Análisis

Final Fantasy IX - Análisis para Android e iOS

Por Daniel Quesada
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Versión comentada: Móvil

Final Fantasy sigue su evolución imparable, pero pararnos a recordar con este análisis de Final Fantasy IX (que acaba de llegar a iOS y Android) puede servirnos para darnos cuenta de que la magia ha estado siempre en la saga.

Parece mentira, pero ya han pasado 16 años desde que Final Fantasy IX llegara a PlayStation (lo haría un año más tarde a Europa) y se convirtiera en uno de los juegos más celebrados de la consola. En este análisis de Final Fantasy IX para Android e iOS (nosotros hemos probado la versión Android) comprobamos, para nuestra satisfacción, que ha envejecido estupendamente y, para la ocasión, se han tocado algunas facetas por aquí y por allá.

Para quien no conozca el juego original, esta entrega suponía un regreso a las raíces de la saga en muchos aspectos. El más evidente es el artístico: después de los looks más "seriotes" de Final Fantasy VII y Final Fantasy VIII, esta entrega apostó por unos personajes más coloridos, cabezones y hasta algo cómicos, que además vivian en un mundo de inspiración medieval, opuesto a les estética moderna de sus precursores.

El propio guión, aunque no estaba nada exento de drama, si tenía un tono general más desenfadado, gracias en especial al papanatas de Steiner y al ligón Yitán. La historia giraba en torno a una extraña emergencia de magos negros que ponen en jaque al continente de la Niebla. ¿Quién anda detrás de todo? Yitán, Steiner, Garnet y el extremadamente achuchable Vivi tendrán que remover cielo y tierra para resolver el conflicto, pero pronto encontrarán más ayudantes en su camino...

Todo el sabor de la vieja escuela

El sistema de control de Final Fantasy IX depuraba lo visto en entregas anteriores. Por un lado, la exploración es en 3D sobre fondos pre-renderizados y, cuando hay un personaje u objeto interactivos, un signo de exclamación o interrogación (este último caso, cuando hay varias opciones disponibles) aparece sobre la cabeza del personaje. Por supuesto, no todo está claramente a la vista y buscar en recovecos y ruttas alternativas suele verse premiado con cofres.

Cuando toca moverse por mazmorras o por mundo abierto, los combates se desencadenan de forma aleatoria, como es habitual. Una vez en la pelea, se usa el sistema BTC o Batalla de Tiempo Continuo. En vez de atacar por turnos, tenemos que esperar a que se rellene una barra poco a poco. Cuando esta está completa, aparece la lista de comandos disponibles para el personaje. Hemos de elegir rápido, ya que el enemigo actuará en cuanto tenga ocasión. Una vez elegimos el comando, la barra del personaje vuelve a ponerse a cero y crecer poco a poco. Todo esto puede parecer un poco estresante al principio, pero da pie a unos combates más intensos y flexibles que en otras entregas.

Todas las magias propias de la saga (Piro, Electro, etc.) aparecen en los combates, amén de las invocaciones y una marca de esta entrega: el Trance. Guarda similitudes con el Límite, pero consiste en un estado especial que se alcanza cuando recibimos suficientes golpes. Entonces, nuestro personaje se transforma automáticamente y adquiere nuevas habilidades. De propina, hace más daño con los ataques de siempre. El estado es temporal, así que hay que decidir muy bien qué movimientos aprovechar con él.

Cada personaje puede aprender nuevas habilidades, pero estas dependen de los objetos que tengamos equipados. Hemos de tenerlos puestos el suficiente tiempo como para conseguirlos. Eso lleva a una tentación constante: por un lado, puedes tener un objeto que mejore mucho tus estadísiticas, pero al hacerlo puedes dejar de aprender una habilidad que te proporciona otro...

La variedad también tiene lugar en la narrativa de Final Fantasy IX. Durante la exploración, en ciertos momentos se activan las STA o Secuencias en Tiempo Actual, que nos permiten ver, si queremos, qué están haciendo otros personajes en puntos diferentes del mapa. Eso nos lleva a los diálogos, que son muy numerosos pero, lejos de cansar, se hacen realmente entretenidos. Esto tiene bastante que ver con el tono distendido del juego que comentábamos antes, pero también a la excelente traducción del juego, que se ha conservado en esta entrega. Personajes con diferentes acentos, juegos de palabras y chistes se suceden a lo largo de la aventura.

Un mundo (casi) inabarcable

Nuestras "rutinas" se complementan con la exploración en los mapas abiertos que separan las distintas ciudades y mazmorras. Esos mapas abiertos suponen el único momento del juego en el que todo el entorno es en 3D. Además, aquí los combates se desencadenan cada menos tiempo, así que es recomendable explorar a toda pastilla. Sin duda, estos son los momentos más estresantes del juego, también en parte porque la cámara se mueve de tal forma que a veces se coloca donde menos nos conviene. Podemos recolocarla manualmente, pero eso implica perder un tiempo suficiente como para que se active un combate más. ¡No os preocupéis! También podéis recurrir a los chocobos para recorrer esos tramos sin que se activen los combates. Y al avanzar más en el juego veremos otras formas de transporte...

Uno de los puntos fuertes de Final Fantasy IX es su enormidad. Cuando creemos que ya hemos abarcado toda Gaia... ¡Resulta que hay muchísimo más por descubrir! Para que os hagáis una idea, yendo bastante al grano podéis tardar cerca de 50 horas en completarlo, pero si además os animáis con las múltiples misiones y mazmorras secundarias podéis plantaros perfectamente en las 100.

Pero, a su vez, el juego no se hace repetitivo (bueno, los combates exteriores un poco, como suele pasar con los JRPGs) gracias a la narrativa que nos apsa de un personaje a otro constantemente, a las mezclas de gameplay en tiempo real y escenas pre-renderizadas y a pequeños retos de todo tipo, desde participar en una cacería contrarreloj hasta clavar una coreografía de combate. También es muy recordado el Tetra Master, un juego de cartas dentro de la propia aventura que tiene una estrategia muy elaborada. ¡Podemos jugar con montones de personajes a lo largo del juego!

¿Que ha cambiado en esta versión?

Square-Enix ya está bastante acostumbrada a traer de vuelta sus clásicos para Steam, Android o iOS. Hasta ahora, los precios han sido, digamos, "llamativos" y esta no es un a excepción. El precio de Final Fantasy IX es de 16,99 eurazos, nada menos. Y ojo, que la descarga es de 1,4 gigas, así que no todo el mundo podrá permitirse descargarlo en su móvil o tablet... De hecho, la instalción final os ocupará cerca de 4 gigas.

A nivel técnico, el juego es exactamente el mismo, pero con ligeros cambios. El más claro está en los modelos de los personajes, que ahora están más detallados, especialmente, por el uso de unas texturas que van más allá de lo que podía ofrecer la "viejita" PlayStation original. Así, los modelos de personajes lucen mejor que nunca, sobre todo durante los combates (en los que la cámara se mueve y no para de ofrecer planos espectaculares). Eso sí, hay que destacar que no hay animacioens nuevas ni mejoras en la expresividad facial, así que muchas veces veréis que los personajes hacen toda clase de aspavientos pero su cara está tiesa como un témpano.

Por otro lado, los fondos pre-renderizados no se han mejorado respecto al original (simplemente se han escalado un poco), por lo que el contraste entre estos fondos y los personajes más detallados queda realmente extraña. Además, como los fondos son los mismos que en el original, sus proporciones (pensadas originalmente para un televisor de 4/3) seguramente no abarcarán toda vuestra pantalla, lo que provoca que haya bordes laterales.

Esto también sucede con las secuencias de vídeo pre-renderizadas, pero son tan espectaculares que siguen aguantando perfectamente el paso del tiempo. ¡Es tremenda la calidad que daba Square a sus vídeos ya por aquel entonces! En resumidas cuentas, el apartado técnico es vistoso porque el diseño artístico original era fabuloso, pero hay ciertos contrastes en el rendimiento visual que se hacen raros.

Los otros cambios de esta versión sí son más provechosos. Por un lado, el control se ha adaptado muy bien a móviles. Tenemos un "stick virtual" con el que podemos dirigir a Yitán con comodidad pero, si queremos, también basta con dar un toque a un punto del mapa para que se dirija hasta allí. Cuando hay que pulsar cualquier botón o las ya citadas exclamaciones, basta con dar un toque y navegar por los menús "al toque". resulta muy cómodo.

Otro cambio llega con el sistema de salvado. Se mantienen los moguris que, al ser encontrados, nos permiten salvar la partida, pero, además, es posible salir del juego en cualquier momento y se hará un salvado rápido de nuestra última posición, para recuperar la partida al vuelo cuando podamos. Por cierto, estos moguris también nos permiten acceder a la MoguRED, un sistema de mensajería entre moguris que es toda una enorme misión secundaria en sí misma.

Otras opciones extra de esta versión nos permiten jugar en modo Ultra rápido o desactivar los combates aleatorios. La verdad es que así se pierde bastante la garcia de la aventura original, pero puede servir para los que quieran una experiencia más ligera.

En definitiva, tenemos un juego maravilloso, con un apartado artístico, historia y jugabilidad muy por encima de la media, que además ha recibido numerosas mejoras que lo adaptan a los tiempos locos del smartphone. El rendimiento visual es algo extraño (sobre todo por las franjas laterales y el contraste de personajes y fondo), pero eso no debería frenaros a la hora de disfrutar de uno de los mejores juegos de rol jamás creados. Si os alcanza el bolsillo, claro, porque el desembolso no es cosa de broma.

Valoración

Una muy correcta adaptación de un juego que sigue siendo tan maravilloso como hace 16 años. Merece la pena rememorarlo... O descubrirlo. Ojo a su precio.

Hobby

91

Excelente

Lo mejor

El apartado artístico, de los mejores de la saga. Las pequeñas mejoras que lo acomodan a un móvil.

Lo peor

El extraño contraste entre personajes y fondo. Ese precio...

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