Kong: la Isla Calavera
Análisis

Kong: la Isla Calavera - Crítica de la nueva película de King Kong

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de Kong: la Isla Calavera, la nueva película de King Kong dirigida por Jordan Vogt-Roberts y protagonizada por Tom Hiddleston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, John Goodman, John C. Reilly, Toby Kebbell

Cuando se lanzó en 2014 Godzilla, hubo consenso en una cuestión: era una cinta que abordaba las monster movies desde una perspectiva mucho más épica y dramática y había "poco monstruo". Vamos, que la gente esperaba ver mucho más tiempo en pantalla a la criatura, en acción, siguiendo la estela de Toho.

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Pues bien, Kong: la Isla Calavera resuelve estas carencias entregándose al fan service y dejando un magnífico sabor de boca: no es una película solo apta para los amantes acérrimos del género, pero sí que la disfrutarán mucho más ellos. El resto verá muy pronto un enorme ramillete de personajes que apenas se desarrollan o encontrarán exagerada y hasta ridícula la propuesta con sus secuencias a cámara lenta y su exageradísima escala. Nuestro King Kong, y el resto de las criaturas de la Isla Calavera, responden a la descripción de "más grandes, más fuertes y más fieras".

El trabajo de dirección no es menos potente y tenemos a Kong en una disputa con los helicópteros que incursionan en la isla que quita el hipo desde el principio. Y a partir de ahí, lo que quieras: la huella sangrienta de Kong, los restos de sus padres incendiados, su silueta recortada en el sol crepuscular...

Por tozudos que nos pongamos hay reconocer algo: es una película con una finalidad muy clara que está muy bien rodada y que sirve de precuela a la cinta de los años 30 otorgándole a Kong una mitología previa y un reino propio. Si os preguntáis si veréis algunos de los momentos "obligatorios" como al simio bramando mientras se golpea el pecho o a Mason Weaver acariciándolo la respuesta es sí y sí pero teniendo en cuenta que hay más concesiones al humor (incluso al humor negro, con guiños a películas como Holocausto caníbal) que al sentimentalismo o la reflexión, algo que como os decía queda descartado desde el principio.

En Kong: la Isla Calavera un grupo de viajeros, exploradores y soldados de lo más dispar es reclutado para viajar a una misteriosa isla del Pacífico. Entre ellos están el capitán James Conrad (Tom Hiddleston), el teniente coronel Packard (Samuel L. Jackson) y una fotoperiodista (Brie Larson).

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Pero al adentrarse en esta bella y también traicionera isla, los exploradores encontrarán algo absolutamente sorprendente. Sin saberlo, estarán invadiendo los dominios del mítico Kong, el gigante gorila rey de esta isla. Será Marlow (John C. Reilly), un peculiar habitante del lugar, quien les enseñe los secretos de Isla Calavera, además del resto de seres monstruosos que la habitan.

Uno de los grandes ases que se saca de la manga nuestro director es la ambientación en los años 70 lo que le permite utilizar una potentísima banda sonora cuajada de grandes éxitos y de paso traer la guerra de Vietman como referente y por ende usar como referencia estilística y visual Apocalypse Now, bosques incendiados de napalm incluidos. Podría haberle salido muy mal, pero funciona de maravilla.

Kong: la Isla Calavera

¿Por qué hablamos de placer culpable? Porque más allá de alguna escueta pincelada al carácter antibelicista de nuestra heroína, alguna alusión a los derechos de los animales o al conflicto entre los intereses colonialistas del coronel Packard y la protección del frágil equilibrio natural en el que Kong es la clave, casi nada distrae al director de su finalidad de entretener valiéndose de un imperio de CGI que abraza la megalomanía. Esto también podría haberle pasado factura, pero hay un enorme esfuerzo en la sala de montaje para que el metraje fluya sin atascos. Que dos horas de descerebrado entretenimiento (lo digo sin acritud) pasen como un suspiro, no es tarea fácil.

En cuanto a las interpretaciones Samuel L. Jackson y John Goodman, como dos instituciones andantes que son, harán las delicias de los espectadores mientras que Brie Larson, con un papel casi testimonial, se quedará corta en su intervención para la mayoría. La gran sorpresa la da Tom Hiddleston con un cambio de registro brutal y una transformación física que lo lleva a situarse más cerca de Indiana Jones que de esos protagonistas oscuros u burtonescos que tan bien le sientan. Él es el protagonista de una de las secuencias más arriesgadas y exageradas de la peli, y también la que te sacará una carcajada.

Kong: la Isla Calavera

Junto a todos ellos, John C. Reilly es otra de las grandes atracciones de la película con un papel hecho a medida en plan náufrago. Menos convincente resulta el diseño de algunas criaturas como esos bichos-calavera cuya forma de moverse parece casi antinatural, por lo demás, poco que objetarle al prodigioso trabajo de postproducción.

La escena postcréditos de Kong: la Isla Calavera viene a confirmar lo que ya sabíamos: que la película comparte universo cinematográfico tanto con Godzilla, como con otros monstruos gigantescos que van a ir apareciendo en próximos estrenos.

Kong: la Isla Calavera

Este universo, conocido como MonsterVerse (Monstruoverso) nos traerá una secuela de Godzilla titulada King of Monters y cuyo estreno está previsto para el 22 de marzo de 2019. Un año más tarde, en 2020 llegará el enfrentamiento final entre King Kong y Godzilla. De momento han quedado señalados kaijus como Mothra y Battra, entre otros, así que... ¡que continúe la diversión!

Valoración

Audaz y entretenida revisitación del cine de serie B con una monster movie muy eficaz, al servicio de los fans del género. Muy disfrutable, puro placer culpable.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

El sentido del humor, la fluidez del montaje y la velocidad a que pasa la película frente a tus ojos: deja muy buen sabor de boca.

Lo peor

Es entretenimiento puro y duro: olvídate de lecturas profundas o de personajes complejos. Es un festín de CGI que incluso tira de cámara lenta.

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