La guerra del planeta de los simios
Análisis

La guerra del planeta de los simios - Crítica de la última película de la trilogía

Por Raquel Hernández Luján
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Tras El origen y El amanecer llega La guerra del planeta de los simios, dirigida por Matt Reeves y protagonizada por Andy Serkis y Woody Harrelson. Crítica del fin de la trilogía.

Han pasado ya seis años desde que se estrenara El origen del planeta de los simios, una película que la mayoría de los admiradores de una cinta tan sensacional y rompedora como El planeta de los simios del 68, fuimos a ver con muchas reservas (andábamos resoplando por la proliferación de remakes/reboots/precuelas/spin-offs) pero que contra todo pronóstico sorprendió: consiguió satisfacer al público y nos presentó un personaje protagonista no-humano potente como pocos.

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Vimos a César (Andy Serkis) evolucionar en El amanecer del planeta de los simios tres años después, en 2014, y nos quedaba por ver la película que cerraría el camino trazado por Rupert Wyatt en 2011 y seguido por Matt Reeves: La guerra del planeta de los simios. Os puedo asegurar con rotundidad varias cosas: el avance informático y el trabajo de postproducción de la cinta es tan alucinante que os va a dejar sentados de culo. Vais a poder disfrutar con una nitidez inusitada de cada detalle, cada expresión, cada textura... Al punto de no ser capaces de discernir realidad y ficción.

Por otra parte, para conseguir estos resultados es imprescindible tener una materia prima sólida como son las capturas de movimiento. El trabajo de Karin Konoval, Ty Olsson, Steve Zahn y el resto del equipo de intérpretes es alucinante, pero es que lo de Andy Serkis no tiene nombre. César tiene alma: el espectador se identifica claramente con su dolor, con su emoción, con su ira. Eso solo puede hacerlo un profesional de la gestualidad desnudándose para que luego no se pierda ni un matiz al vestirse con un cuerpo digital.

Las capturas de movimiento masivas al aire libre ya las pudimos ver en el episodio anterior de la saga, pero ahora llegan a otro nivel, como la película misma que nos lleva del conflicto individual a la contienda colectiva para hacernos entender el significado de la guerra. No hay una visión gloriosa de la batalla, la película no juega a crear un lanzamiento épico de fuegos artificiales sino que se construye en las ideas mismas que fundamentan el enfrentamiento. 

Hay que tener en cuenta, eso sí, que su ritmo es muy pausado, pero es que la película aborda muchos frentes y que de alguna manera es consciente de todo lo que tiene que completar para constituir un cierre a la altura.

¿Qué sucede en La guerra del planeta de los simios?

La sinopsis nos devuelve a un César (Andy Serkis) acosado por los fantasmas del pasado, que jura que no comenzó la guerra. Pero él y sus simios se ven obligados a luchar en una mortal guerra con los humanos que quedan en este mundo. César volverá a contar con sus fieles seguidores Rocket (Terry Notary) y Maurice (Karin Konoval), los cuales deberán enfrentarse al despiadado Coronel (Woody Harrelson), que lidera a los humanos.

Después de que los simios sufran bajas terribles en sus filas, César luchará contra sus propios y oscuros instintos, y comenzará su fantástica misión para vengar a los de su especie.

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La guerra del planeta de los simios cuenta con mucho lenguaje cinematográfico y pocos diálogos, en su mayor parte por el hecho de que la mayoría de los simios no pueden hablar, pero también porque son la acciones las que construyen a los personajes. Eso sí, hay intensos diálogos en los que la dialéctica es chispeante. La réplica humana de Woody Harrelson es la que más me falla. Su trabajo es quizás demasiado histriónico y abusa del disfraz para enfatizar la fuerza de su personaje (¿quién lleva gafas de sol incluso por la noche?).

Algo más que el blockbuster del verano

La banda sonora de Michael Giacchino es de Óscar, una absoluta exquisitez que constituye mucho más que un paisaje musical en el que se desenvuelven las imágenes: nos trae a la cabeza constantemente la cinta del 68, nos aporta ese toque tribal de los simios enfrentados a los soldados humanos, le aporta sensibilidad a la trama, eriza el vello... Hay determinado momento del metraje en el que te sientes flotar en una nube.

Póster La guerra del planeta de los simios

También hay una evidente influencia de géneros como el western (que ya estaban en el clásico de la ciencia-ficción) con esas amplias panorámicas en las que vemos las siluetas los simios armados a caballo recorriendo la pantalla y que terminan de arrebatarnos el aliento gracias a esa música que tan bien marca el tempo interno de la cinta.

Una noticia que es mala y buena a la vez: la película podría y si me apuráis, debería, suponer un cierre. Tenemos esbozados a los personajes que veremos ya adultos en la cinta original, las conexiones son puentes tendidos en el tiempo y a la inversa, pero funcionan genial. Así que podríamos estar perfectamente ante el final, por todo lo alto, de una saga que como os decía al comienzo arrancó sorprendiendo y se despediría así de la mejor manera posible. Sentimientos encontrados (igual que nos sucedió con Logan, cinta con la que he sentido que esta película dialoga a menudo), ante la perspectiva de que toda la inspiración traída por la novela distópica escrita por Pierre Boulle a comienzos de los 60 haya alcanzado su cénit.

Valoración

La trilogía, precuela de El planeta de los simios del 68, no podría finalizar de una mejor forma con una película que sirve a la vez de homenaje fraguando con su propia personalidad una memorable historia.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

Los efectos especiales son fabulosos, el drama emocionante, la apuesta arriesgada (es una cinta de poquísimos diálogos) y la banda sonora DELICIOSA.

Lo peor

Los personajes humanos están fuera de foco y el que tiene un mayor protagonismo, interpretado por Woody Harrelson, no tiene suficiente fuerza.

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