Análisis de Headmaster
Análisis

Headmaster de PlayStation VR - Análisis del simulador de remates

Por Daniel Acal
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Versión comentada: PS4

Con el análisis de Headmaster venimos a refrendar una vez más que en el catálogo de juegos de lanzamiento de PlayStation VR cabe de todo. Incluido un simulador de remates de cabeza con una extraña ambientación carcelaria. Evasión o victoria... a cabezazo limpio.

Imagina que eres un jugador de fútbol profesional que ha hecho una temporada lamentable (y no queremos mirar a nadie). Tu equipo podría tratar de deshacerse de un "paquete" como tú... o bien, como ocurre en Headmaster para PlayStation VR, internarte en una institución llamada The Football Improvement Center o, para abreviar FIC. Dentro de sus muros serás "re educado" y sus invisibles instructores harán mejorar tus habilidades a cabezazo limpio. Es un campo de concentración en todos los sentidos, en el que deberemos superar una serie de lecciones si queremos no sólo regresar a nuestro equipo sino escapar de sus muros. Y para ello habrá que usar la cabeza... literalmente.

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Tratar de definir Headmaster, el primer trabajo del estudio indie norteamericano Frame Interactive, es complicado. A medio camino entre un juego deportivo y de puzles, suponemos que podríamos bautizarlo como el primer simulador de remates de cabeza de la historia de los videojuegos. Un juego exclusivo de PlayStation VR y que por sus caracterísiticas no sería posible fuera de la realidad virtual.

Evasion o victoria, a cabezazos

Headmaster nos invita a realizar un total de 43 pruebas (38 lecciones y 5 exámenes) que consisten básicamente en rematar de cabeza. Una máquina nos centrará la pelota y nosotros, como si fuésemos Santillana (referencia viejuna inside), tendremos que impactar con nuestra cabeza (o, mejor dicho, con nuestros casco de PlayStation VR) en el esférico y lograr que nuestro remate acierte en las distintas dianas que veremos repartidas por el escenario. Fácil de controlar (no necesitamos mandos, sólo el movimiento de nuestra cabeza) y de explicar, pero no tan sencillo de ejecutar con éxito, ya que la cosa se va complicando con multitud de variantes.

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Para empezar, cada lección tiene sus propias particularidades. Todas tienen tres estrellas que marcan nuestro nivel de éxitos, pero su valor en puntos varía de una prueba a otra. Para lograr acceder a la siguiente prueba, necesitamos alcanzar, como mínimo, los puntos que marca la primera estrella. ¿Y cómo lo lograremos? Pues acertando con nuestros remates en las dianas que tienen marcado su valor en puntos (si la metemos en la portería, en caso de que la haya, nos darán 10 puntos "de consolación"). Cada lección tiene sus escenario, sus distintas dianas, su número de pases... Sobra decir que si no hemos alcanzado el mínimo de puntos requerido habiendo utilizado todos los pases, no pasaremos la prueba y habrá que repetirla hasta que lo logremos.

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La posición de la máquina o máquinas que nos centran la pelota también varía en cada prueba, así como la potencia del centro, la cadencia de los pases, etc. Y por supuesto el entorno va variando y se va complicando con elementos muy dispares. Empezaremos con una simple portería vacía pero luego se irán introduciendo porteros de madera (móviles o no), pilas de cajas que hacen las veces de obstáculo, drones o globos que sujetan las dianas por los aíres...

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Y esto es sólo el principio. A medida que avancemos, los escenarios y su objetivos irán volviéndose más surrealistas: golpear piñatas, encestar bolsas de basura en sus respectivos contenedores, pruebas que imitan otras disciplinas como el baloncesto, el ping pong, los bolos o los dardos... ¡incluso habrá que dar una rueda de prensa! El diseño de los escenarios es realmente ingenioso y en muchos de ellos la solución no será tan evidente como acertar con nuestros cabezazos en las dianas, sino que habrá que hacerlo en un orden determinado, despistando "al portero", eligiendo bien cuándo usar los distintos "power-ups", etc. Vamos, que en algunas pruebas tendremos que observar el entorno y pensar con la cabeza además de usarla para cabecear.

Pelotazos explosivos y mucho más

Por si todo esto fuera poco, en Headmaster tampoco faltan los "power-ups". Si acertamos con nuestro remate de cabeza en la diana correspondiente, podremos obtener pases adicionales, pelotas doradas que multiplican los puntos que consigamos, balones-bomba que explorarán dañando todo lo que pillen a su paso, racimos de bolas, etc. Todo esto da lugar a una sucesión de pruebas mucho más variada y divertida de lo que cabía esperar. La curva de dificultad está tan bien medida y los retos son tan originales que siempre querremos seguir avanzando para ver con que nueva idea de olla nos sorprenden los del FIC. Eso sí, las pruebas finales son bastante difíciles y pasar algunas nos costará sudar la camiseta.

Headmaster explosivo

Headmaster puede completarse en pocas horas, pero sacar las tres estrellas en todas las pruebas te llevará mucho más. Y tampoco recomendamos jugarlo de un tirón ya que, aunque engancha y pica de lo lindo, conviene descansar de vez en cuando tras tanto cabezazo. Y aunque el juego invita a fliparse, se recomienda jugar sentado. Y mucho ojo con los giros de cuello y movimientos bruscos. Sobre todo, no os hagáis daño.

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Emulando al gran Santillana

En cuanto al apartado técnico, es tan sobrio como su ambientación carcelaria. Pero el juego tampoco necesita mucho más. Las físicas están bien recreadas y los efectos de sonido acompañan a la perfección. Por desgracia, tanto las voces como los textos están en inglés. Y es una pena, porque aunque desde luego no es imprescindible para disfrutar de plenamente de sus desafíos, ofrece una curiosa trama de fondo que en ciertos momentos recuerda al gran Portal. Si no sabes inglés, te perderás su sentido del humor (aunque repetimos que el juego se puede disfrutar plenamente sin enterarnos de la historia; el lenguaje de los cabezazos es universal). Ojalá lo acaben traduciendo vía actualización.

Headmaster 5

La guinda de Headmaster es su multijugador, aunque de momento sólo está disponible una de las cinco modalidades de juego previstas. En el modo La Bomba, hasta seis jugadores podrán competir de forma alternativa (es decir, por turnos y pasándose el casco de PlayStation VR) en un escenario repleto de dianas y multiplicadores para picarse a ver quién consigue la mayor puntuación. Y están previstas cuatro modalidades más, pero aún no sabemos cuándo llegarán ni si serán actualizaciones gratuitas o de pago.

Headmaster multijugador

Headmaster tiene más chicha de lo que parece. Su planteamiento inicial es bastante sencillo, pero poco a poco te vas metiendo y no podrás parar de jugar incluso si no te gusta el fútbol. Los desafíos están muy bien diseñados, son más variados de lo que cabría esperar y la curva de dificultad está muy bien medida. Divertido y con un precio asequible si lo comparamos con otros juegos de esta primera hornada, es un auténtico testarazo a la escuadra en el catálogo de PlayStation VR.

Valoración

Una sucesión de desafíos basados en cabecear balones que poco a poco se van complicando con una curva de dificultad bien medida y una curiosa trama de fondo. Dicho así, no parece gran cosa, pero engancha y pica que da gusto. Te hará usar la cabeza... en más de un sentido.

Hobby

73

Bueno

Lo mejor

Sorprende y divierte hasta el final. Las físicas están bien conseguidas.

Lo peor

Si no sabes inglés, te perderás su humor y su trama (ojalá lo traduzcan vía parche). En largas sesiones de juego puede acabar cansando... literalmente

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