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Análisis

GLOW - Crítica de la serie de wrestling femenino de Netflix

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de GLOW, la serie de wrestling femenino de Netflix protagonizada por Alison Brie, Betty Gilpin, Marc Maron, Britney Young, Britt Baron y Jackie Tohn.

Netflix apuesta por una nueva comedia muy peculiar centrada en el wrestling femenino y basada en el programa que a mediados de los 80 hizo las delicias de un público entregado a la lucha libre. Bueno, de hecho, si habéis crecido en esa misma época, habréis disfrutado del boom de esos programas y los veríais los sábados por la mañana (si vuestros padres os dejaban).

Las personas implicadas en el proyecto ya creaban expectativas altas: creada por Liz Flahive (Homeland) y Carly Mensch (Orange Is The New Black). Inspirada en una breve serie de los 80GLOW cuenta la historia de Ruth Wilder, una actriz en paro que trata de abrirse camino en Los Ángeles y que encuentra su última oportunidad de ser una estrella entre el brillo y la lycra.

No es la única que trata de despuntar. Sus propias compañeras de aventura también ven en GLOW un último tren al que subirse y tendrán que hacer frente a sus propios demonios: el pánico escénico, la soledad, la excentricidad, los prejuicios sociales o una ruptura matrimonial, por esbozar parte del trasfondo dramático de la serie.

Dicho lo cual, la purpurina, los cardados y los calentadores son parte de la fiesta de la nostalgia ochentera contribuyendo por una parte a crear la ambientación y el tono de la serie y por otra contribuir a construir los totems humorísticos; es en el poso dramático donde todo eso se diluye poniendo palos en las ruedas al desarrollo de narrativo.

Me ha causado especial empatía ver mostrados en una serie cómica problemas exclusivamente de mujeres, como el hecho de que durante la lactancia tus pechos rezumen leche en el momento más inapropiado, que sientas que tu cuerpo no es tuyo sino mero alimento para tu hijo o esas periódicas crisis de identidad ante los cambios que las hormonas imponen en nuestra apariencia física y carácter. Pero también considero que podría explotarse con mayores dosis de humor. Creedme, hay muchos chistes buenos que se pueden hacer con la dichosa menstruación... el universo de esta serie tiene infinitas posibilidades de crecer.

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Es evidente que hay una fuerte vocación por conquistar al público femenino y que lo hace desplegando un reparto numeroso y variado, multiétnico y en el que cada una de las protagonistas tiene sus propias motivaciones personales. Y una de las bazas ganadoras de GLOW es la de mostrar solidaridad femenina.

Se viene arriba cuando aflora la camaradería en el grupo y cuando los antihéroes que ejercen de director y productor/conductor del programa hacen piña con ellas, aunque también es verdad que eso sucede porque en el comienzo hay algo de bilis y mala baba.

Con solo diez episodios de media hora, encontramos más una presentación de las protagonistas y un arranque que un producto acabado y completo. Así que, de momento, nos ha dejado con ganas de ver más y eso es bueno. Es una cata agradable porque se consume con facilidad y es fácil encariñarse con los personajes.

Un enfoque mucho más serio de la vida: lee nuestra crítica de Por trece razones.

Y en este punto hay que destacar los grandes aciertos del casting: desde la soberbia Alison Brie como la trabajadora y esperanzada Ruth Wilder y Marc Maron como Sam Sylvia, el estereotipo de director de segunda enganchado a todo que sin embargo tiene ideas.

Más puntos a favor: la ambientación musical con temazos de Quiet Riot, Roxette, INXS, Bonnie Tyler o The Police. Y pensaréis que aquí han apostado por caballo ganador, pero qué carajo, juegan muy bien esta carta sabiendo cuándo meter ese "She's Got the Look" o "Free Fallin'" de Tom Petty.

Os vais a inflar a ver laca, hombreras, atrevidos flequillos y sí, esos modelitos en los que nos metían de pequeños y que lo mismo siguen durmiendo en algún cajón (qué demonios, lo mismo los has utilizado hasta en alguna fiesta de Halloween). Con esto quiero decir que la ambientación, maquillaje, peluquería de la serie cuelan sin problemas. El diseño de producción es muy bueno y las referencias temporales no tienen desperdicio (tela el plano de la raya de coca sobre el retrato de Reagan).

Puede que incluso os sorprenda lo poco que han cambiado nuestras barreras respecto a lo políticamente correcto cuando veáis las alusiones al KKK y las Panteras Negras, al terrorismo islámico o al "american way of life".

Me tomo GLOW desde una triple perspectiva: la primera, la más obvia, el acrónimo de Gorgeous Ladies of Wrestling; la segunda, como su traducción literal de "brillo" porque los ochenta no se pueden entender sin ese toque hortera y esperpéntico fabuloso que ahora nos hace esconder las fotos y la tercera como el sonido que hacemos al tragar. Porque todo lo engulle con un sentido del humor envidiable que roza siempre lo excesivo. Quiero más y más excesivo aún: esta serie comienza bien pero no ha tocado techo.

Y como bonus track, "for your eyes only", la serie muestra de refilón el proceso de creación de una producción de bajo presupuesto (desde la agónica búsqueda de patrocinadores al laborioso proceso de entrenamiento) y está bien documentada. Incluso ese medio rap improvisado formaba parte de GLOW o G.L.O.W., ese show de mujeres dedicadas a la lucha libre profesional fundado en 1986 que ha servido de base a esta historia... (Ya, ya, ya sé que verías este vídeo en bucle hasta quedarte ciego):

En definitiva, una serie muy solvente y cuidada en sus valores de producción, si bien se queda corta por ahora en su narración y en el equilibrio entre drama y humor, pero tiene visos de crecer en un futuro "Round 2".

Valoración

GLOW engancha con su peculiar humor y su sentido del drama, siendo una certera apuesta de cara al verano para Netflix. Nos quedan ganas de ver más.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

El reparto es estupendo y la parodia de los 80 sobre la permisividad en el consumo de droga o sobre las producciones de serie B funciona de fábula.

Lo peor

Las partes más dramáticas a veces cortan un poco el ritmo y diluyen el tono humorístico. Si se pulen puede ser interesante en el largo recorrido.

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