Análisis

Hellboy - crítica de la primera película, de Guillermo del Toro

Por Jesús Delgado
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Crítica de Hellboy (2004) - Dirigida por: Guillermo del Toro - Protagonizada por: Ron Perlman, Selma Blair, Jeffrey Tambor, Karel Roden, Rupert Evans y John Hurt. Basado en: Hellboy Semilla de Destrucción. - Distribuida por: Columbia Pictures.Hellboy, la película, se inspira en la novela gráfica Hellboy: Semilla de Destrucción, que recoge unas de las primeras historias del personaje homónimo creado por Mike Mignola para Dark Horse Comics. Un misterioso hombre-demonio trabaja para agencia AIDP como investigador de asuntos paranormales.

En 2004, las películas de superhéroes aún se consideraban un género menor. Aunque Bryan Singer había conseguido dignificar a los X-men con sus dos primeras películas películas y Sam Raimi había lanzado su primera Spider-man, el público aún no había olvidado "horrores" como Spawn y Batman & Robin, y se sentía reticente respecto a la idea de ir a ver una película de supertipos. Sobre todo si no era un clase A, conocido por todos, como Superman o Batman.

Sin embargo, Guillermo del Toro, ese pequeño genio loco mexicano, demostró que era posible hacer una película de superhéroes diferente. O al menos, si no de superhéroes, hacer una película basada en un cómic-book y (más importante todavía) que recordara al material original, sin por ello sacrificar su alcance y calado entre el publico generalista, que como decimos aún era muy reacio a este tipo de propuestas. ¿El elegido? Hellboy, un personaje creado por el dibujante y guionista Mike Mignola en los años 90 para Dark Horse y que por aquella época gozaba de bastante buena salud editorial.

Del Toro reunió a un equipo nada despreciable de actores, encabezados por Ron Perlman y con caras como la de John Hurt, que eso siempre da mucho caché. Con ellos se dispuso a contar una historia paranormal, de magia negra, seres del infierno y alguna que otra de sus pájaras mentales que tanto nos gusta al público en general. El resultado no fue para tirar cohetes, claro. La película costó casi 60 millones y por poco llegó a los 100. Una cifra que, desde luego, no era lo que otros títulos de "supers" habían recaudado en esos años. Sin embargo a la crítica en general le pareció gustar. La nota media de la película ronda en torno al 7 u 8 sobre 10. Así que algo bueno debió de hacer "Guille" después de todo. ¿O no?

Cambiando el producto y... ¿Mejorándolo?

A ver, no vamos a ser tan tendenciosos ni a tener tan mala baba (ni a ser tan cretinos, dicho sea de paso) como para ponernos a comparar sobre qué es mejor, si el cómic o la película. Lo que sí vamos a hacer notar es que la película es ligeramente distinta al material en el que se basa. Esto, claro, se puede entender, atendiendo a que el Hellboy de Guillermo del Toro pretendía llegar a un amplio espectro de público. De ahí que hubiera ciertas licencias respecto al material original en que se basa, más concretamente respecto al cómic Hellboy: Semilla de Destrucción

Semilla de Destrucción fue la primera historia de Hellboy, publicada en 1994 y considerada además novela gráfica. En ella se narraba su origen, de la mano del malvado Rasputín (el "mago" ruso) quien había sobrevivido a su linchamiento a principios de siglo XX para acabar trabajando para gente tan simpática como el régimen de Adolf Hitler y la sociedad Thule y así traer al emisario del Apocalipsis desde los infiernos. Claro que el plan había salido "rana" y el emisario, que llegó en forma de niño infernal, no acabó en manos de los Nazis sino de los aliados, que lo criaron con toda la normalidad que pudieron, teniendo en cuenta que era un semidemonio. La historia seguía los pasos de la investigación de Hellboy, rastreando a Rasputín y a su séquito, al tiempo que trataba de averiguar los planes del mago y lo que tenía reservado para él. 

Hasta aquí, película y cómic más o menos no difieren, pero el tono sí varía. Por un lado, Mignola es mucho más cruento y duro, frente a la narración del guión de Guillermo del Toro y Peter Briggs, algo más dulce que la original y, sin embargo, también más cercana y humanizada. Hay algunas otras licencias creativas, como el desenlace del enfrentamiento final o el trasfondo y desarrollo de ciertos personajes: como el del profesor Bruttenholm que interpreta John Hurt, cuyo papel está más elaborado en la versión cinematográfica que en el cómic. Además de estas libertades, el tono de la historia cambia mucho.

En los cómic originales, Hellboy muestra historias muy sombrías, casi sórdidas y macabras, muy del tono de relatos pulp fantásticos, al estilo de Lovecraft. En estas historias, Hellboy acaba sobreviviendo, no así el resto de los secundarios implicados, que suelen terminar bastante mal. Este tamiz de desesperanza, en cambio, no se aplica a la película, que aunque tiene un componente sobrenatural implícito apuesta por una perspectiva mucho más jovial y vivaz. Aunque hay muertos (para aburrir), suelen ser daños colaterales del plan de malo de turno, más que víctimas inexorables de los tejemanejes de los demonios y criaturas sobrenaturales. Dicho de otro modo, Hellboy pasa de ser una historia de elementos sobrenaturales y detectives, con una suerte de criatura mágica como protagonista, a una película de superhéroes, más fantástica que siniestra, y con más intención de divertir y asombrar que de hacerle pasar un mal rato al espectador. 

Este tratamiento también se aplica a Hellboy, el protagonista titular de la película al que da vida Ron Perlman (y al resto de protagonistas). El Hellboy de Ron Perlman es bastante más dicharachero, infantil y brutote que el original. O al menos tiene un punto de "niño grande" que se nos mete en el bolsillo desde su primer minuto en pantalla. Esta humanización engrosa dentro del tratamiento que la película sirve para acercar un producto bastante sórdido y complicado a un público que ya por entonces demandaba que se le diera en cuchara, mascadito y bien facilíto de tragar. 

Cuando Hellboy conoció a Guillermo

Ahora bien, ¿el resultado? A nosotros nos encanta. Y al propio Mike Mignola tampoco le disgustó. Puede ser porque Guillermo del Toro sea un lector de cómics y un devoto de la subcultura, puede porque la fórmula funcionase, o simplemente una cuestión de suerte. Sea como fuere, Hellboy demostró qué ocurría cuando un proyecto era agarrado de las orejas por un director y guionista que conocía el producto original, lo respetaba y además de disfrutar con él, tenía talento para desarrollarlo.

Y es que Hellboy destila la esencia de Del Toro en cada uno de sus fotogramas. Es un personaje y una premisa hecha casi a propósito para el cineasta mexicano. De hecho, su sello se puede ver en criaturas, planos e incluso en la propia argumentación del desarrollo del personaje, teniendo que luchar contra las fuerzas oscuras de las que él mismo ha nacido y que le invocan para que cumpla su mandato. El humor, por otro lado, también es propio del director, con ciertos toques de ingenuidad que nos dejan muy buen sabor de boca. De hecho, aunque el estilo artístico del director queda (por así decirlo) marcado en El Laberinto del Fauno, Hellboy junto a trabajos anteriores son los peldaños que jalonan el camino hasta la definición final del estilo visual del director.

Tampoco hemos de olvidarnos de otra de las claves de que sea una película que nos guste tanto. El elenco se ve contento, creyéndose sus papales y pasándoselo bien. Esto, aunque nos parezca una autentica patochada, es un factor muy importante a la hora de sacar adelante una película. Si los actores no están a gusto, el público a un nivel intuitivo y subconsciente lo intuye, haciendo que el visionado de la película de alguna manera se lastre. En el caso de Hellboy, ocurre todo lo contrario. Los actores se lo pasan como enanos interpretando esta peli de "superhéroes" paranormales.

Por otro lado, que Ron Perlman sea el protagonista también da un plus a la cinta. Perlman, si bien no es el actor más agraciado de Hollywood, es uno de los mejores actores secundarios de los últimos cuarenta años. Estamos ante un monstruo todoterreno que está como pato en el agua cuando tiene que interpretar seres deformes, marginados o simplemente estrafalarios, dotándoles a cada uno de ellos de su propia personalidad, impronta y rarezas. En este aspecto, su Hellboy es mucho más humano que muchos de los superhéroes de películas mejor consideradas. Y también tremendamente más carismático y abrazable. De hecho, podemos ponderar que su interpretación es la que sostiene buena parte del metraje. Sin él, la película sería otra cosa.

Y cuando decimos otra cosa, queremos decir que no sería tan divertida. Hellboy adolece de cierto ritmo que sin el buen hacer de sus actores, y a pesar de ellos, puede hacerse pesada. Tiene esa misma característica de algunas de las películas de principios de los 2000 en las que a mitad de cinta, la acción decae y le cuesta arrancar hasta que alcanzamos los últimos minutos. Por otro lado, los efectos especiales en pocos años van a envejecer muy mal. A día de hoy, incluso, un ojo especialmente crítico (o alguien con poca sensibilidad y conocimientos) incluso los defenestraría, en lugar de situarlos en su momento. 

En ocasiones, además, la sensación de intrascendencia, si bien es necesaria para las películas fantásticas y de superhéroes, abruma, cuando se trata de hacernos entrar al juego que se nos propone con la película. Esto a nivel argumental nos crea un ruido en el discurso de la película, que nos hace sentir que realmente no vamos a ningún lado. En este aspecto, los tejemanejes del malo o la excesiva grandilocuencia del "malo" de manual puede ser hasta aburrida y predecible. 

En conjunto, podemos decir que Hellboy es una película muy correcta para su época. Con el género de los superhéroes aún plena maduración (aún faltaba un año para Batman Begins y doce para Los Vengadores), Guillermo del Toro apuntó maneras, señalando algunas de las claves que podían hacer de un producto complejo y orientado a un público muy reducido en un título para llenar masas. Que hoy Iron Man sea un personaje ampliamente conocido, que esperemos una película (buena) de John Constantine o que Doctor Extraño sea una de las cintas más esperadas del año se deben precisamente a apuestas como la que nos ocupa, que fueron preparando al público para lo que ahora estamos viviendo.

...Y de superhéroes va la cosa

Recuerda que tenemos todo un especial dedicado al cine de superhéroes. No dejes de visitarlo para conocer nuestras reseñas del resto de obras del género, desde maravillas "caspa" con capa.

Valoración

Atrevida propuesta de Guillermo del Toro sobre un personaje del cómic independiente. Una buena película que hizo "súper" a un personaje oscuro y paranormal, más cercano al Pulp que a los vigilantes enmascarados y a los hombres de acero.

Hobby

81

Muy bueno

Lo mejor

Ron Perlman, la química de los actores, el sello de del Toro impreso en cada fotograma...

Lo peor

El ritmo de decae a media película. Los efectos especiales envejecerán mal dentro de no mucho.

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