
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Versión comentada: Xbox One

Con el análisis de FIFA 17 para PS4, Xbox One y PC, ya estamos todos. El simulador futbolístico de EA Sports se pone a la venta el 29 de septiembre y llega con la pierna musculada para dar una patada sobre la mesa, tras varias temporadas tirado a la bartola.

El análisis de FIFA 17 ya rueda por nuestro césped particular. Aún falta una semana para que se abra el acceso general al estadio, pero los usuarios de EA Access pueden escudriñar ya su once titular y calentar durante diez horas con la versión final del juego. Por tanto, allá vamos con el balón en los pies, y ninguno nos podrá detener.

FIFA 17

Antiguamente, el fútbol virtual estaba más competido, con algunos equipos que ofrecían otros estilos de juego, pero FIFA y PES llevan ya más de veinte años en la picota y han sido los líderes indiscutibles de la liga virtual, como si de Real Madrid y Barça se tratara. La rivalidad entre ambos ha sido siempre exacerbada, pero, en la pasada generación, la balanza se decantó claramente hacia el lado de EA Sports. Sin embargo, con la mudanza a los estadios de PS4 y Xbox One, la saga se acomodó y su oponente se volvió a poner casi a su par, o incluso por delante, según a quien se le pregunte, por el contraste de trayectorias en descenso y ascenso de una y otra.

Es interesante pararse un momento a mirar las ventas de las últimas entregas. FIFA 15 vendió la friolera de 18,98 millones de copias físicas, según VG Chartz, mientras que su sucesora se ha quedado en 16,23. Hay un aparente retroceso, pero se debe al cambio generacional. Siguen lanzándose versiones para PS3 y Xbox 360, pero sus ventas están en clara cuesta abajo. No obstante, si nos fijamos en las dos grandes máquinas de sobremesa actuales, se aprecia que el número de ventas entre una entrega y otra creció tanto en PS4 (de 6,59 a 8,42) como en Xbox One (de 2,14 a 3,18). De hecho, en el caso de la consola de Sony, FIFA 16 es el tercer título más vendido de su historia, sólo por detrás de Call of Duty: Black Ops III y GTA V. Esto llama la atención si se tiene en cuenta que el año pasado, pese a la gran calidad del juego, muchos le afeamos lo amarrategui que era.

Sin embargo, el género deportivo tiene sus propios mecanismos, y al público más generalista poco le importa el margen de innovación. En otras palabras, Electronic Arts podría haber optado por llevar a cabo una simple actualización con pequeñas mejoras, como, de hecho, ha venido haciendo en el pasado reciente o como ha hecho Konami este mismo año con Pro Evolution Soccer 2017. Por suerte, ha tomado nota de las críticas y, cual jeque, ha sacado la billetera para hacer fichajes galácticos y renovar su plantilla como hacía tiempo que no veíamos, con un nuevo motor gráfico, un control remozado, un modo de juego cinematográfico e importantes licencias en exclusiva.

Solamente juega para ganar

Desde la entrega de la temporada 2007-08, EA Sports ha consolidado un estilo de juego muy reconocible, al que se le han ido añadiendo múltiple pulimentos de forma progresiva. Tan bien ha funcionado que se mantiene vigente en FIFA 17, pero con novedades muy destacadas que hacen que la jugabilidad sea más profunda y realista que nunca. Cualquiera puede echarse un partido rápido, pero, para dominar ciertos elementos, hace falta práctica.

En general, todo funciona muy bien, desde los pases y los tiros a puerta hasta los regates, que cuentan con decenas de combinaciones para hacer todo tipo de filigranas. Las entregas al hueco son una delicia, y la física del balón deja golazos de todos los colores. La principal novedad a la hora de contactar con el balón la hemos notado en los remates y los despejes, especialmente los de cabeza. Para dar un buen testarazo, es imprescindible abordar el balón con un movimiento lógico, pues no hay giros de cuello imposibles. Esto se nota, sobre todo, cuando queremos sacar un balón de nuestra propia área, pues, si vamos a lo loco y tratamos de cabecear mientras corremos hacia nuestra portería, es muy probable que pongamos en un serio aprieto a nuestro cancerbero.

Como viene siendo habitual desde hace algunos años, la lucha por la posesión está construida en torno a un sistema manual de entradas que obliga a calcular muy bien el momento exacto en el que meter el pie. Si no queremos quedarnos vendidos, será muy recomendable recular y mantener la posición. También es posible agarrar, hacer cargas laterales y, por supuesto, pasar la segadora. Ahora bien, las luchas son más físicas que nunca y los futbolistas apenas están imantados al cuero, lo que hace que los balones divididos resulten muy verídicos. El uso de los brazos para proteger la pelota está mejor integrado y los jugadores que no la tienen en sus pies pueden empujarse para ocupar un espacio, algo que cobra mucha relevancia en las jugadas estáticas.

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Precisamente, es a balón parado donde FIFA 17 no tiene absolutamente nada que ver con ninguna entrega previa. Prácticamente todos los lances se han rehecho desde cero, para hacerlos más realistas y estratégicos que nunca. Para empezar, en los saques de banda, podemos ganar metros hacia la izquierda o hacia la derecha, a lo que hay que añadir la presencia de recogepelotas, para que no haya parones. En las faltas, el sistema de apuntado es similar al preexistente, pero se han añadido detallitos, como el de poder elegir la distancia y el ángulo del lanzador o el de hacer que un jugador de la barrera salga escopeteado a tapar el tiro. Los córners también son totalmente nuevos, de modo que ya no centramos a ciegas, sino que hay una retícula móvil que permite fijar el punto aproximado donde queremos colgar la pelota, al tiempo que se nos permite también desmarcar a los jugadores que están dentro del área.

Los penaltis nos han dejado sensaciones encontradas. Son mucho más realistas que antes, pero también más difíciles de dominar, porque tienen un cierto componente de imprevisibilidad. Como en las faltas, podemos elegir la carrerilla que coger y el ángulo desde el que abordar el balón. Así, corremos hacia el balón manualmente y, mientras cargamos el disparo, tenemos que apuntar hacia donde queremos que vaya. Si giramos el joystick hacia la izquierda totalmente, por ejemplo, nos marcaremos ‘un Sergio Ramos’ en toda regla. El apuntado es muy sensible, así que conviene tener mucho tacto, lo que invita a no arriesgarse buscando un ajuste a la escuadra. Al final, pasa como en la realidad.

Hay seis niveles de dificultad: debutante, principiante, aficionado, profesional, clase mundial y leyenda. A partir del cuarto, los rivales muerden y nos harán sudar la gota gorda para ganar. Hay que destacar el rendimiento de los porteros, en especial cuando se producen segundas jugadas a bocajarro, pues se levantan del suelo de manera felina para marcarse palomitas consecutivas de una forma genial. No hemos visto apenas cantadas, aunque se mantiene un poco la facilidad para marcar chutando al palo largo, un mal endémico del género balompédico.

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Por rematar el apartado jugable, otros aspectos que aumentan la sensación de realismo son el riesgo de lesiones y el cansancio, que se deja notar mucho en el final de los partidos. A los árbitros hay que sacarles una tarjeta amarilla, pues tienden a convertir simples cargas y contactos en faltas, incluso dentro del área. Tened cuidado con los agarrones e id tomando nota de José Mourinho y Pep Guardiola para saber cómo quejaros de los colegiados, porque os hará falta alguna que otra vez.

Hay que marcar otro gol

Favorecida desde que la saga es saga por su acuerdo con el máximo organismo del fútbol mundial para llevar su nombre, FIFA ha sido siempre la reina de las licencias dentro del subgénero futbolístico. Este año, ha vuelto a dar un golpe sobre la mesa, haciendo algunos fichajes y recuperando exclusivas que había perdido. No hay competiciones continentales, ya que las gestionan otros organismos, con los que, de hecho, es PES quien tiene el acuerdo, pero, en lo que a ligas nacionales se refiere, el juego de Electronic Arts no tiene rival.

Hay campeonatos de veintiocho países, lo que, en algunos casos, incluye, incluso, la segunda división. Son éstos: Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Chile, Colombia, Corea, Dinamarca, Estados Unidos, Escocia, España, Francia, Holanda, Inglaterra, Irlanda, Italia, Japón, México, Noruega, Polonia, Portugal, Rusia, Suecia, Suiza y Turquía. A eso, hay que añadir algunos equipos sueltos de otros países, 47 selecciones y, de nuevo, catorce combinados femeninos. Tras debutar el año pasado, las chicas vuelven a tener presencia en esta entrega, algo que hay que aplaudir.

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De toda la retahíla de licencias del párrafo anterior, hay que destacar varias cosas. En primer lugar, la Bundesliga y la MLS, dos de las ligas más importantes del mundo, son exclusivas totales. En segundo lugar, debuta la liga nipona, algo que la saga necesitaba para intentar dar un paso adelante en Japón, el único gran territorio donde PES sigue a la cabeza. En tercer lugar, y como elemento fundamental, EA Sports ha llegado a un acuerdo con la LFP para tener la exclusividad de la liga española. Sólo aquí es posible jugar con todos los equipos reales de serie, lo que incluye las equipaciones y los escudos, fundamentalmente, pues PES 2017, aunque no tiene la licencia oficial, sí tiene a los equipos con nombres falsos y jugadores reales, si bien se puede ‘arreglar’ con ayuda del editor. Las licencias sirven también para que haya actualizaciones semanales, lo que no sólo se traduce en variaciones en el rendimiento de las plantillas, sino también en la presencia de clasificaciones y estadísticas de las ligas reales.

Ahora bien, si hay un campeonato que brille por encima de todos, es la Premier League. Esta vez, no sólo se han recreado los estadios de los veinte equipos, sino también a sus veinte entrenadores, algo que, anteriormente, sólo se había hecho en los juegos del Mundial. Así pues, en la banda y en algunos planos televisivos, podemos ver a figuras como Guardiola, Mourinho, Ranieri, Wenger, Klopp, Koeman o Karanka. Nos habría gustado que esto también se aplicara a otras ligas, en especial la española, pero ya se sabe que la liga inglesa siempre ha tenido un trato prioritario como la más mediática del mundo, como denota la presencia de hasta cuatro divisiones desde hace años. Aparte, los clubes españoles iban a traer a EA Sports de cabeza con sus despidos a las primeras de cambio.

Los estadios son otra muestra clara del poderío de EA en lo que a licencias se refiere. Hay 79 en total, de los cuales 51 son reales: Santiago Bernabéu, Wembley, Allianz Arena, Amsterdam Arena, Veltins Arena, Vicente Calderón, Mestalla… Todos son perfectamente reconocibles y, en algunos casos, hasta está modelada su fachada.

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El fútbol es su pasión

Continuamos este análisis de FIFA 17 con la nómina de modos de juego, que se apoya en la base acumulada a lo largo de los últimos años, pero añadiendo un modo cinematográfico que llevábamos tiempo pidiendo. Antes de poner el foco en él, hacemos un pequeño repaso de lo que ya viene de lejos, para refrescar la memoria, aunque no hay grandes cambios.

Entre los modos offline, destaca Carrera, con una vertiente de mánager y otra de jugador. La primera es la más completa, pues incluye la gestión de traspasos y contratos, que hay que adecuar al presupuesto del equipo que hayamos elegido. Se ha introducido la novedad de tener que cumplir cinco tipos de expectativas de la Junta directiva (éxito nacional, éxito continental, difusión de la marca, finanzas y desarrollo juvenil), pero lo cierto es que eso no cambia nada, pues no hay un sistema profundo que, por ejemplo, permita tomar decisiones sobre las instalaciones del club o el merchandising que se vende en el estadio. También hay partidos rápidos y torneos.

Como ya es costumbre, vuelven los Juegos de Habilidad, con nuevas incorporaciones. En total, hay 60 minijuegos que sirven tanto para familiarizarse con los controles como para picarse por obtener la mejor puntuación posible. En ciertos modos de juego, esos ejercicios sirven para mejorar el rendimiento de los jugadores. Hay circuitos de regate, pruebas de tiro con dianas y cajas, ejercicios de ataque y defensa…

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Pasando a la vertiente online, además de con partidos amistosos, nos encontramos con Temporadas y Clubes Pro. El primero es el típico modo con ascensos y descensos, para que juguemos siempre contra gente de nuestro mismo nivel. Se puede jugar en solitario o en cooperativo. En el segundo, hemos de crear un equipo, juntarnos con amigos y disputar partidos de hasta veintidós personas, cada una de las cuales maneja a su propio jugador personalizado, que hay que ir mejorando. Los servidores ya están habilitados y no hemos tenido problemas para disputar encuentros.

A caballo entre offline y online, está el ya mítico Ultimate Team, que casi podría considerarse un juego en sí mismo, pues tiene multitud de submodos dentro de él: torneos, temporadas, desafíos… Se trata del típico modo en el que crearse un equipo propio a base de acumular cromos, teniendo en cuenta la química entre los jugadores, que depende de tres factores: que jueguen en la misma liga, que sean del mismo club y que tengan la misma nacionalidad. Comprando sobres, participando en subastas y echando mucho tiempo para conseguir monedas, puedes crear el equipo de tus sueños. Los sobres no sólo contienen cartas de futbolistas, sino también escudos, equipaciones, balones o contratos. Como el año pasado, está el submodo FUT Draft, donde se nos dan cinco cromos aleatorios para cada posición y debemos crear un equipo temporal con el que lograr el mayor número posible de victorias consecutivas.

Como novedad, está FUT Champions, que es una competición en la que debemos jugar el mayor número posible de partidos dentro de un tiempo límite, semanal y mensualmente. Se nos pide especificar de qué región somos, pues, entre los premios, estará la posibilidad de clasificarse para eventos presenciales. Otra novedad son los desafíos de creación de plantillas, que no son jugables en sí mismos, sino que, simplemente, nos retan a crear un equipo con una serie de restricciones, como que, por ejemplo, los futbolistas sólo sean de un país o de categoría plata. Eso implica que tendremos que jugar mucho para obtener cromos que cumplan esas condiciones. Como premio, recibiremos recompensas especiales, como determinados cracks.

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Y no hay nadie mejor para la afición

Y vamos ya con El Camino, la gran novedad de FIFA 17 en lo que a modos de juego se refiere. Desde que NBA 2K14 lo popularizara, no nos hemos cansado de pedir que todas las sagas deportivas apostaran por un modo cinematográfico que supusiera un plus más allá del terreno de juego. Hoy en día, con lo que permite hacer el hardware, hay que exigir que los simuladores deportivos innoven cada año con algo más que simples retoques jugables y actualizaciones de plantillas. Este tipo de contenido es ideal para crear experiencias más ricas y, aunque le ha costado, EA Sports ha cogido el guante, al fin.

El Camino nos mete en la piel de Alex Hunter, un recién llegado a la Premier League, y nos muestra sus primeros pinitos en el club que elijamos, así como su relación con sus padres, su abuelo, su mejor amigo o el entrenador asistente. Entre partido y partido, hay diversas escenas de vídeo con diálogos en los que podemos elegir entre tres opciones de respuesta, equivalentes a ser modesto, ser comedido o ser un chulo. Además de en los partidos, tenemos que participar en entrenamientos, lo que ayuda a mejorar el rendimiento y a desbloquear ciertos atributos.

El modo da para unas doce horas de juego, pero se nota que es una toma de contacto y, de hecho, no descartamos que la historia tenga continuidad en la siguiente entrega. Lo cierto es que el argumento y el desarrollo de personajes son muy flojos, a pesar de que hay potencial. No os vamos a destripar nada, pero todo parece hecho a la carrera y el sistema de decisiones no pasa de decorativo, pues no influye en nada. No obstante, tiene buenos momentos y es una experiencia que se agradece, sobre todo siendo pionera en un simulador de fútbol. Para futuras entregas, esperemos que nuestro propio álter ego pueda ser el protagonista y que el guión tenga un poco más de fundamento.

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El estadio vibra con la emoción de verlo jugar

Uno de los saltos más importantes de la historia de la saga ha venido acompañado de un cambio de motor gráfico, algo que sorprende, teniendo en cuenta que, para el salto a PS4 y Xbox One, ya se estrenó una nueva tecnología, como fue Ignite. En su estrategia cada vez más global, los estudios de Electronic Arts están muy interconectados, y el mediocentro de esa red neuronal se llama Frostbite. Prácticamente todas las sagas de la compañía usan el motor desarrollado por DICE: Battlefield, Need for Speed, Dragon Age, Mass Effect, Star Wars Battlefront… EA Sports se ha sumado al entramado, lo que debería ser muy beneficioso en el medio plazo, al poder usar recursos compartidos por otros estudios. Este año, aún no se nota particularmente el salto, pues los cimientos de Ignite sobre los que se apoya la jugabilidad siguen presentes, pero se les ha aplicado un barniz de Frostbite muy vistoso. Es muy evidente su presencia en el modo El Camino, tanto en los modelados como en los escenarios. De hecho, ha habido asesoramiento por parte de DICE y de BioWare.

A la hora de disputar partidos, el fichaje del Frostbite se observa, especialmente, en las caras de los futbolistas y en la iluminación. El grado de detalle de los rostros está mucho más logrado, y ya no sólo incluye las facciones o el peinado, sino también el tipo de piel, las manchas faciales o los regueros de sudor. En cuanto a la iluminación, se nota, sobre todo, al jugar de noche, en el tipo de luz que proyectan los focos artificiales.

En lo que es la jugabilidad propiamente dicha, se observa una prolongación de lo visto el año pasado. Eso significa que los partidos tienen una continuidad visual muy lograda, de modo que, cuando el balón se detiene y la cámara cambia de plano para ofrecer algo a pie de campo, como la preparación de una falta, todo transcurre en tiempo real, sin cortes extraños. En relación con eso, sigue habiendo recogepelotas, lo que beneficia al ritmo de los partidos: si un balón sale por la banda y se va lejos, nos dan otro enseguida, sin necesidad de tener que sufrir un tajo visual. Asimismo, se mantienen detalles como el desgaste del césped conforme pasan los minutos o el movimiento de la parte trasera de la portería cuando un balón la golpea con fuerza. En cuanto a las animaciones de los futbolistas, están muy logradas, y hay detalles muy fidedignos, como que un jugador se quede de rodillas protestando tras una falta no sancionada. Eso sí, sigue habiendo fallitos como clipping en algunas repeticiones o el hecho de que, cuando un despeje viene ‘hacia fuera de la pantalla’, el balón desaparezca antes de salir del campo de visión.

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Las condiciones atmosféricas siguen siendo una de las grandes virtudes de la saga. Podemos jugar desde las doce del mediodía hasta las diez de la noche, en intervalos de media hora, lo que repercute notablemente en el tono de la luz y en las sombras arquitectónicas que se proyectan sobre el césped. En algunos campos, jugar a plena luz del sol puede llegar a cegar. Además de elegir la estación del año, podemos cambiar entre nueve estados climatológicos, entre los que se incluyen lluvia, nieve y niebla. Nos gustan, especialmente, las estelas de agua que levanta el balón cuando el césped está encharcado.

En el apartado sonoro, Manolo Lama y Paco González repiten por enésima temporada consecutiva. La base es la de siempre, lo que significa que el ritmo de la narración es bueno, que hay algunas anécdotas y que todo está acompasado, salvo la participación esporádica a pie de campo de Antoñito Ruiz, que suele hablar solo, sin que nadie le dé paso y, sobre todo, sin que nadie le dé réplica. Sólo hemos notado un fallo más o menos reseñable, y es que, al marcar de penalti, a menudo, Lama canta el gol dos veces. ¿Le habrá pasado factura la marcha de Deportes Cuatro?

El sonido ambiente de los estadios es espectacular, con multitud de cánticos para los equipos más importantes. La palma se la lleva, con diferencia, el mítico You’ll never walk alone, que pone los pelos de punta cuando jugamos en Anfield. Los pequeños efectos, como el sonido de los palos al golpear o las tarascadas, también están logrados. Eso sí, las voces del modo El Camino están en inglés, si bien hay subtítulos. En cuanto a la banda sonora, consta de 51 temas alternativos. A priori, la mayoría son desconocidos, pero los responsables a los que EA Sports les tiene asignada la tarea consiguen siempre que tengamos que ir al menú y ver qué canción está sonando, para poder escucharla fuera del juego… y no siempre se pueden encontrar, como sucede con Anyway, de Huntar, por poner un ejemplo.

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Los magos del balón

Por rematar a puerta el análisis de FIFA 17, se puede decir que EA Sports ha hecho muchos fichajes esta temporada y que todos se han integrado bien en la plantilla, tras varios años mareando la posesión del balón. Jugablemente, estamos ante un simulador realmente profundo, que mantiene la genial base reciente, pero con importantes cambios en los contactos físicos y las jugadas a balón parado. La contratación del motor Frostbite para el cuadro técnico no ha supuesto ninguna revolución, pero sí una mayor capacidad de trabajo para poner las caras a tono y aumentar los vatios de luz que alumbran el terreno de juego. Añadid a eso un nuevo camino en lo que a los vastos modos de juego se refiere o la tenencia de licencias exclusivas como la liga española, la Premier League y la Bundesliga, y tendréis un juego de fútbol digno de Óliver y Benji.

Valoración

EA Sports ha sacado la cartera esta temporada para hacer la mayor ampliación de plantilla de la historia reciente de FIFA, que rompe con el conservadurismo que presidió la mudanza al estadio de PS4 y Xbox One. Su calidad sobre el césped es excelsa, pero aún mejor es lo mucho que ha cuidado su forma física.

Hobby

91

Excelente

Lo mejor

Control profundo. La influencia de Frostbite en las caras y la luz. Las licencias, muchas en exclusiva, como la liga española. El debut de El Camino.

Lo peor

El Camino podría haber dado más de sí en cuanto a estructura y personajes. Los árbitros ven faltas donde no las hay. Clipping en algunas repeticiones.

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