Análisis

The Flash - Crítica de la Tv-movie de 1990

Por Jesús Delgado
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Crítica de The Flash (Piloto de la serie de 1990) - Dirigido por: Robert Iscove - Protagonizado por: John Wesley Shipp, Amanda Pays, Alex Désert, Paula Marshall, Michael Nader, Tim Thomerson.  Argumento: Barry Allen es un médico forense en una familia de policias en Ciudad Central, población azotada por el crimen y la violencia. A pesar de que toda su familia ha adoptado el azul, Barry nunca ha luchado activamente contra la delincuencia más allá de su laboratorio. Todo cambia cuando un relámpago le golpea, otorgándole un metabolismo acelerado y una velocidad sobrehumana. Ha nacido: Flash, el relámpago humano. 

The Flash: El Relámpago Humano es una de la series emblemáticas de nuestra infancia. En los años 90, Warner Televisión produjo para la cadena CBS una serie televisiva basada en Flash, el superhéroe velocista de DC Comics. El proyecto llegó a la tele apenas un año después del primer Batman de Tim Burton (1990) y rápidamente se convirtió en una serie de culto, que incluso hoy los mitómanos toman muy en cuenta.

The Flash se mantuvo en antena desde septiembre de 1990 a mayo de 1991, a lo largo de una veintena de episodios hasta que CBS optó por cancelar el show. ¿Los motivos? Su alto coste frente a los números de audiencia que obligaba a la cadena a cambiar su horario de emisión cada dos por tres. The Flash estaba pensada para competir con el Show de Bill Cosby, Los Simpson y otras series de cadenas rivales, algo que a duras penas logró cumplir. Esto no era rentable, atendiendo a que su piloto costó la friolera de 6 millones de dólares, frente al millón y pico que costaba cada episodio posterior. Si sumáis bien, veréis que la serie costó prácticamente lo mismo que una película a Warner en su momento. Y claro, al no consagrarse como líder de audiencia, la serie hubo de cancelarse al no rentabilizarse. 

No obstante, a pesar de esto, The Flash se convirtió en un mito y en el modelo a seguir para series de acción real basadas en superhéroes. Smallville claramente toma ciertas ideas de esta serie y como ella, su predecesora Lois & Clark. Pero, más importante todavía. La actual serie de Flash debe mucho a esta valiente intentona de dignificar a los superhéroes a principios de los años 90. 

Pero no vamos a hablar de la serie, sino del piloto. Porque amigos, cada episodio de Flash duraba en su momento casi 48 minutos. Pero su piloto, según la edición, llegaba a durar hora y media o dos horas. Lo que viene siendo una tv movie. Y sobre esa misma vamos a hablar. 

El relámpago humano de los 90

Si algo podemos decir de esta serie, o de este piloto/película en concreto, es que Warner le puso mucho corazón en una época en la que el género de los superhéroes poco menos que se tenía para tarados emocionales y niños. Danny Bilson y Paul De Meo, sus creadores, nos proponen una historia con bastante sentido y bien argumentada de acuerdo con los cánones de los 80/90. Y es que The Flash de 1990 es una serie hija de su tiempo incluso desde el principio, atendiendo a las convenciones mínimas: El típico conflicto familiar, los estereotipos y topicazos de la época en forma de patriarca gruñón, hermano mayor que apoya, novia indecisa y algo cargante, el amigo tontorrón que sirve de alivio cómico, etc...

Incluso el protagonista, el Barry Allen de John Wesley Shipp, atiende a los principios básicos de héroes televisivos propios de su momento. Esto es, aunque tiene algunas flaquezas, sigue siendo el héroe con cierto punto de perfección. Se trata de un tipo guapete, fuerte y listo, que no trasluce muchas inseguridades. Sus propios conflictos internos, ojo, resultan superfluos de acuerdo a los gustos actuales, pero en el momento reflejaban la forma bastante liviana de entender las series televisivas. Para que el personaje fuera creíble, claro, la tama acababa desembocando en la típica tragedia que le impulsará a usar sus poderes para enfrentarse a los criminales. Un ingrediente obligado para crear a un súper clásico.

 

En la película, Flash debuta enfrentándose a una banda de moteros muy chungos y a su líder. Los moteros son retratados comos los típicos malotes de barrio, que supuestamente son los desheredados de la tierra: vagabundos, mendigos, prostitutas, etc... que se convierten en criminales para sobrevivir. Todos ellos, por supuesto, liderados por un jefazo, malcarado y surcado de cicatrices, con algo de megalomanía y verborrea dictatorial. Esto, nuevamente, es una herencia de la década de los 80, en donde este retrato de los "malos de turno" venía perpetuándose casi desde los 70, con Mad Max

Por otro lado, este tratamiento, también se extiende al montaje de secuencias y a la presentación de los hechos, el tono y el color. Todo muy ochentero, lo cual aja un poco su visionado cinco lustros después. Lo mismo se aplica también al decorado, los vehículos, los escenarios, las máquinas fantásticas, los peinados y el vestuario. La serie transpira aire de finales de los 80 y principios de los 90 por todos los poros de sus fotogramas. Y algo parecido pasa con las intepretaciones, de nivel de culebrón más que de serie dramática. Un nivel actoral tan básico a día de hoy no superaría el escrutinio de un público con tantas infulas de crítico profesional. 

Todo ésto, claro, no significa que The Flash de 1990 haya envejecido mal, sino que estamos ante una serie de su momento y hemos de entenderla así, aceptando sus convenciones y sus premisas, del mismo modo que aceptamos las de otras series como Dawson crece, el Equipo-A o el Coche Fantástico. Aún así, es un seriote teniendo en cuenta la producción del momento y la cantidad de exteriores que se ruedan en este primer episodio y en los que le siguen. 

Muy comiquero para su momento

Otro detalle que llama poderosamente la atención es el hecho de que la serie cuenta con muchos elementos que tratan de reflejar sin ningún tipo de pudor que estamos ante la serie de un superhéroe. De entrada, el traje es un látex que se aleja de los trajes cutres de mallas que habíamos en series anteriores de superhéroes como la de Batman del 66. En ésta, Warner quería un traje currado y con el que el público flipase. La broma le costó 100.000 dólares de la época y, para los cánones estéticos del momento, da en el clavo, siendo un dinero muy bien invertido. De hecho, a pesar de su color rojo chillón, ¿quién no se creía que eso era un superhéroe en el momento y que igualmente molaba? Pues eso mismo. 

Por otro lado, la representación con efectos especiales y juegos de cámara y edición para representar los poderes de Flash son certeros y tratan de ser coherentes respecto al material original. Están limitadas por las técnicas y los medios de la época, pero aún así funcionan a la mil maravillas de cara a su público coetaneo. Por otro lado, el guion está cuidado con pequeños pero jugosos detalles, introduciendo ideas como el génesis y el accidente que dota de sus poderes al héroe, los efectos secundarios de éstos (como la necesidad de comer de más para compensar el gasto de energía), etc... así como los problemas derivados de llevar una doble vida. 

Pero además, los guiños al cómic están por todos lados. Los más claros son los referidos a la familia Allen al completo (con padres llamados Henry y Nora) en esta versión, Barry tiene un hermano mayor/mentor que se llama Jay, como el Flash original Jay Garrick. Este Jay se convertirá en la suerte de "Tío Ben" de este Flash, presentando un motivo más ligero para que el héroe luche contra los oprimidos. Y es que, seamos sencillos, el asesinato de Nora Allen de los cómics y de la serie actual era un recurso un poco hard-core para la época. 

La sensación comiquera también se ve refrendada por los decorados de estudio, no se nos olvide. Las calles nocturnas, los almacenes, e incluso ciertos edificios de fondo son propios de cómics de la edad de bronce (años 70) o incluso más antiguos, lo cual sirve para que estamos ante una serie de superhéroes. De ahí que cierta sensación atemporalidad de un cómic quede imprensa en la atmósfera de este piloto. Por mucho que el aura ochentera al final pueda con él, ojo. 

A todo ésto, también hemos de añadir unos créditos iniciales que no nos dan lugar a dudas acerca del género de la serie. Su estilo y montaje con el escudo del personaje avisan del tono de The Flash, su intención, público y también el trasfondo y el tono. Todo ello queda a su vez sublimado por una BSO de Danny Elfman que recuerda en ocasiones a piezas utilizadas en el Batman de Tim Burton. No en vano, esta última película fue una de las bases que convencieron a Warner para la viabilidad de este proyecto. 

Lo que The Flash le debe a The Flash

Finalmente, hemos de ir cerrando diciéndoos el piloto de esta serie nos recuerda enormemente en muchos detalles a la serie actual de The Flash de la cadena The CW. Aunque ésta se presentó como un spin-off de Arrow, a día de hoy ha ganado entidad propia suficiente como para considerarse un título independiente. Al margen de su calidad, frescura, ausencia de ningún tipo de vergüenza para admitir que cuenta historias autoconclusivas de un superhéroe, hiladas entre sí y otros detalles que han hecho que esta serie se convierta en el producto estrella de las series abiertas de súpers en la tele, hay un detalle que la convierte en una joyita para los seriefilos: la cantidad de referencias a la serie original y al piloto.

Lo primero de todo, John Wesley Shipp en Barry Allen/Flash de los noventa, también aparece en la nueva serie de Flash. Eso sí, como Henry Allen, el padre de Barry. Y no es el único cameo. Amanda Pays, la doctora Christina McGee de STAR LABS en los 90, también hace su cameo en la nueva serie de The CW. En esta ocasión con una versión reimaginada de su mismo personaje, más mayor y con otra relación con el héroe actual. Y no son los únicos. Aunque no aparece en el piloto, Mark Hamill y su Trickster (uno de los villanos de la serie) también ha regresado dos veces al Flash moderno, siendo un regalito para los fans del actor y de la serie. 

No olvidemos tampoco conceptos como la necesidad de Barry de comer a expuertas para reponer energía; el amigo latino graciosete (Julio en la original, Cisco Ramón a día de hoy); la furgoneta en la que el equipo sigue a Barry; las pruebas para determinar para probar los poderes de Barry, la necesidad de un traje especial para luchar contra el crimen, las indecisiones de Iris...  Vamos, todos esos elementos emblemáticos de hace veinticinco años, que hicieron emblemática a la serie. 

Un héroe para su tiempo

Concluyendo, The Flash de 1990 es muy honesta incluso hoy en día. Y a pesar de haber envejecido, para su momento es una serie que funciona muy bien. Su piloto, de hecho, como tv-movie sigue conteniendo los elementos adecuados y está lo suficientemente bien articulado como para ser tomado como un buen arranque de serie. A ver, tiene defectillos, fruto del paso del tiempo, y el lenguaje de su época ciertamente es algo anacrónico. Pero si disculpamos estos problemillas y el hecho de que es una película para televisión, podemos considerar que no es un mal producto retro de entretenimiento sobre superhéroes.


¡No os vayáis conrriendo como Flash! Si os ha gustado esta crítica, os recordamos que tenemos unas cuantas más en la recámara en nuestro especial de cine de superhéroes

Valoración

A pesar de su cancelación, se trató de un producto muy adelantado para su tiempo. La actual serie le debe mucho a este valiente intento.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Su tono honesto y comiquero. Esto es un superhéroe y nos da- igual lo que dirán

Lo peor

El lenguaje anacrónico a día de hoy y el tono excesivamente ochentero... ¡O noventero!

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