Matt Damon en Jason Bourne
Análisis

Jason Bourne - Crítica de la quinta película de la saga de Matt Damon

Por Raquel Hernández Luján
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Analizamos Jason Bourne, la quinta película de la saga en la que regresa Matt Damon a las órdenes de Paul Greengrass con Alicia Vikander, Julia Stiles, Vincent Cassel y Tommy Lee Jones. En cines a partir del 29 de julio de 2016.

El regreso de Matt Damon a la saga de Bourne ha sido un verdadero acontecimiento para los seguidores de la misma, que lo echamos mucho de menos en El legado de Bourne y teníamos una especial expectación de cara a su rendimiento, de nuevo, bajo la batuta de Paul Greengrass.

Esa fue, de hecho, la condición que el intérprete tenía para retomar el papel que con tanta solvencia ha sabido poner en pie una vez más. En esta ocasión Damon además ejerce por primera vez en la saga como productor además de como protagonista. Y hay que decirlo: la entente con el director funciona de maravilla.

Greengrass a su vez es el artífice del guión junto Christopher Rouse, quien había trabajado como montador de El mito de Bourne y El ultimátum de Bourne (por el que consiguió el Oscar) y que vuelven a traer al personaje creado por Robert Lundlum. Resumen: un libreto cargado de ritmo, muy cinematográfico, que se dispara como un tiro.

Un tipo de pocas palabras

El actor reveló en una entrevista con The Guardian que solo tiene unas 25 líneas de diálogo en la película Jason Bourne. En su lugar, se ha enfrentado a uno de sus trabajos más físicos plagado de persecuciones, caídas, explosiones y peleas cuerpo a cuerpo y desde luego con uno de los rodajes más complejos y plagado de extras hasta la fecha.

El coste ha sido alto, según ha afirmado en recientes declaraciones conseguir dar el tipo no ha sido un camino de rosas: "cuando hice la primera película de la saga tenía 29 años y pensaba que era difícil ponerse en forma, pero ahora tengo 45 y ha sido brutal. Ha sido mucho trabajo". A lo que añadió: “así que quizá en la próxima de Bourne sea gordo y feliz".

Matt Damon en Jason Bourne
Matt Damon en Jason Bourne

Damon tenía claro que el pasado periodístico de Greengrass en sus inicios sería de radical importancia en el rodaje de secuencias muy largas y cuya evolución va in crescendo y no se equivocaba: la representación de las protestas griegas por la política de recortes en la plaza Sintagma de Atenas (rodaje llevado a cabo en Tenerife con cientos de entregados extras que aprendieron consignas y se dejaron la piel en aras del realismo) resulta espectacular.

Jason Bourne (David Webb en realidad), no es un tipo especialmente dicharachero, sobre todo a raíz de un momento clave de la trama que hará que se encuentre realmente solo, pero tampoco lo son sus perseguidores. En 80% de la película es acción pura y dura y el otro 20% se reserva a la eterna pugna que no puede estar más de actualidad: seguridad nacional vs. libertades civiles.

Vincent Cassel en Jason Bourne
Vincent Cassel en Jason Bourne

¿Quién vigila a quien nos vigila?

Si hay algo palpable en la película de Jason Bourne (y que pudimos constatar con todas las letras en la rueda de prensa de presentación de la película) es compromiso político.

A pesar de que en la película el personaje principal no se implica de lleno en tomar partido por ninguno de los dos bandos, sino que más bien trata de descifrar parte de su pasado mientras salva por los pelos su propia vida, sí que se advierte la simpatía y aquiescencia hacia quienes tratan de proteger la privacidad digital de la población frente a quienes justifican su intromisión en la misma envolviéndose en la bandera nacional.

Tommy Lee Jones en Jasobn Bourne
Tommy Lee Jones en Jasobn Bourne

Además asistimos a las peleas intestinas en el seno de la CIA que implican a nuevos personajes como los de Tommy Lee Jones (la vieja guardia), el director Robert Dewey, y el de Alicia Vikander, la joven analista Heather Lee que representa el cambio generacional, pero sobre todo, de mentalidad y de incorporación de nuevas habilidades entre las que se incluye el uso de nuevas tecnologías.

Vincent Cassel vuelve a dar muestras de su especial facilidad para encarnar al antagonista de esta historia con un rol también muy duro y visceral.

Alicia Vikander en Jason Bourne

Acción, acción, acción...

A día de hoy seguir sorprendiendo con secuencias de acción rodadas con guante de seda es muy difícil pero Greengrass lo consigue en varios momentos: ya hemos señalado la larga secuencia de las protestas, en las que la cinta tiene mucha textura.

Se ve el grano de la película en todas esas tomas nocturnas tan confusas que van pisando el acelerador poco a poco y que tan bien contrastan con el aspecto pulcro de las oficinas de las CIA donde se está siguiendo al blanco; pero no podemos dejar se señalar la persecución de Las Vegas en la que vemos saltar los coches por los aires literalmente (Alicia Vikander la señaló como su secuencia favorita de la película por su espectacularidad). , supervisor de efectos especiales narra el rodaje: "Necesitábamos a mucha gente, tiempo y una detallada planificación para sacarlo adelante. En este caso, la segunda unidad era mucho mayor que la primera. Usamos 45 coches conducidos por especialistas, más otros 150 coches para la figuración. Rodamos de noche y solo disponíamos de seis horas cada noche". Los datos son alucinantes pero lo mejor es que el resultado acompaña.

Todo correcto y en su sitio para hacernos vivir una nueva aventura vibrante de la mano de Jason Bourne. Puede que en lo que al personaje se refiere haya síntomas de claro agotamiento (no caben muchas vueltas de tuerca más a su pasado), pero está claro que si se sigue ahondando así en temas de actualidad le queda un largo recorrido.

A ver si lo sacamos de su mutismo, porque Universal ya ha dejado claro que van a seguir haciendo películas, con Matt Damon a la cabeza, hasta que sea humanamente posible. Os dejo con una galería de imágenes:

Valoración

Trepidante thriller de acción que demuestra que Paul Greengrass y Matt Damon siguen siendo una excelente combinación.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

La película es vibrante gracias a la fotografía y la planificación del rodaje: está cargada de acción y cuenta con secuencias memorables.

Lo peor

La saga da síntomas de agotamiento a nivel argumental: es interesante, pero ha perdido la frescura.

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