Harley Quinn: Entre besos, tiros y puñales - Review del tomo 3
Análisis

Harley Quinn: Entre besos, tiros y puñales - Review del tomo 3

Por Jesús Delgado
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Harley Quinn: Entre besos, tiros y puñales es el tomo 3 de la colección de Harley Quinn del Nuevo Universo DC de Amanda Conner y Jimmy Palmiotti. Esta es la review de un volumen tan loco como divertido.

Tras Apagón y Calor en la ciudad, los volúmenes 2 y 1 de la colección de Harley Quinn, pasamos a su tercer tomo, el titulado Harley Quinn: Entre besos, tiros y puñales. El tándem de guionistas formado por el matrimonio de Amanda Conner y Jimmy Palmiotti vuelve a las andadas con este volumen 3 que recoge unas de las más locas aventuras de Harley Quinn. La ex-sicaria/ex-novia/ex-mascota del Joker sigue volando en solitario en un intento de ejercer de superheroína de Connie Island y Nueva York. Sin embargo, los métodos y la condición mental de Harley no se lo pondrán nada fácil.

Antes de empezar la reseña, eso sí, os adelantamos que Harley Quinn: Entre besos, tiros y puñales es un tomo curioso. Más que centrarse en la serie regular per sé, el volumen recoge también números especiales y one-shots protagonizados por Harley, quien en su salsa vive de manera muy especial tanto la Navidad como un nuevo Día de San Valentín. El tomo que nos ocupa contiene pues el siguiente material original: Harley Quinn #14 a 16 USA, Harley Quinn Annual #1 USA, Harley Quinn Holiday Special #1 USAHarley Quinn Valentine`s Day Special #1 USA.

En base a esta premisa os aseguramos que estamos ante un ejemplar bastante atípico, pero no exento de momentos descacharrantes y que os arrancarán más de una sonrisa y/o carcajada. No en vano, el dúo Conner/Palmiotti demuestran ya tenernos en sus manos, sabiendo qué teclas tocar para hacernos reír. Algo que, por otro lado, es lo que busca esta colección.

"¡Esa es nuestra chica!"

Eso es lo que debieron de exclamar Conner y Palmiotti ya llegados al año de vida la colección, habiéndose ganado el derecho a guionizar un número especial anual, el mismo con el que abre el tomo que hoy tratamos. Y es que llegados a este punto, si bien el matrimonio de guionistas no creó al personaje, bien demuestra que han sabido regenerarlo, haciéndola trascender de mera secundaria cómica a estrella de su propio cómic. Un cómic que mezcla situaciones cotidianas con la locura del día a día de Harley, presentándonos un escenario tan surrealista como hilarante. Y en esa línea nadie puede negar que DC hizo bien en encomendárselo. 

En esta línea, hemos de matizar que la serie de Harley Quinn si bien tiene un tono de humor y de irrealidad, sabe ser equilibrada y no reducir el desarrollo de la trama a la mera payasada. Harley se encuentra bien desarrollada en tanto que los guionistas saben como mezclar esos estallidos de locura suyos con auténticos momentos de lucidez, en los que "Harl" es la más cuerda del tebeo. Lo cual no es decir mucho, por cierto. 

Por otro lado, cabe recordar que si bien Harley Quinn: Entre besos, tiros y puñales  no es relevante ni trascendente en modo alguno, sí que resulta un entretenimiento muy sano y ejercicio de humor negro que sirve para aliviar tensiones. Y todo ello gracias a una Harley que no respeta absolutamente nada, ni siquiera a la siniestra figura de Batman. Y es que en este volumen 3 de la colección, Harley Quinn se dedicará a romper más de un molde. Uno de ellos el de la aparente intocabilidad de Batman y de su cabeza. ¿Cómo? Ni más ni menos que cruzándose con Bruce Wayne al que estará a punto de volver loco (si no es que ya está un poco trastornado el hombre con sus cosas).

Pero no adelantemos acontecimientos. Como decíamos, este tomo no es una lectura líneal, que sigue las andanzas de Harley en su serie, sino que sirve de cajón de sastre para varios números sueltos y se permite introducirnos a cuatro historias tremendamente divertidas, al margen pero paralelas a la contunuidad del cómic. La primera es un anual cuya historia reintroduce a Hiedra en la continuidad y da pie a aquella "polémica" en torno a la homosexualidad/bisexualidad de Harley y Hiedra.

Los otros números especiales se centran en Navidad, Año Nuevo y San Valentín y suponen unos números festivos bastante interesante. Mención de honor, claro, merece el dedicado a Año Nuevo, que es uno de los últimos trabajos de Darwyn Cook (JLA: La nueva frontera), uno de los mejores dibujantes y guionistas que 2016 nos arrebató. Aunque, en modo alguno, podemos decir que los especiales de San Valentín y Navidad 

Dicho esto, y ya volviendo a los números dedicados a la serie regular, otro valor del cómic es la consagración ya de John Timms como co-ilustrador regular junto a Chad Hardin. Los cambios entre uno y otro si bien son perceptibles, habida cuenta de las hondas diferencias de estilo entre ambos, no resultan desagradables al ojo. El cambio no resulta abrupto a pesar de apreciarse y, de hecho, demuestran ser dos de los lápices más competentes para Harley Quinn  hasta el momento de la publicación de los números que contiene el tono. Esta dualidad demuestra aquello de que "en la variedad está el gusto". 

Además, de manera paralela, hemos de señalar que la inclusión de otros tantos autores invitados, sobre todo para las escenas oníricas, resulta un enorme acierto, al permitirnos disfrutar de distintos estilos, que a su vez propone atmósferas distintas a la hora de meternos en la torturada (aunque a veces aterradoramente cachonda) mente de "Harl". Quye estos autores sean gente como Joe Quiñones o Ben Caldwell alegra mucho la vista. 

En conclusión, podemos decir que Harley Quinn: Entre besos, tiros y puñales es todo diversión y un verdadero coctel de comedia, que mezcla el humor más blanco e inocente que hay con fuerte dosis de humor negro y cafre. Esto da lugar a un producto único y raro que, obviamente, quien busque una de esas obras revolucionarias que cambien la industria o un superhéroe "chungo, adulto y oscuro" se llevará un chasco bien gordo.

Con Harley venimos a pasarlo bien, no a leer una tragedia griega. Con ella DC trata de aliviar presión sobre sus series más ambiciosas y gracias a ello tenemos uno de sus títulos más brillantes, frescos y descarados. De ahí que podamos decir sin que nos tiemble el pulso o la voz que los cómics de Harley Quinn son de las mejores lecturas que hay a día de hoy en el mercado. Aunque, padres enrollados y despistados, recuerden que esto es para público juvenil y adulto, no para su chaval de cinco años. No se nos vaya a confundir y luego venga a quejarse. 

Harley Quinn tomo 3

Harley Quinn: Entre besos, tiros y puñales está editado por ECC ediciones en España al precio de 19,95 euros. Le preceden los tomos Harley Quinn: Calor en la ciudad (22,00 euros)  y Harley Quinn: Apagón (20,50 euros). Todos ellos pueden encontrarse con holgada facilidad en tiendas de cómic, comercios on-line y grandes superficies. 

Valoración

Harley Quinn sigue tan loca como siempre. Este tomo reúne, sin embargo, sus historias más entrañables y tiernas. Es imposible no querer a esta chalada.

Hobby

83

Muy bueno

Lo mejor

Sigue sin perder la chispa y la diversión. Es una lectura ideal para no romperte la cabeza y pasar un buen rato, quedándote con un buen sabor de boca.

Lo peor

El personaje ya no es una villana, sino que cada vez es más una antiheroina. Quizá su tono intrascendental no sea para todo el mundo.

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