Kyurinaga's Revenge historia
Análisis

Kyurinaga's Revenge - Análisis en PS4 del juego de verduras ninja

Por Alejandro Alcolea
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Versión comentada: PS4

Desde el Japón feudal os traemos el análisis de Kyurinaga's Revenge, un videojuego que rompe con lo visto en Yasai Ninja y sabe evolucionar las partes que mejor funcionaban. Eso sí, los protagonistas siguen siendo un brócoli con mala uva y una cebolla muy disciplinada que deben salvar su nación de las manos del temible Kyurinaga.

Hemos acompañado a un guerrero brócoli y un ninja cebolla instruidos en el arte de la lucha cuerpo a cuerpo con katana para traeros el análisis de Kyurinaga’s Revenge, el nuevo juego del estudio madrileño RECO Technology que busca redimirse con los jugadores ofreciendo un juego a la altura de las expectativas y de las plataformas de actual generación.

¿A qué me refiero? En julio del año pasado RECO lanzó Yasai Ninja, un videojuego con un diseño de personajes y una premisa bastante atractiva que, por diversos factores, no llegó a cuajar. El resultado fue un producto con buenas ideas, pero con un desarrollo que se hacía aburrido al poco de empezar y unos problemas técnicos bastante evidentes, sobre todo en las fases en 3D, donde la cámara era muy, muy tosca.

Sin embargo, hubo tres elementos que gustaron en Yasai Ninja: la ambientación, el universo alternativo donde las verduras y vegetales eran la especie inteligente y, sobre todo, las fases de plataformas en 2.5 dimensiones. Teniendo en cuenta esto, y gracias a todo el feedback recibido, el estudio se ha remodelado durante este último año, incorporando artistas y programadores que han trabajado en compañías como Ubisoft, y se ha aventurado a lanzar una secuela que no está denominada como tal, pero que podríamos calificar como más que ‘’espiritual’’.

RECO Technology hace gala de una confianza plena en su producto y ha creado un videojuego que potencia lo que funcionaba en Yasai Ninja a la vez que añade nuevos elemento que dan más ritmo a la experiencia de juego y, sobre todo, mantiene el humor y la relación de buen rollo que existe entre los protagonistas. Acompañadnos en el análisis de Kyurinaga’s Revenge porque, sobre todo si sois de esos jugones que quieren un reto, os va a sorprender.

Verduras con mala uva

Kyurinaga’s Revenge pone ante nosotros una historia que ya hemos vivido bastantes veces tanto en el cine como en la literatura y otros videojuegos, pero que, pese a todo, no cansa. Kyurinaga, además de ser quien da nombre al juego, es el villano de la aventura. En Yasai Ninja, nuestros héroes Brócoli Joe y Kaoru Tamanegi pusieron en jaque al Shogunato al destruir la Forja, una siniestra maquinaria de guerra que buscaba acabar con un idílico Japón feudal.

Ahora, tras varios años de paz, Kyurinaga ha vuelto para cobrar venganza, reconstruir el Shogunato y sumir Japón en las tinieblas. Eso sí, no lo hará solo, ya que ha unido fuerzas con siniestras fuerzas (comandadas por Voldemaru) que utilizarán toda su magia y artes oscuras para ponerles las cosas difíciles a Joe y Kauro y, por tanto, a nosotros.

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La historia del juego no tiene demasiado misterio y se nos cuenta mediante escenas con dibujos que simulan los brochazos y la tinta de los artistas japoneses, pero también se nos va contando durante la propia aventura gracias a los cuadros de diálogo entre los personajes y en cinemáticas con el propio motor del juego que demuestran que, pese a estar ante un juego creado en 2.5D, el motor permite generar escenarios en 3D. Eso si, no os preocupéis, no están las fases en tres dimensiones de Yasai Ninja.

El humor, el compañerismo y el buen rollo de los personajes (que irán hablando de forma bastante desenfadada durante la aventura en escenas que pondrán de manifiesto la personalidad de cada uno de los protagonistas) es algo que gustará tanto a los más pequeños de la casa como a los jugadores más veteranos. Y es que, muchas veces da la sensación de que el juego se autoparodia, ya que quiere presentar algo épico como es la destrucción de toda una nación, pero los encargados de salvar el ‘’mundo’’ son dos ‘’colegas’’ que están ahí porque les va la marcha. Eso sí, para salvar Japón tendremos que preparar las falanges de los dedos, porque no será tarea sencilla.

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Las hordas son de las mejores partes del juego. No solo son divertidas, sino que su dificultad aumenta conforme avance la partida.

No todo el campo es orégano

Kyurinaga’s Revenge se encuadra, al contrario que Yasai Ninja, en un solo género, el de las plataformas en 2.5D. Se trata de escenarios creados en tres dimensiones pero en los que jugamos con mecánicas de juegos de plataformas en 2D. Saltar y golpear estarán a la orden del día, pero también será muy común, y necesario, cambiar entre ambos protagonistas.

El juego puede jugarse de principio a fin en modo cooperativo local para dos jugadores (con un buen sistema de cámaras cuando los jugadores se separan en exceso y la posibilidad de ‘’trollear’’ al compañero con golpes de katana). Cada personaje tiene unas habilidades y, aunque ambos se mueven a la misma velocidad y saltan igual de alto, Joe puede tirar kunais y Kaoru plantar explosivos, además de mover cajas para superar obstáculos.

Estas habilidades propician el juego cooperativo y será necesario combinarlas para superar la aventura. Por ejemplo, en una de las primeras fases necesitaremos poner bombas con Kaoru que Joe explotará gracias a sus kunais, pero también habrá puzles donde solo podemos utilizar a Joe y fases donde tendremos que mover cajas, algo que solo puede hacer Kaoru. Esto nos obliga a cambiar de personaje cada poco tiempo, algo que se hace sobre la marcha pulsando L1.

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Con las monedas que recojamos podremos comprar artworks que nos darán información de los personajes.

Por lo demás, encontramos elementos clásicos de este tipo de juegos, como las monedas que recopilar, los secretos que nos dan vidas y coleccionables, los puntos que nos permitirán desbloquear artworks del juego en el menú principal y niveles variados en lo que encontraremos puzles (muy sencillos, eso sí), zonas de scroll lateral que hay que cruzar a toda velocidad y fases con una dificultad endiablada que nos hará desear dejar el juego, en el buen sentido.

Y es que, tras la capa de candor de Kyurinaga’s Revenge propiciada por el control de alimentos con colores llamativos, se esconde un juego que nos las hará pasar canutas en los modos de dificultad más elevados. Nuestros héroes morirán de un solo golpe, tanto en fácil como en difícil, pero en cada dificultad se irán añadiendo más y más elementos en pantalla. Un buen ejemplo es un nivel de plataformas donde hay unas máscaras que orbitan sobre un punto y que nos pondrán difícil el cruzar. En fácil hay pocas máscaras, en normal hay más y en difícil, además de multiplicarse el número, habrá enemigos que se moverán de forma errática. Pasar es una proeza que exigirá saltos ‘’pixel-perfect’’ y que, por qué no decirlo, nos pondrá de los nervios.

Para pasar el trago de estas fases tan complicadas, el estudio ha incluido fases de combate con unas mecánicas muy especiales. Nuestros protagonistas se pondrán espalda contra espalda y, con un quick time event que recuerda a juegos musicales como Rythym Paradise Megamix, tendremos que acabar con los enemigos que se lanzan a por nosotros. En cooperativo la cosa está clara, cada usuario controlará a un personaje, pero en solitario tendremos que controlar nosotros a los dos, intercalando el control con L1 y adivinando por qué lado atacarán.

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Kaoru es el personaje encargado de mover cajas, algo necesario para cruzar algunas fases.

Al acabar la aventura se desbloqueará este modo para jugarlo cuantas veces queramos, el modo Horda, y otro modo llamado Arena en el que nos enfrentaremos, directamente, a otro jugador en modo local. Son dos modos divertidos y que sirven para alargar la experiencia de la campaña, que nos llevará, dependiendo de la dificultad, unas 8 horas.

Sin embargo, Kyurinaga’s revenge también tiene problemas y cosas que no funcionan como deberían. Para empezar, el juego nos exige que seamos muy precisos a la hora de saltar, pero muchas veces moriremos porque un pincho, por ejemplo, nos roza mínimamente, algo que en difícil, para ser sinceros, desespera bastante, ya que nos deja la sensación de que hemos muerto por culpa del juego y no nuestra. También es fácil que cambiemos, por error, de personaje en un salto, lo que ocasionará que caigamos al vacío y tengamos que empezar desde el punto de control.

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Aunque hay puzles, son bastante sencillos. Este consiste en un clásico juego musical.

Hablando de puntos de control, al igual que en Ori and the Blind Forest, en Kyurinaga’s Revenge tendremos que pulsar cuadrado cuando estemos ante el checkpoint para guardar el progreso. No me quejo de la mecánica, me gusta porque me obliga a estar atento, pero en fácil esa mecánica también es así y, la verdad, a un jugador menos experimentado se le olvidará continuamente guardar ya que, con el tiempo, los checkpoints los verá como mero atrezzo.

Otro punto en contra son las fases de salto entre paredes, apoyándonos en una para saltar a otra. El salto como tal funciona bien, pero la mecánica de resbalar por la pared para luego saltar a la de enfrente no funciona del todo bien al permitirnos resbalar solo una vez. Esto no os parecerá demasiado problema, pero cuando hay un fantasma que sube y baja a toda velocidad, moriremos a base de bien por no poder volver a engancharnos en una pared.

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Además de preocuparnos por los enemigos en tierra, hay que tener un ojo puesto en los enemigos que caen del cielo, como los chilis explosivos.

Soy consciente de que todo esto son decisiones de diseño, pero son mecánicas que pueden alejar a jugadores que no tengan demasiada paciencia y que habrían sido fácilmente subsanables. Si juegas en fácil, que haya puntos de control automáticos o si cambias de personaje en medio de un salto que éste continúe y no se pare en seco.

Pese a esto, Kyurinaga’s Revenge es un juego que se disfruta, sobre todo porque engancha mucho al ser tan complicado y exigirnos hacer movimientos tan precisos. Hoy en día se da todo mascado y una propuesta más old-school nunca viene mal, sobre todo cuando viene acompañada por un diseño tan simpático como en esta ocasión.

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A veces nos desesperaremos con algunas fases, como las de escalar paredes con enemigos de por medio.

Diseño con muchas vitaminas

Kyurinaga’s Revenge es, al igual que Yasai Ninja, un juego que hace gala de un diseño artístico de lo más peculiar. Controlamos a un brócoli y una cebolla, eso tiene que gustar a la fuerza. Tanto los protagonistas (incluyendo a los villanos) como los enemigos, así como elementos del escenario como los champiñones brillantes (que son champiñones con rasgos de ancestros algo perjudicados por sustancias alucinógenas) rebosan carisma. Hay fantasmas que son verduras samurái, una col gigante que nos persigue como si de la roca de Indiana Jones: En busca del arca perdida se tratara y chilis explosivos.

Todos está creado con buen gusto y los escenarios han multiplicado el nivel de detalle que vimos en Yasai Ninja. No solo son más coloridos, sino que tienen más elementos de fondo y dan la sensación de estar más vivos. Además, a nivel de rendimiento, no he encontrado ningún tipo de bajada reseñable, ni en solitario ni en cooperativo. Eso sí, aunque a nivel de diseño es bastante curioso, gráficamente está bastante por debajo de lo que se podría esperar en una consola de actual generación.

La banda sonora, por su parte, tiene temas resultones, pero sí que encontramos que el juego está algo vacío en este aspecto. Hay muchos silencios innecesarios a lo largo de los niveles, así como melodías repetitivas y efectos de sonido un poco pobres. Eso sí, hay sonidos que serán un indicador de peligro y nos ayudarán a resolver puzles, pero este apartado, lamentablemente, cumple sin más.

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Hay decisiones de diseño muy curiosas, como esas setas-ancestros con una cara bastante reveladora...

Conclusión

Kyurinaga’s Revege, guste más o menos, es un producto digno de admirar. El primer juego salió bastante mal. Daba la sensación de ser un producto inacabado que, por diversos motivos, se había lanzado a la venta. Las fases en 3D ‘’puras’’ eran un desastre y el desarrollo era muy repetitivo. Sin embargo, había cosas que gustaron.

RECO Technology podría haber optado por lo fácil, crear una nueva franquicia y dejar que estas verduras se pudrieran, pero confiaron en su producto, renovaron equipo y nos han brindado una nueva entrega en la que controlamos a Joe y Kaoru en un juego con un desarrollo más clásico en 2.5D. Hay nuevos modos, como el Arena y el divertidísimo Hordas, pero lo mejor es, sin duda, jugar con un amigo en cooperativo local la campaña.

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¿Preparados para sufrir? Ojito a los niveles de dificultad más elevados.

Y es que, una de las cosas buenas que tiene Kyurinaga’s Revenge es recuperar ese factor ‘’codazo’’ cuando dos personas jugamos en el mismo sofá y una de las dos muere repetidas veces. Y es que… sí, estamos ante un juego que, aunque no lo parezca, es tremendamente complicado. En todos los modos moriremos de un solo toque, pero en difícil es una pesadilla.

Si os gustan los retos y los juegos donde tenemos que hacer movimientos ‘’pixel-perfect’’ para avanzar, Kyurinaga’s Revenge es vuestro juego, pero también lo disfrutarán los pequeños de la casa en el modo más sencillo. No es perfecto, pero, en general, se disfruta bastante tanto en solitario como en compañía.

Valoración

Kyurinaga's Revenge es un ejemplo de cómo replantear una buena idea para llegar a más jugadores. El diseño, tanto de niveles como de personajes, es muy atractivo, y el cambio a las 2.5D le sienta de maravilla. Tiene sus contras, pero si os gustan los juegos difíciles, la obra de RECO no os decepcionará.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

El diseño del juego en general. Las fases de combates basadas en hordas son muy divertidas. Las plataformas son un reto. Cooperativo local.

Lo peor

La mecánica de salto entre paredes. Algunas fases se sienten algo lentas y el apartado sonoro pasa desapercibido.

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