El guardián invisible
Análisis

El guardián invisible - Crítica del thriller protagonizado por Marta Etura

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica del thriller El guardián invisible, dirigido por Fernando González Molina en base a la novela de Dolores Redondo y protagonizado por Marta Etura.

El guardián invisible es un thriller basado en la novela homónima de Dolores Redondo, adaptada por Luiso Berdejo y está dirigida con solvencia por Fernando González Molina (Palmeras en la nieve) que consigue muy pronto hacer de la atmósfera su gran aliado.

En Navarra, en los márgenes del río Baztán, aparece el cuerpo desnudo de una joven adolescente asesinada en extrañas circunstancias. La inspectora Amaia Salazar, que ha estudiado en Virginia con el FBI, es enviada desde Pamplona a Elizondo como responsable del equipo que investigará  el caso. Este lugar al que Amaia se siente tan vinculada, ya que es el pueblo donde nació y del que siempre quiso huir, le traerá a la miembro de la Policía Foral sus recuerdos de infancia más tristes, escondidos en un lugar recóndito de su mente.

La investigación descubrirá muy pronto la figura de un asesino en serie, que sigue acabando con la vida de las chicas con un llamativo modus operandi. La policía tendrá que descubrir a contrareloj al responsable, antes de que siga actuando. Por el camino la mitología de las tierras del Norte hará que las figuras fantásticas sorprendan a los protagonistas. 

Una de las principales virtudes de El guardián invisible es que el elenco está encabezado por actores como Marta Etura (El hombre de las mil caras), Javier Botet (La cumbre escarlata) , Miren GaztañagaElvira Mínguez (Truman), entre otros y cuenta también con secundarios de lujo como Manolo Solo, reciente ganador del Goya por su trabajo en Tarde para la ira o Pedro Casablanc. Pero también en el reparto está uno de sus puntos débiles ya que comparten cartel con ellos actores que distan mucho de parecer creíbles (sus líneas de texto complican la tarea, todo hay que decirlo).

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Algo de esta falta de credibilidad responde también a la asimilación de los códigos del cine estadounidense, que no siempre funcionan bien trasladados a nuestro lenguaje audiovisual (el uso de las armas, las requetevistas secuencias de acción con tenues luces de linterna, la solemnidad de los despachos...). Sea como fuere, está claro que esa maniobra tiene como objetivo hacer que la fórmula sea exportable y digestiva para el espectador medio. Y lo cierto es que la película se consume sin problema, aunque dejando siempre la sensación de que podría dar para mucho más.

Otro de los grandes problemas del guión es que deja muchas dudas en el aire. No se termina de comprender bien el por qué de algunas situaciones, especialmente las relativas al pasado de la protagonista, y hay elementos fantásticos que operarían mejor si quedaran más velados (los últimos momentos del metraje rozan lo ridículo).

En este sentido hay un mix folklórico, con esa visión del Basajaun prestado de la mitología vasca y aragonesa o esa búsqueda de la pureza regresando a la tradición navarra y representada en la torta de txantxigorri.

El guardián invisible

En conjunto, no se puede decir que El guardián invisible sea una mala película: está bien rodada, tiene una buena fotografía y, a pesar de sus licencias estilísticas, entretiene hasta el punto de que las dos horas de duración pasan sin empacho, que no es decir poco.

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Las localizaciones de rodaje son fundamentales para la inmersión en el misterio: los bosques de la zona son casi un personaje más que respira y exhala vaho bajo la lluvia y te atrapan casi de forma hipnótica invitándote a seguir navegando por los interrogantes que propone la historia. Aquí el paralelismo podríamos trazarlo con la novela negro nórdica y sus derivados audiovisuales. Y es un halago.

El guardián invisible

Como adaptación es muy fiel a la obra original y de ahí derivan sus puntos débiles porque los mismos defectos del papel se trasladan a la gran pantalla: el relato criminal fluye con mayor facilidad que los elementos fantásticos (meten con calzador a la tía Engrasi que le echa las cartas del Tarot a la protagonista o su escepticismo enfrentado a su capacidad para "sentir" a los muertos) y ciertos giros de guión se atascan un poco.

Como recordatorio, El guardián invisible es el primer episodio de la trilogía de los crímenes del Baztán, así que no sería de extrañar que, si la película recauda lo suficiente dentro y/o fuera de nuestras fronteras (ya os digo que la pretensión es esta última claramente), tuviéramos más adaptaciones en un futuro muy lejano en las que algunos de los arcos argumentales más descuidados tendrían ocasión de desarrollarse mejor como la amistad entre Amaia y Jonan o su relación profesional con Montes.

Desde mi humilde punto de vista, podría ser muy interesante continuar, aprendiendo de los errores de esta película, para desarrollar toda la historia. A Marta Etura el papel le sienta de maravilla y aún queda mucha tela que cortar.

Valoración

Thriller artesanal y correctísimo en el plano formal que hereda una historia endeble de la novela de la que bebe. Se disfruta si se acude al cine sin excesivas pretensiones aunque deja la sensación de que podría ser mucho mejor con una base más sólida.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

Marta Etura, la ambientación, la fotografía y el hecho de que se recupere parte del folklore de la zona para generar inquietud.

Lo peor

La historia tiene muchos flecos y hay algunos elementos heredados del lenguaje del cine estadounidense que no están bien asimilados.

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