Análisis

Flash Gordon - Crítica de la película de culto

Por Jesús Delgado
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Crítica de Flash Gordon (1980)- Dirigida por Mike Hodges - Protagonizada por: Sam J. Jones, Melody Anderson, Max von Sydow, Topol, Ornella Muti y Timothy Dalton. Producida por: Dino De Laurentiis - Música de Queen y Howard Blake. Argumento: Adaptación de los cómics y los seriales radiofónicos y de cine de Flash Gordon, popular héroe de las historietas de la década de 1930. Flash es un jugador de fútbol americano que, junto a su novia Dale, es secuestrado por el Doctor Zarkov para viajar en un cohete e investigar unos extraños fenómenos meterológicos que amenazan con destruir la Tierra. Con su viaje descubrirán que todo se trata de un plan de un endiosado dictador alienígena, Ming "El Despiadado", quien ha convertido el planeta en su nuevo juguete. 

Si habéis visto Ted, sabréis que lo mejor de la película (aparte de algunos golpes puntuales) es la aparición de Sam J. Jones como cameo. ¿Qué, cómo? ¿Que no sabéis quién es Sam J. Jones y por qué se hizo famoso en 1980, convirtiéndose en un icono de la serie-B y del cine de ciencia-ficción chusco? Pues eh... a ver, imaginamos que a Queen sí les conoceréis. ¿No? Bueno pues os lo vamos a decir con una canción entonces.... Flash, aaaaaaaaaaaaaaaaaaah! Savior of the Universe!!

Dino de Laurentiis, ese productor al que debemos Conan: El Bárbaro (la "buena") y Conan: El Destructor (la no tan buena, pero lo importante es participar), Red Sonya o Evil Dead 2, fue el responsable de los derechos de Flash Gordon para su explotación cinematográfica cuando esta película llegó a los cines. Ya desde 1970 había intentado que Federico Fellini la dirigiera y también nos consta que un tal George Lucas quiso encargarse del proyecto por todos los medios. Pero ante el no rotundo del italiano, Lucas se montó su propia Space Opera, Star Wars, en tanto de Laurentiis seguía buscando un director y guionista para su película. Los elegidos fueron un tal Mike Hodges que por entonces estaba más o menos de moda tras dirigir a Michael Caine en Get Carter y el guionista Lorenzo Semple, Jr. , que había co-escrito Papillion con Trumbo y también había estado detrás de King Kong de 1976. Además, a Semple también le debemos el piloto de Batman del 66, por lo que su fichaje fue realizado en este aspecto con bastante cabeza, 

La cosa no pintaba mal con estos dos cabezas de proyecto, y un reparto entre los que se contaba con el solvente actor británico Brian Blessed y con un jovencísimo Timothy Dalton como secundarios, y el mismísimo Max Von Sydow como villano principal de la película. ¡Ah! Y al cantante y actor  Topol haciendo de científico loco. Sin embargo, la producción tuvo también sus altibajos, sobre todo en postproducción, cuando el protagonista, Sam Jones, mandó al cuerno a Dino de Laurentiis por motivos que desconocemos y muchas de sus partes hubieron de ser (atención) dobladas por un actor de voz anónimo en la versión original inglesa. 

¿Qué resultado tenemos con ésto? Pues uno nada malo, la verdad. En EEUU la película logró recuperar su inversión (20 millones de dólares de la época) y en Reino Unido duplicó ésta. De ahi que podamos decir que fue un éxito. De hecho, a la crítica le pareció molar en su momento, dándole unas notas cercanas al 80. Eso sí, con matices. Ya que la propia crítica no se la tomó en serio, muy a pesar de sus buenas calificaciones. Y es que, desde el primer momento, Flash Gordon se tomó como una película que se reía de sí misma y no pretendía ser seria, sino un cliché autoparódico, que homenajeaba al clásico. 

Al tiempo, en palabras de su guionista, nos hemos enterado que este efecto fue de rebote, que él estaba intentando escribir algo serio, pero fue la injerencia de Laurentiis, que intetaba hacer una película con humor lo que acabó dando el tono épicodecadente a Flash Gordon. El guionista no dejó de lamentarse posteriormente de este tratamiento por parte del productor. Aunque, quizá por ello Flash Gordon haya pasado a la posterioridad. 

Flash, Savior of the Universe

Una de las cosas que más llama la atención cuando vemos actualmente Flash Gordon es que parece que no sea la misma película que vimos hace ya tantos años. ¿Qué narices ha pasado para que sea tan... tan.... mala?, nos preguntamos. ¿Cómo ha podido pasar que algo que nos molaba con ocho años ahora, sin embargo nos parezca tan sumamente cutre?

Veamos, una de las cosas con las que más inquina se ataca a Flash Gordon a día de hoy es con la facilona afirmación de que "es mala". Ciertamente, Flash Gordon llega en un momento bastante alto para las películas de ciencia ficción y basadas en un cómic, con Star Wars y Superman estrenadas y marcando tendencia, mostrando en su lugar unos efectos especiales muy cutres. Las animaciones parece hechas en un garaje con los juguetes del primo pequeño de alguno de los técnicos de efectos especiales y las maquetas de las naves no son lo que se dicen muy curradas. De hecho, las batallas bien podrían haber sido rodadas para televisión, debido su bajo nivel visual. 

Los escenarios, además, no nos permiten echar lo que se dice cohetes.  El cartón piedra está implícito en todos los lados y es imposible escapar de la sensación de falsete que envuelve casi todas las escenas de la película. Algo parecido pasa con el vestuario de los personajes, que parece sacado de alguna serie de ciencia ficción cutre de mediados de los años 60, recordando a episodios viejos de Doctor Who. Aunque esto último se deba quizá a que tanto la serie de la BBC como la película sean producciones británicas y al final todo se pega. 

Por otro otro lado, las interpretaciones no es que sean tampoco una maravilla. Aunque Max Von Sydow, nuevamente, fue alabado por su trabajo,  Sam Jones fue nominado al Razzie ese año. Y ojalá pudieramos hablar muy bien del resto de intérpretes, cuyo nivel dramático oscila entre lo vacuo y un mínimo correcto. Claro que los diálogos tampoco les dan para más. 

Flash Gordon:¿Un horror o una maravilla?

¿Luego entonces estamos ante una mala película? Sí y no. Sí, porque si nos ponemos exquisitos y a medir Flash Gordon con un rasero purista, exigiendo una serie de convencionalismos, la estaremos arrojando directamente a la hoguera. Y no, porque no nos hemos parado a pensar que tan solo de lo "mala" que es es una pura maravilla. 

Vamos por partes. Lo primero, esos decorados, efectos especiales que parecen haber sido sacados de una película de 1940 o 50 en lugar de haberse puesto al servicio de una película realizada tras la primera Star Wars. ¿Qué pasa aquí? Pues pasa, ni más ni menos, que lo que estamos viendo, una película hecha para que nos acordemos del Flash Gordon clásico, de los seriales de cine en blanco y negro en los que se inspira y que trata de recrear y ser respetuoso con la estética del cómic (de aquella manera) de una tan escrupulosa como ridícula. De ahí que, siguiendo quizá el ojo clínico del productor, la propia cinta se ría de su propia concepción.

Esto claro, brinda a los actores en forma de diálogos que pretenden ser trascendentes y cargados de dramatismo, pero que en realidad enmascaran un discurso maniqueo, vacio e infantil, que a un ojo inexperto le puede parecer pueril incluso. Pero es que precisamente ese es su mismo objetivo y el fin que busca. No estamos ante un Star Trek, con dialogos filosóficos, ni un El Imperio contraataca con su metafísica en torno a los misterios de la Fuerza. Flash Gordon, de hecho, podría resumirse como "un Cristiano Ronaldo yankee que se va en un cohete a pegarse con un emperador chino alienígena con muy mala leche que le quiere levantar la novia". Punto. Si alguien quiere desarrollar la premisa seria de eso, le dejamos libremente. No seremos nosotros quienes nos opongamos.

Por otro lado, que Queen le pusiera música y le concediera un tema tan conocido, hace que la película en si nade en una especie de gloria de autobombo y metaparodia, regodeándose en su propia decadencia y en sus carencias.  De hecho, todo este cóctel de película que parece que se toma en serio, pero que realmente lo que hace es reírse de sí misma es tremendamente divertido. Y la mentalidad con la que hay que verla es esa precisamente, la de una película hecha para pasar el rato, sin ningún tipo de ínfula intelectual ni deseo alguno de ser seria. 

Quizá precisamente por eso, por ser una película tan dura de digerir si se va en plan gourmet y con aires de crítico de cine, Flash Gordon se nos atragante. Pero si se atiende a lo que es y al fin que busca, entenderemos que es una peli insustancial pero de culto, que dentro de sus limitaciones marcó positivamente a una generación, postulándose como una seria parodia del género de la ciencia ficción, los héroes del cómic de la Edad de Oro y los convencionalismos de las space operas. Ojalá su remake en cine sea tan divertido (y tontorrón) como esta película. 

Por eso, solo por eso: Gracias, Flash. Gracias por salvarnos a todos. 



Y sí, como Flash Gordon originalmente era un personaje de cómic de superhéroes, allá por los años 30, no podíamos dejar de incluirle en nuestro especial de cine de superhéroes. En dicho especial encontraréis otras críticas (más o menos) molonas sobre adaptaciones a cine de personajes de cómic book. 

Valoración

Película de serie-B de culto. Mala como ella sola, aunque trataba de homenajear el cómic de los años 30 y los seriales originales. Memorable solo por lo cutre que llega a ser a veces.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Es tan mala que sabe a gloria pura. Caspa y serie-B de la buena. Ah, y el tema de Queen.

Lo peor

Tomársela en serio y no echarse unas risas con ella.

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