Análisis

Jungla de Cristal - Crítica especial cine de los 80

Por Manuel del Campo
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CRÍTICA DE: Jungla de Cristal - DIRIGIDA POR: John McTiernan- PROTAGONIZADA POR: Bruce Willis, Alan Rickman, Bonnie Bedelia , Alexander Gudonov, Paul Gleason, Reginald VelJohnson.ARGUMENTO: John McClane es un policia de Nueva York que llega al edificio Nakatomi de Los Angeles para visitar a su mujer. En plena fiesta navideña, unos terroristas irrumpen secuestrando a trienta personas y blindando el edificio. McClane consigue escapar, comenzando una trepidante experiencia para conseguir salvar a los rehenes y salir con vida.

¿Es Jungla de Cristal una pelicula de acción con humor o una comedia de acción? Ambas definiciones son váidas puesto que por momentos puede parecer una cosa u otra. Lo que está claro es que, sin inventar nada, Jungla de Cristal (Die Hard en su mucho más apropiado título original, una vez más se lució el lumbreras de turno con la traducción libre, por muy poética que sea) aunó un puñado de elementos de películas de diferentes géneros y épocas para crear un producto de entretenimiento impecable, descaradamente comercial e imitado posteriormente hasta la saciedad.

La idea de que un policía se enfrente a un grupo de indeseables, sin apenas ayuda y en clara inferioridad, la habíamos visto con resultados brillantes en Solo ante el Peligro, Río Bravo o Atmósfera Cero entre otras. Que el reto sea aún mayor al incluir un espacio limitado y sin escapatoria, también había sido explorado en aquellos films, aunque hay que reconocer que usar un (por entonces) moderno edificio como prisión fue todo un acierto. Por último, combinar acción y humor con habilidad ya se había probado en fims míticos como Dos Hombres y un Destino o más recientemente en En Busca del Arca Perdida o Límite 48 horas. 

El gran mérito de Jungla de Cristal es haber mezcládo todos esos ingredientes con tanto respeto como oficio y, por supuesto, dar con los actores adecuados para que la película tuviera fuerza y tirón comercial (acordaos de los que interpretaron los fims antes mencionados, John Wayne, Gary Cooper, Sean Connery, Robert Redford, Nick Nolte, Harrison Ford o Eddie Murphy). Después de barajar muchos nombres (Stallone, Mel Gibson, Charles Bronson, Don Johnson o Harrison Ford, como veis el repertorio para este tipo de films en aquella época se repetía una y otra vez) Bruce Willis, un actor de televisión con apenas una película a sus espaldas (Cita a Ciegas) fue elegido para meterse en el papel del duro y cínico policía de Nueva York John McClane. La jugada no pudo ser más ingeniosa: en vez de apostar por un actor de acción que contara chistes se optó por un actor de comedia que pegara tiros y repartiera mamporros.

El resultado fue excelente, Willis se encuentra comodísimo en lo que respecta al humor y, para sopresa de muchos, logró dar una gran credibilidad a las escenas de acción puesto que las hizo muy humanas. No parece un especialista, sino un hombre corriente obligado a disparar y pegarse con tipos peligrosos. Sus peleas con los terroristas son sucias, barriobajeras, vale todo. Es vulnerable y actúa como lo haría alguien desesperado, y eso logra que empaticemos con él desde el primer momento. Además, en uno de los grandes aciertos del guión, solo necesita una breve introducción (su llegada en el avión y el encuentro con su mujer y sus colegas) para trazar con claridad su personalidad: un tipo cínico, duro, profesional y con tendencia a cabrear a todo el mundo, sean amigos o enemigos. El actor, por cierto, demostró con el paso de los años que además de comedia y acción sabía afrontar muchos otros roles, y además con nota. Pero esa ya es otra historia...

Aunque los aciertos de casting no acaban con McClane. Otra gran apuesta que salió redonda fue la del villano. El director, John McTiernan y el productor Joel Silver asistieron a una representación de teatro de Las Amistades Peligrosas, en la que un tal Alan Rickman hacía el goloso papel del Conde de Valmont. Quedaron tan encandilados con su talento, que no dudaron en ofrecerle el papel de Hans Gruber, a pesar de que no tenía ninguna experiencia en el cine. Pues bien, el tío lo bordó. Aún contando con un papel de villano muy malvado con una sola cara (una constante en un guión de buenos y malos), Rickman modeló un personaje refinado y pedante, con mucha clase y ningún escrúpulo, un negrísimo sentido del humor y tremendo carisma.

Si veis la película en versión original, podréis disfrutar de su creíble acento alemán que cambia a americano para protegerse en la recordada escena en la que se encuentra con John McClane. Se incluyó esta escena adrede para explotar las dotes interpretativas de un joven que luego demostró ser un extraodinario actor en otras películas y que además parece pasárselo en grande interpretando el papel (salvo cuando tenía que disparar, que le aterraba). Por último, tampoco hay que olvidarse del buen trabajo de Bonnie Bedelia como la mujer del héroe (elegida personamente por Willis) y, cómo no, del entrañable Sargento Al Powell, en un rol que le proporcionó tal popularidad que acabó teniendo su propia serie de Tv, Cosas de Casa, con un papel muy similar al que le dio fama en esta película. 

Todos estos elementos se reclutaron para adaptar una novela llamada Nothing Lasts Forever, que ya había tenido muchos novios para ser llevada al cine tras su publicación (desde Frank Sinatra hasta Clint Eastwood) y que finalmente acabó en manos del director John McTiernan, que venía de rodar Depredador y demostró manejarse con mucha destreza en las escenas de acción. Fue adaptada en un guión con muchas luces pero también algunas sombras por Steven E. De Souza (especializado en guiones de acción y que luego dirigió Street Fighter: La última batalla) y Jeb Stuart. Sus grandes virtudes, asumiendo que la atractiva idea argumental ya venía de la novela, fue combinar la acción y el humor con tremenda habilidad, logrando un ritmo sensacional (la película dura más de dos horas y se pasan en un suspiro) y creando un puñado de citas (como el "yippee ki yay, motherfucker!") y algunos chistes verdaderamente divertidos (aún recuerdo las carcajadas del público cuando asistí al estreno), que llegan a citar a Rambo, Schwarzenegger o Stevie Wonder (que también tiene una canción en la banda sonora, muy ecléctica, por cierto, y con la 9ª de Beethoven con gran protagonismo).

En el lado negativo del guión de Jungla de Cristal, y esto es algo que canta cada vez más con cada revisión, están las licencias constantes que se toma (determinadas situaciones son totalmente inversosímiles, por no mencionar que a alguien se le ocurra hacer chistes mientras se está jugando la vida) y su descarado caracter maniqueo: los personajes son muy buenos o muy malos, y muy listos o muy estúpidos. Este último calificativo es especialmente sangrante en el caso del jefe de policía de Al Powell, de los agentes del FBI y del compañero de la mujer del protagonista, auténticos memos de manual, cuyos procesos mentales son de tal imbecilidad que compiten en verosimilitud con algunas fantasmadas de McClane. Por no hablar del retrato de la prensa, tan carroñera como inculta. Es un texto que en todo momento requiere la complicidad del espectador, que busca agradar a todos y se digiere como un vaso de agua.  

Con todo, Jungla de Cristal/Die Hard dio con la tecla de la comercialidad, y se convirtió en un éxito inmediato (nominada además a cuatro Óscars técnicos aquel año), que dio lugar a cuatro secuelas -la última Un buen día para morir estrenada hace apenas dos años- y a otra que ya está en preparación y que podría ser una precuela. Además inauguró un subgénero, que yo llamaría "acción desenfadada con rehenes" en el que hemos visto posteriormente películas como Speed, La Roca, Decisión Crítica o Pasajero 57, todas basadas en la misma idea aunque cambiando la localización (aviones, autobuses, prisiones...). Algunas de ellas podrían tener cabida en este Especial de Cine de los 80

Para acabar os dejo con una curiosidad: en la versión alemana se hicieron cambios en el doblaje y se modificaron algunos nombres para que los terroristas fueran ingleses en vez de alemanes, y cuando McClane se apunta sus nombres en el brazo, para justificarlo afirma "voy a llamaros Hans y Karl, como en el cuento de hadas". Parece ser que el tema de terrorismo en Alemania era muy sensible en aquellos años. Curiosamente, el único actor con origen alemán además de dos de los terroristas era... Bruce Willis, que nació en Idar-Oberstein en 1955.

Esta vez os invito a ver el descacharrante trailer honesto que tiene un genial gag sobre las películas que copiaron el modelo de Jungla de Cristal 

Valoración

Quintaesencia de película de acción y entretenimiento de los 80. Bruce Willis hace suyo el papel de policía "solo ante el peligro", en una cinta de ritmo trepidante que solo da respiros para incluir divertidos chistes.

Hobby

83

Muy bueno

Lo mejor

Bruce Willis y Alan Rickman. Acción muy bien rodada. Ritmo trepidante. Chistes muy bien incluidos.

Lo peor

Requiere aceptar multiples licencias de guión. Totalmente maniquea. Los personajes estúpidos.

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