Análisis

Goat Simulator The Bundle para Xbox One - Análisis

Por Luis López Zamorano
-

Versión comentada: Xbox One

El análisis de Goat Simulator The Bundle para Xbox One llega a Hobby Consolas con la intención de contaros si merece la pena hacerse con la edición física de este juego que acaba de llegar en exclusiva para la consola de Microsoft.

Corría el año 2014 cuando Coffe Stain Studios sorprendía a medio mundo, por no decir al planeta entero, con el lanzamiento de Goat Simulator, “el simulador de cabra definitivo”. Aquel título nació como una demostración técnica del motor Unreal Engine 3 llena de bugs y desarrollada en dos semanas y sin apenas esfuerzo, pero los usuarios pidieron con tal existencia al estudio que la lanzasen al mercado que acabó llegando a Steam para arrasar en ventas.

Tal fue su éxito de Goat Simulator que acabaría llegando a consolas y más recibiría una expansión bajo el título de Mmroe Goatz Edition. Ahora, sus desarrolladores han decidido recopilar estas dos versiones del título en formato físico en exclusiva para Xbox One bajo el nombre de Goat Simulator The Bundle (aunque obliga a salir del juego para cambiar de Goat simulator a Mmore Goatz Simulator) y a un precio de 18,99 €. Ahora bien, ¿merece la pena gastarse ese dinero en esta edición? ¡Vamos a analizarlo!

Un bug con patas y a lo loco

Para enfrentarse por primera vez a Goat Simulator hay que entender bien que sus propios desarrolladores se tomaron el producto “a coña”. No esperéis encontrar un juego sólido y bien elaborado. Es más, la propia Coffe Stain Studios ya dijo que lo iba a lanzar lleno de bugs y que no pensaba conrregirlos (tal vez ahí resida su gracia y su éxito original). Es más, el título presume de ello en todo momento. Dicho esto, profundicemos en este recopilatorio.

Goat Simulator The Bundle nos permite jugar a las tres versiones del título: Goat Simulator, Goat Simulator MMO y Goat Z Simulator. Todas estas versiones gozan de los mismos defectos (muy numerosos) y de las mismas virtudes (pocas). Lo cierto es, que al principio puede resultar muy divertido controlar a una cabra sin ningún objetivo más allá de sembrar todo el caos que podamos. Al principio resulta muy gracioso cornear y lamer todo lo que encontramos, pero la diversión se acaba pasados los 20 minutos, siendo muy generosos (ni su multijugador cooperativo local a pantalla partida para cuatro jugadores ni equipar a la cabra con objetos disparatados le salvan).

Las pequeñas misiones que nos va sugiriendo el propio juego, ninguna es obligatoria, no dan tanto de sí como para engancharnos. Se limitan a sugerirnos distintas formas de “hacer el cabra” como realizar saltos mortales, lanzar objetos lo más lejos posible de una embestida... Por tanto, enseguida nos cansamos de no hacer nada en concreto más que pasear por los escasos, aunque relativamente grandes para lo que es el juego, mapas que nos ofrece cada versión de Goat Simulator.

Pero este factor no es el único que juega en contra de Goat Simulator The Bundle. La música, aunque no es del todo mala, termina por resultar repetitiva y, como ya hemos dicho, el título está lleno de bugs. La cabra, además de atravesar paredes con frecuencia, se atasca con bastante facilidad y la única manera de solucionarlo es reiniciando el juego. Además, para ser un título que presume de jugar con las físicas, éstas dejan mucho que desear, dejando momentos bochornosos que hacen preguntarse cómo diablos puede un objeto moverse tan mal o volar de esa manera. Pero bueno, al menos tenemos las expansiones para otorgar un poco de variedad a la sosa versión original de Goat Simulator.

Más cabras, más simulación trol

Vale, las expansiones de Goat Simulator no son la bomba, pero sí que dan un aire algo fresco al título original y sirven para entretenerse durante otros 15 minutillos mientras dura la novedad. Por un lado tenemos Goat Simulador MMO. Este modo de juego nos presenta un mundo más grande ambientado en la Edad Media al más puro estilo World of Warcraft pero para un solo jugador (incluso cuenta con los botones de los movimientos y habilidades en la pantalla).

Al comenzar una partida tenemos que elegir una clase para nuestra cabra. Podemos seleccionar entre cabra normal, cazadora, mago, pícara, tanque y microondas (sí, podemos ser un electrodoméstico con patas). Cada una de estas clases tiene su propia apariencia, poderes especiales que sustituyen a la cornada y movimientos adicionales que remplazan al balido de la cabra original. Eso sí, tampoco es que haya una amplia variedad ya que se limitan a un ataque y un movimiento especial por cada clase.

Por desgracia, en este simulador MMO de Goat Simulator ocurre lo mismo que en la versión original del título. Tras un rato de juego, las risas se apagan (si es que aún sonaba alguna) y la acción se vuelve monótona y sin sentido. Por supuesto, los mismos fallos gráficos siguen presentes en esta modalidad, por lo que volvemos a sentirnos frustrados otra vez con los controles y las lagunas gráficas.

Por otro lado, el modo Goat Z de Goat Simulator nos propone encarnar a una cabra enferma para arrancar un apocalipsis zombi en la ciudad del mapa. Así, podemos contagiar a las personas y los animales que vemos al balar a su lado y transformarles en zombis. Pero, si simulador MMO nos ofrecía varias clases de cabra en un intento de dar profundidad, el modo zombis de Goat Simulator nos permite jugar a tres modos distintos: Entrenamiento, Antes del Holocausto Zombie y Después del Holocausto Zombie.

Como estaréis imaginando, el Entrenamiento nos permite aprender lo básico sobre Goat Z, el modo Antes del Holocausto nos pone en la piel de la cabra para contagiar a la población y el modo Después del Holocausto nos invita a sobrevivir en mitad de una ciudad plagada de zombis durante cinco días. En favor de Goat Z hay que decir que nos permite crear nuestras propias armas, que colocamos a lomos de la cabra, al arrastrar objetos hasta una mesa de creación y que éstas son tan disparatadas como las pistolas de bolas de chicle. Además, debemos buscar comida para no convertirnos en una cabra zombi (aunque en realidad es algo que da bastante igual).

Pero de nuevo, todos los errores de Goat Simulator están presentes en Goat Z. Físicas absurdas y poco logradas, controles torpes, efectos nada logrados... En definitiva, juguemos a modo de juego que juguemos en Goat Simulator The Bundle, nos encontramos con un título completamente roto que no aporta demasiada diversión más allá de ver las locuras físicas de todos los objetos en pantalla.

Conclusión

Goat Simulator The Bundle es, objetivamente, un título mediocre y soporífero que no aporta más de 20 minutos de diversión siendo generosos. Pero, teniendo en cuenta la premisa de que ya sabemos lo que nos vamos encontrar al plantarnos ante él, el título cumple con creces con lo prometido por Coffe Stain Studios. Por tanto, si os hace gracia que el juego esté lleno de bugs y lo vuestro son los simuladores absurdos como I Am Bread o Rock Simulator, os gustará Goat Simulator The Bunde. Es más, os parecerá una aventura sobresaliente. Por otro lado, si lo que buscáis es un simulador de verdad, más vale que os alejéis de Goat Simulator The Bundle y de todo lo que tenga que ver con él.

Valoración

Un juego mediocre plagado de bugs que ha encontrado el éxito gracias precisamente a eso. Divierte durante un rato, pero al final siempre se vuelve tedioso y repetitivo. Si buscas un simulador serio, mantente lejos de Goat Simulator The Bundle.

Hobby

50

Regular

Lo mejor

Incluye todo el contenido descargable. Los 10 primeros minutos de risas.

Lo peor

Los miles de errores, las físicas, el apartado visual. En definitiva: Todo.

Lecturas recomendadas