Blake Lively en Infierno azul
Análisis

Infierno azul - Crítica de la película de Blake Lively

Por Raquel Hernández Luján
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Jaume Collet-Serra se pasa al mundo del cine de supervivencia contando con la impecable Blake Lilvely como protagonista de este relato en el que la actriz se enfrenta a un escualo en una remota playa de Mexico.

Blake Lively pasa con nota como heroína de acción. En Infierno azul (The Shallows) se ha enfrentado al reto de dar vida a una "gringa" en México que, en su afán por encontrar la soledad en una remota playa, termina en el coto de caza de un tiburón muy cabreado. A partir de ahí, se desencadena la contrarreloj por salvar la vida.

El guión de Anthony Jaswinski juguetea en el prólogo con los clásicos malentendidos entre un personaje oriundo del lugar y la joven estadounidense dando lugar a cierto esparcimiento para el espectador para, posteriormente, dejar a la actriz a merced de las aguas y la desesperación más absoluta. 

Conste que el libreto formó parte de la Blacklist 2014, ese recopilatorio de las historias más interesantes del año que aún no se habían rodado, pero, a pesar del esfuerzo del siempre eficiente Jaume Collet-Serra desde la dirección, la película no pasa de ser entretenida. Y lo de eficiente lo decimos por partida doble: fue el elegido para sacar adelante el proyecto tras una merma del presupuesto que hizo que Louis Leterrier (Ahora me ves...) lo abandonara y a pesar de eso es visualmente apabullante. Así que bueno, bonito y barato.

Blake Lively en Infierno azul
Blake Lively en Infierno azul

Collet-Serra no renuncia a la belleza a pesar de ponernos en la piel de una mujer in extremis consiguiendo planos muy atractivos que rozan el videoclip y dando cuenta de la exigencia física del papel para la actriz.

No hay mejor maridaje que esa cierta modestia del director catalán afincado en Hollywood y su voluntad de realizar un ejercicio de estilo: demuestra una poco común habilidad para utilizar recursos, medir los tiempos y realizar una película pequeña en cuanto a ambiciones que sin embargo, en la taquilla estadounidense ha funcionado de lujo.

Blake Lively en Infierno azul

El lugar, idílico y fotografiado con esmero y versatilidad, se plantea como contrapunto para una historia que busca la crudeza y la paulatina deriva de la protagonista cuya anatomía se exprime tanto o más que la de la propia playa.

Y no se ahorra en recursos para ello: hay planos detalle y primeros planos en los que se busca la interpretación más sincera y el esfuerzo pero también paronámicas, travellings y sobreimpresiones del reloj y la llegada de las mareas que nos ayudan a mantener la tensión por no hablar de ese comienzo con las imágenes de la cámara del casco de un surfista que funcionan como cualquier found footage de una película de terror al uso.

Blake Lively en Infierno azul

En suma una película muy veraniega que aspira a revalidar resultados en nuestra cartelera gracias al cebo: Blake Lively, a quien no podía sentarle mejor la tabla de surf y el ajustado bikini.

A su modo, Infierno azul resulta refrescante, aunque también profundamente decepcionante si se espera demasiado de ella. Ciertos giros de guión finales son del todo inverosímiles y el final demasiado naif.

Nada que se interponga en el camino del espectador que, sin ser demasiado exigente, sepa disfrutar de un chapuzón un poco accidentado.

Valoración

El público morderá con facilidad del atractivo cebo de la imponente Blake Lively, lo único que aleja a esta película de la serie B. No obstante y a pesar de su ridículo desarrollo, la fotografía y la solvencia del director asombran por su eficiencia.

Hobby

67

Aceptable

Lo mejor

La protagonista, la fotografía y la aparente despreocupación del director a la hora de sacar adelante un proyecto del que hace un ejercicio de estilo.

Lo peor

Los giros fantásticos del final y la sensación de estar viendo una película con un planteamiento muy simplista.

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