Kubo y las dos cuerdas mágicas
Análisis

Kubo y las dos cuerdas mágicas - Crítica del nuevo trabajo de Laika

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de la película de animación en stop-motion Kubo y las dos cuerdas mágicas (Kubo and the Two Strings), el nuevo trabajo del estudio Laika de Travis Knight. En cines a partir del viernes 26 de agosto de 2016.

Pongamos en contexto Kubo y las dos cuerdas mágicas, porque es probable que muchos de vosotros hayáis oído hablar poco de la película, habida cuenta de que su promoción es España ha sido muy modesta y que el público al que se dirige es menos amplio de lo habitual en un proyecto de estas características.

Se trata del cuarto largometraje de la factoría Laika, el gran referente de la animación en stop-motion mundial que tiene en su cartera peliculones como Los mundos de Coraline, El alucinante mundo de Norman o Los boxtrolls y, de nuevo, con esta película ha empujado un poco más allá los límites de lo posible. Para entendernos, son "los Miyazakis de la técnica stop-motion".

Eso quiere decir que hay muchos momentos en los que literalmente olvidas que los personajes están siendo animados frame a frame: hay una voluntad expresa y patente por darle verosimilitud a sus movimientos, una atención al detalle propia solo de los grandes maestros que trabajan en equipo para regalarnos esta joya. Además, como siempre, la creación de escenarios a escala, la iluminación y el diseño de los personajes son potentísimos trabajos.

Hay que decir que una película de la envergadura de Kubo y las dos cuerdas mágicas sería inviable sin la adición de CG, sobre todo porque introduce abundantes pasajes fantásticos que de otro modo serían imposibles de realizar. A pesar de su grandilocuencia en determinados momentos, no molesta el absoluto sino que enfatiza el mensaje y proyecta una imagen aún más atractiva.

Kubo y las dos cuerdas mágicas

Si han de parpadear, háganlo ahora...

La gran inspiración de la película, que es Japón, está presente en cada rincón, no solo la ambientación sino también el gusto por las luces crepusculares, la imaginería y el espíritu mítico de la película (el escarabajo y el mono, el samurái invicto pero redimido por amor...). Está muy bien documentada y asentada.

Se aprecia un enorme respeto por la cultura japonesa.

Además la creación de texturas para la consecución de movimientos determinados son otra de las técnicas artesanales que están implicadas en la película (algo que queda muy patente en los cabellos, el vestuario de los personajes, las creaciones de origami..). Mención aparte para la propia modelación de los personajes. No hay una voluntad de replicar la realidad al ciento por ciento sino de dotar al conjunto de una personalidad propia muy peculiar, pero la verdad es que es apabullante la manera en la que están animados los rostros, incluso la articulación de las palabras sincronizada con los movimientos de los labios.

Kubo y las dos cuerdas mágicas

Un viaje por la esencia misma de lo que nos hace humanos

Los valores que trabaja en el trasfondo no pueden estar tratados con mayor humanidad: el respeto a la memoria, al legado de los padres, a la familia y la comunidad; pero también el perdón, la empatía, el hecho de pasar página para vivir en paz. Profundamente emocionante al final como obra maestra que es. Esto no quiere decir que no se retraten la envidia, la maldad y el sectarismo: la ceguera a la compasión, al vernos reflejados en el otro. Eso se lo dejan a las tenebrosas hermanas de la madre del protagonista.

Kubo y las dos cuerdas mágicas

Con estos mimbres no es difícil deducir que el público muy joven puede sentir miedo en determinados pasajes y/o perderse en otros en los que hay que estar muy al tanto de la metáfora para poder seguir la historia. A pesar de que está calificada como apta para todas las edades, yo no la recomendaría para menores de 10 años. No porque lance contenidos inapropiados sino porque exige cierto nivel de madurez para poder ser paladeada de forma apropiada.

Y esto abre un melón de lo más interesante: no es necesario el exabrupto, el taco ni el sexo para llegar a un público adulto y poquísimas películas son tan valientes como para hacerlo tratando a sus espectadores con tal nivel de respeto y ofreciéndoles un caramelo tan delicioso.

La cuadratura del círculo

El doblaje al castellano es perfecto, pero si tenéis la inquietud de ir al cine a ver la película en versión original disfrutaréis además del trabajo de Art Parkinson como Kubo, Charlize Theron como la mona, Matthew McConaughey como el escarabajo, George Takei como Hosato, Rooney Mara como las tías de Kubo y, sobre todo, el magnífico narrador que es Ralph Fiennes como el rey Luna (os recomiendo encarecidamente que disfrutéis de su voz en los audiolibros que podéis encontrar de forma gratuita en Spotify, por ejemplo, porque la cadencia de sus palabras es musical e hipnótica).

Kubo y las dos cuerdas mágicas

Respecto al 3D, es de lo más disfrutable, muy inmersivo y con todos los ingredientes para hacer la experiencia aún más completa. Los que me leáis con asiduidad ya sabréis que lo que menos me gusta del formato es que devora los colores, pero la película me fascinó tanto que no fue un handicap durante el visionado.

Si sois pacientes y permanecéis un poco en la sala veréis uno de los escenarios a tamaño real y un personaje cobrando vida y os quedáis hasta el final de los créditos, veréis sobreimpresionada la dedicatoria de la película y descubriréis que también tenéis dos cuerdas mágicas que os guían en todo momento. Y, quizás, solo quizás, como a mí, os ruede una lágrima de emoción por la mejilla.

Valoración

Laika vuelve a crear una preciosa obra de arte inspirada en la imaginería nipona y plagada de momentos memorables realizados en stop-motion. Una cita imprescindible este verano.

Hobby

95

Excelente

Lo mejor

El nivel de perfección de las expresiones faciales de los personajes y el mensaje de la película, cálido pero nunca ñono. Obra maestra de animación.

Lo peor

La película deja de lado la ambición taquillera: Kubo puede quedarle grande a los más pequeños y precisa de cierta madurez para ser disfrutada.

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