Juego de armas
Análisis

Juego de armas - Crítica de la película protagonizada por Miles Teller y Jonah Hill

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de Juego de armas (War Dogs), la película protagonizada por Miles Teller y Jonah Hill y dirigida por Todd Philips basándose en el artículo "Arms and the Dudes". En cines a partir del 9 de septiembre de 2016.

Juego de armas (War Dogs) es una rareza en toda su extensión: como muesca en el revólver fílmico de Todd Phillips que nos tiene acostumbrados a un tono diferente con películas como Resacón en Las Vegas y por supuesto por la propia historia que trata: la de unos veinteañeros poniendo en jaque al Pentágono.

Pongámonos sobre el terreno: en el año 2007 tres jóvenes que no superaban los 25 años consiguieron convertirse en proveedores del ejército estadounidense. Ephraim Diveroli, David Packouz y Alex Podrizki llegaron a un acuerdo por valor de 300 millones de dólares por el cual se convertían en suministradores de armas y munición.

De nuevo el director aborda la amistad masculina desde el lado gamberro narrando cómo dos colegas fumetas (se ha eliminado al tercer componente Alex Podrizki) se meten a mafiosos de medio pelo haciendo un extraño homenaje al cine de gángsteres. Con la peculiaridad de que en esta ocasión, siguiendo la metáfora armamentística, la comedia tira con bala. Lamentablemente no a matar, pero lanzada queda.

¿Por qué? Porque el metraje parece de alguna forma justificar la amoralidad manifiesta de estos individuos. En castellano el título de la película es Juego de armas, lo que abunda aún más en este descargo de responsabilidad.

Juego de armas

En cualquier caso, el tratamiento de los personajes es bastante fallido: Ana de Armas está desaprovechada como actriz, mientras que el dueto principal compuesto por Jonah Hill y Miles Teller funciona muy bien sin que haya profundización alguna en sus personajes más allá de lo que parece ser una travesura de consecuencias impredecibles. El primero es el que desarrolla más el plano cómico de la película a pesar de ser despreciable mientras que Teller brilla solo en momentos puntuales.

Juego de armas

El propio director, Todd Phillips se encarga de escribir el libreto de la película junto a Stephen Chin y Jason Smilovic basándose en el artículo de la revista Rolling Stone "Arms an the Dudes" que recoge el caso de este improbable grupo de millonarios por casualidad que son carne de cañón en un mundo que no alcanzan ni a comprender. 

No encontramos hombres hechos a sí mismos hasta alcanzar el éxito gracias al sudor de su frente, sino cortoplacistas que buscan el atajo para saltarse la ley y beneficiarse a costa de lo que sea necesario.

Juego de armas

La perversión del sueño americano habría podido dar para mucho más de sí con una película que rozara a otras obras maestras pero se queda a medio camino en sus pretensiones, suponiendo que de entrada fueran así de ambiciosas, tal y como sugiere el explícito homenaje a Scarface y las cintas de mafiosos.

Sale de la propia boca de los personajes, se respira en el atrezzo y se hace manifiesto hasta en el cartel de la película. Pero queda tan lejos de las cintas como las que evoca como nuestros protagonistas de ser los tipos duros que pretenden.

Juego de armas

Al final, Juego de armas se queda en una chiquillada similar a la que narra porque le falta arrojo, a Phillips parece haberle dado miedo ponerse un poco más serio y explotar todo el potencial de una historia, recordemos, inspirada en hechos reales. No solo se trata de lealtad entre colegas, de confianza sentimental o de dinero, sin más: dónde están las consecuencias graves para actos despreciables (¿alguien ha recordado en este punto El lobo de Wall Street? ¡Normal!) y no me refiero únicamente a la amonestación legal o a la pena de prisión sino al reproche.

Cansa ver lo guay que es fumar hierba y pasar por encima de la ley. Ya basta de hombres inmaduros que se comportan como niños. No digo que el cine tenga como misión ser ejemplarizante, pero se echa en falta un poco más de responsabilidad a la hora de retratar a ciertos especímenes. No todo vale. No todo debería valer, al menos, o siempre nos quedaremos en el terreno del entretenimiento pasajero de pronta caducidad.

Valoración

Curiosa mezcla de géneros entre la comedia gamberra y el cine negro de mafiosos. Le falta complejidad para convertirse en una película redonda.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

No es el colmo de la originalidad, pero el planteamiento ligero en forma de comedia con trasfondo crítico funciona muy bien.

Lo peor

Se queda a medio camino a la hora de explorar las ideas que serían más interesantes: una pena que no profundice más. Ana de Armas está desaprovechada.

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