Análisis

La review más salvaje de God of War III

Por José Luis Sanz
-

Lo bueno de Kratos es que es uno de esos héroes de los videojuegos que te devuelven lo que inviertes con intereses. En el caso de los usuarios, la saga God of War suele recompensar las semanas, días, horas y minutos de impaciente espera en apabullantes e infinitos ratos de entretenimiento. Y en el caso de los que escribimos, las andanzas del Espartano suelen convertir en litros de sangre los inmensos ríos de tinta que hemos derrochado en los últimos años las webs y revistas especializadas.

 

Los que jugamos habitualmente solemos tomar como verdad incontestable aquello de que nunca segundas partes fueron buenas o que buscar la originalidad de una segunda, o tercera, entrega de una saga es más difícil que salir a cazar renos por los Montes de Toledo.

 

Por suerte, últimamente hemos visto ejemplos que han roto esté cliché, como Uncharted 2 o Assassin’s Creed II, desarrollos que mejoran considerablemente las ideas del primer juego pero sin volverse locos, no sea que los fans de la saga salgan huyendo aterrorizados en busca de un Tetris para calmarse.


 

Por suerte, todo esto que hemos contado no es aplicable a Kratos. Y es que si el primer God of War sentó las bases y el segundo mejoró la fórmula con cientos de añadidos, la tercera ha conseguido salirse de la estratosfera potenciando todas las virtudes (que no son pocas) y dejando a un lado las malas pulgas que pudieran seguir bien agarraditas a su lomo. Nos explicamos…

La vida sigue igual

God of War III comienza justo donde lo dejó su antecesor, con Kratos y los titanes escalando el monte del Olimpo para la confrontación final contra los dioses, entre los que se encuentran Hades, Poseidón, Helios o el mismísimo Zeus, acompañado por otros semidioses y seres mitológicos como Heracles o Hermes. Pero no os preocupéis, que si nunca antes habíais manejado los destinos del Espartano, la secuencia de introducción resume los principales hechos de los dos primeros capítulos de la saga para que, cuando nos pongamos a repartir sopapos, sepamos que lo hacemos por una buena causa.

 

 

Obviamente, esos dos primeros juegos (ambos para PS2 y PS3 en la edición God of War Collection) es aconsejable jugarlos aunque si la impaciencia de probar God of War III te puede, no debes perder ni un minuto. En cualquier caso, desde el primer minuto una cosa queda clara: este nuevo advenimiento de Kratos ha nacido con la clara vocación de dar espectáculo. Todo es gigantesco, monumental, de unas proporciones colosales, magníficas que diría el clásico, y no nos referimos sólo al nivel de detalle, que también. No. Nos referimos a que el Espartano es, más que nunca, una pulga en un mundo de rascacielos y prueba de ello es el primer escenario, la propia Gaia, que se mueve y agita mientras trepamos por ella provocando que el suelo se convierta en techo, pared y precipicio al mismo tiempo.

 

Todo lo anterior, acompasado con unos espectaculares giros de cámara (hay un sólo tío para los encuadres, mirad los créditos), QuickTime Events (QTE, o lo que es lo mismo, pulsar el botón indicado en el momento justo) y secuencias de vídeo insertadas en mitad de la propia acción, como vimos en Uncharted 2, dando como fruto una experiencia mucho más vistosa y cinematográfica. Y no es el único caso en el que nos sentiremos minúsculos.

 


Del Olimpo al reino de Hades

En su aventura, Kratos también visitará de nuevo el Inframundo, el Olimpo y sus jardines, el Tártaro, el laberinto ideado por Dédalo y otros lugares extraídos de la mitología. Y fieles al espíritu de la saga, en todos ellos nos espera la vieja fórmula que combina acción, exploración, puzzles y algún que otro toque de plataformas. No existen grandes cambios en este apartado pero, con la mano en el corazón... ¿quién los necesita? Pedirle a God of War III que se reinvente respecto de sus dos entregas anteriores es como pedirle a la FIFA que, con cada nuevo Mundial, se introduzca un jugador más por equipo en el campo. ¿Para qué? ¡¡Si hay equipos que ya juegan con 12!!

 

Aún así, no se han olvidado de introducir nuevas ideas. Por eso, y gracias a la inclusión de nuevas armas y reliquias que nos dan habilidades, como la famosa cabeza de Helios (que nos alumbra en la oscuridad) o las sandalias de Hermes (nos permiten correr por algunas paredes), no da la sensación de ser lo mismo de siempre. También refuerzan esta sensación los nuevos puzzles (uno de ellos juega con la perspectiva al estilo Echochrome de PSP) o los QuickTime Events, que tienen multitud de chorraditas (como manejar un brazo de Kratos con el stick derecho para evitar que una potente luz nos ciegue). Y es que son pequeños detallitos como estos los que hacen que God of War III huela al suavizante de la familia. Es decir, que lo consideremos un hermano mellizo, que no gemelo, de los otros dos juegos.

 

Violencia sin límites

La brutalidad es otro de los aspectos que más se ha potenciado en esta continuación. Kratos nunca se ha caracterizado por ser un héroe respetuoso ni seguidor fiel de la carta de los Derechos Humanos… pero en esta ocasión casi parece un psicópata asesino en serie de dioses. La brutalidad es tal que God of War III es sólo apto, EXCLUSIVAMENTE, para mayores de 18 años. Que luego no digan que no avisamos. Lo pone muy clarito en la caja del juego: ma-yo-res-de-18-años.

 

Y es que, como el que no quiere la cosa, podremos contemplar atónitos cómo el Espartano ejecuta decapitaciones, amputaciones, lanza visceras al aire y se sumerge en baños de sangre entre cadenazo y cadenazo sin apenas esfuerzo. Algunos son tan grotescos que te arracancarán una carcajada por la ida de olla aunque a otros jugadores, más susceptibles, podrá parecerle un exceso sin fundamento. No vamos a detallar ninguno porque son uno de los puntos fuertes del juego, pero en todos los casos están muy bien hechos y tienen gracietas como pulsar L3 + R3 para hundir los ojos de la víctima en cuestión.

 

¿Y esto es todo?

Desde aquí aplaudimos el genial trabajo de los artistas/grafistas del estudio de Santa Monica que sin duda han culminado una tarea titánica. Bueno, como el resto del equipo: animadores, compositores (la banda sonora es igualmente impecable) o quienes han dotado de IA a los enemigos… ¡¡todo es sublime!! Sólo se le puede reprochar una cosa: es tan bueno, que te quedarás con ganas de más. La primera vez que lo juegues te dará de sí unas 8-10 horas, dependiendo de lo rápido que avances y los secretos que busques. Y una vez completado te quedará por encontrar alguna reliquia que, a buen seguro, te has dejado por el camino: los desafíos del Olimpo (que son retos similares a los vistos en God of War Chains of Olimpus de PSP) y la Arena de combate. También hay vestimentas ocultas, vídeos del making of… vamos, que tienes para otro rato más.

 

Por todo esto, God of War III es una de las mejores aventuras del momento, un título que seguro no defraudará a los fans de la saga y de la acción en general, un título tan cuidado y soberbio que se merece un hueco de honor en el Olimpo de los videojuegos. Un juego capaz, por sí solo, de vender consolas.

 

Para terminar, te proponemos un aperitivo sobre el próximo God of War 4.

Valoración

Sublime, increíble, apabullante, devastador... todo lo que digamos se queda corto para definir las dimensiones épicas de God of War III. ¿No tienes PS3? ¿A qué estás esperando?

Hobby

94

Excelente

Lo mejor

Es un espectáculo visual sin parangón en la historia de los videojuegos. ¡Palabra!

Lo peor

Que nos dure tan poco... ¡¡sólo 8 ó 10 horitas!!

Lecturas recomendadas