El Gran Lebowsky
Análisis

El Gran Lebowski - Crítica de la película de culto de los Coen

Por Jesús Delgado
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El Gran Lebowski es una película de culto, pero también una de las más reconocidas entre los fans de los hermanos Coen. Su delirante humor reside en cada frame de la cinta, marcando tendencia en su filmogracia. Venid con nosotros a repasar esta divertidísima cinta protagonizada por Jeff Bridges, Julianne Moore, John Goodman, Steve Buscemi y John Turturro

Cada época tenía su momento y su hombre. Y el hombre de los noventa, más que le pese a Chimo Bayo y a Michael Jordan, fue El Nota. Jeff Bridges encarnó en El Gran Lebowski al personaje por el que en el futuro se le estereotiparía para una serie de papeles de borracho, vago, desaliñado y algo hippie. Aunque, ojo, si revisamos su filmografía, veremos que no son tantísimos en comparación con todos sus papeles a pesar de que este perfil sea el de los más recordados.

Los hermanos Coen lanzaron en 1998 El Gran Lebowski tras haberse hecho un nombre con Fargo, película que a su vez culminaba una carrera de más de diez años haciendo cine y que ya contaba con joyitas como, por ejemplo, Muerte entre las flores (Miller's crossing). Sin embargo, El Gran Lebowski tenía algo diferente al resto de películas, como veremos en epígrafes posteriores.

"¡Donnie, no estás en tu elemento!"

-Walter

La película que nos ocupa ha pasado a la historia como una comedia de culto, una de esas que los fans añoran y veneran, rindiendo homenaje mediante la adquisición de merchandise de todo tipo: tazas, camiseta, muñecos funko, copas de Ruso Blanco... Pero, lo cierto, es que en su momento la cinta fue un fracaso de taquilla. En EEUU apenas se comió un colín. 46 millones respecto a los 15 que costó. Ahora, el  la historia la ha puesto en su sitio. Los críticos, a medida que pasa el tiempo, la ven con mejores ojos e, incluso popularmente, está muy bien considerada. De hecho (gracias, Wikipedia), en 2014 la librería del Congreso de EEUU la añadió a su lista de registro de películas, debido al valor cultural e histórico que le reconoció. 

El gran Lebowski cartel

¿Pero cuáles son los motivos para que El Gran Lebowski haya envejecido tan bien, reconciliándose con un público que no le cogió el punto en su momento? Eso os lo explicamos a continuación.

Una película muy Coen

El Gran Lebowski es, posiblemente, una de las películas más importante de los hermanos Coen y también de las más representativas. Para empezar, esto lo decimos no porque ganara esto o aquel premio, sino porque su estructura, humor y personajes exudan por todos lados la impronta del dúo. Por un lado, la película arranca con un tipo, un anti-héroe, que es el que va sufriendo los avatares del destino, habiendo de luchar contra ellos dentro de sus limitaciones. Este rol, que en esta película vemos encarnado por Jeff Bridges resulta reiterativo en otras cintas como Oh, Brother!, Un Tipo Serio, ¡Ave, César! o El Puente de los Espías (peli dirigida por Spielberg, pero cuyo guion es de los Coen). 

Por otro lado, vemos también el uso de personajes estereotipados y extremos, presa de sus pasiones nuevamente y que no hacen sino ponerle la zancadilla al protagonista a lo largo de su propia odisea personal.  Como ese Walter obsesionado con Vietnam o el Gran Lebowski, que da nombre a la película, que se escuda en unos falso méritos para compensar sus propios fracasos como hombre. Si contrastamos a estos personajes, veremos que hay ciertos paralelismos con la fauna que pulula en otras cintas como Barton Fink. Pero es que, precisamente, por este elenco de estereotipos cómicos, tan bien definidos, tenemos una película tan redonda. 

Ahora bien, hemos de señalar que estos personajes no son en algunos casos sino adaptaciones de la realidad. De hecho, El Nota (The Dude) existe. Su nombre real es Jeff Dowd, y es un productor de cine y un fervoroso activista pacifista. El Nota de la ficción le debe a este su nombre de pila, Jeff, además de su afición a los Rusos Blancos. Ahora bien las pintas de indigente son cosa de su otra inspiración: Peter Exline, quien también le prestó al personaje su fijación por la alfombra del comedor.

El resto de personajes, además, también se basan en personajes reales. Walter (John Goodman) está inspirado en un investigador privado llamado Lewis Abernathy, que era amigo de Exline. Pero su fijación con las armas y su rollo paramilitar está inspirado en un colega de los Coen, John Millius (director de Conan: El Bárbaro), quien también tenía cierto amor excesivo por la pólvora. Maude (Julianne Moore), en tanto, bebe de Carolee Schneemann, una polémica artista. John Turturro, en tanto, puede decir que su Jesús Quintana, en tanto es únicamente un homenaje a un personaje que hizo para teatro y que compartía con el chicano la misma perversión sexual. 

"... como saquéis una pipa en la bolera, os la quitaré, os la meteré por el culo y apretaré el gatillo hasta que se oiga 'click'"

- Jesús Quintana

Dicho esto, ojo al reparto. Ya os hemos dicho unos cuantos de sus participantes, pero el resto del reparto es de lujo y sus nombres os lo debería decir todo: Philip Seymour Hoffman, David Huddleston, Steve Buscemi, Sam Elliott, Peter Stormare y Tara Reid... Verlos en pantalla es un lujo y, posiblemente, lo mejor de la cinta junto a su banda sonora, que tampoco tiene desperdicio, oiga. 

Los noventa condensados en 117 minutos

Gracias al juego de farsantes y de tipos extremos del que hablamos antes, y que de alguna manera caricaturizan la sociedad del momento, los Coen construyen una de sus películas más deliciosas y divertidas, riéndose además de un género: el de la novela negra. Más concretamente de las obras de Raymond Chandler (El Sueño Eterno). De esta manera, los Coen realizan una "típica" historia de detectives de Hollywood ambientada 60 años después, estableciendo a la vez un discurso que sirve de reflejo distorsionado entre los personajes del cine y de la literatura negra, retratándolos como esperpentos a principio de los 90.  Incluso hay quien señala que El Gran Lebowsky es una sátira social y política de los Estados Unidos. 

"A veces hay un hombre, y aquí me estoy refiriendo al Nota... un hombre que es el hombre de ese momento y ese lugar. Está en su sitio. Y ese es el Nota en Los Ángeles. Y aunque ese hombre sea un vago, y el Nota ciertamente lo era, seguramente el más vago del condado de Los Ángeles y eso, ciertamente, le convierte en aspirante a hombre más vago del mundo... Pero a veces hay un hombre, a veces hay un hombre..." 

- El forastero

Esta sugerencia no está cogida por los pelos. El Gran Lebowski se ambienta a principios de la Guerra del Golfo (segunda mitad de 1990), y presenta un personaje que da la vuelta al prototipo de héroe de las historias de detective. El Nota sigue siendo un tipo descastado y "sucio", pero lejos del glamour de los sombreros de fedora y de las gabardinas, es un hijo de la contracultura y de la desencadata América post-Kennedy, marinado en el excesivo optimismo reaganiano de los ochenta y que se encuentra en plenos años 90, flotando a la deriva en un mundo que no comprende pero en el que trata de no ahogarse mientras malvive lo mejor que puede. Este a su vez es una metáfora de la América progresista de los 60, que se ha hecho vieja y que no encuentra su lugar, recibiendo palos de todo el mundo. 

Paralelamente y en contrapunto, Walter recuerda a esos estadounidenses que han echado tripa tras una década de los republicanos en el poder y tienen ganas de jarana y guerra, idealizando Vietnam y la violencia, la cual toman como principal salida para cualquier problema. De hecho, Walter y la Guerra del Golfo, que sirve de punto de anclaje temporal para la historia, están intimamente relacionados, si atendemos a las soflamas de este, alabando la acción militar contra Saddam Hussein. Tanto es así que estudios de política consideran que este personaje es una sátira de los Neocon, cuyo auge se dio en esta época. 

El resto de alusiones son extensas, pero no queremos tampoco alarganos. Hay quien señala que Maude es una crítica de ciertos grupos de artistas declaradas como feminsitas; otros que el viejo y gran Lebowski es una referencia a los viejos conservadores; que Donnie es la clase media vapuleada que sufre las consecuencias de los actos de sus amigos y que Jesús Quintana... bueno, que Jesús Quintana es un pervertido y ya está. 

En fin, lo dicho. La película resulta redonda tanto en discurso, forma como contenido. Desgraciadamente, no es del todo perfecta, muy a pesar de ser inspiración para la pseudoreligión del Dudeism (Notismo), y hablamos en serio. Hay una religión de El Nota. ¿Pero por dónde íbamos? ¡Ah, sí! ¡Las flaquezas de El Gran Lebowski!

Por un lado, la película adolece de un problema de ritmo. Debido a las idas y venidas que tanto parece gustarle a los Coen, el ritmo de la película cae o decrece según ciertos momentos. Esto, a quien le guste el cine de estos directores y esté acostumbrado a su estilo, no le supondrá un problema. A un espectador menos avezado o hecho a este tipo de historias podrá resultarle pesado. Por otro lado, la conclusión de la cinta es un tanto anticlimática. No resulta inapropiada ni deja insatisfecho del todo al público, pero sí deja con ganas de algo más o al menos no de una resolución que puede resultar apresurada, tras las recurrentes vueltas de tuerca sobre las que se va construyendo la película.

Aún así, nos parece que El Gran Lebowski es un peliculón, ojo. Es una de esas cintas que deben verse al menos una vez más en la vida. Como también lo son algunas de las películas que componen nuestro especial de cine de los 90 y que no debéis perderos bajo ningún concepto.

Valoración

Mítica comedia de los hermanos Coen, que merecidamente se ha convertido en una película de culto. Los noventa no serían lo mismo sin ella.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Los personajes, sencillamente irrepetibles: El Nota, Walter, Donnie, Maude... ¡Jesús!

Lo peor

El ritmo avanza a marchas bien distintas y la conclusión, parecen ligeramente forzada

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