Análisis

Layton y la Máscara de los Prodigios

Por Roberto J. R. Anderson
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Tras el enorme éxito de los cuatro juegos del profesor Layton en DS, el buen caballero debuta en la nueva portátil con una nueva y apasionante aventura en la que además descubrimos cómo era en su adolescencia.

Una de las sagas más populares y rebosantes de calidad de entre las nacidas en DS se estrena en 3DS para regocijo de sus seguidores. Después de cuatro entregas en las que las mecánicas jugables y estéticas permanecieron prácticamente intactas, el salto a la nueva consola ha propiciado una necesaria evolución que otorga un aire más fresco a la fórmula sin dejar de apoyarse en los cimientos de siempre, y unos gráficos que por primera vez se basan en diseños 3D muy logrados que dejan atrás de manera natural los sprites en los que se asentaban las entregas de DS.

Los que estéis familiarizados con los juegos del caballero londinense conocéis bien sus ingredientes: un argumento complejo y lleno de misterio, carismáticos personajes y escenarios con una fuerte estética anime, y como alma del juego una serie de puzles que retan nuestro intelecto, creados por Akira Tago, célebre en Japón desde los años 60 por su serie de libros Atama no Taisou, que contienen puzles del mismo estilo. Como es habitual, los estrambóticos personajes con los que interactuamos nos desafían constantemente a puzles, que en esta ocasión ascienden a 150 en la aventura principal más otros 365 descargables gratuitamente (uno nuevo por día durante un año).

Montones de puzles 

Por lo tanto, son 515 en total, un nuevo récord en la saga. Todos ellos son nuevos, y una vez más incluyen vertientes de todo tipo como lógica, números y habilidades mentales muy variadas que exigen grandes dosis de concentración, raciocinio e imaginación. Siguen la tónica habitual de la saga con nuevas ideas y vueltas de tuerca tan ingeniosas como de costumbre.

Pero la mayor renovación jugable que ha vivido el caballero del sombrero de copa desde su nacimiento nos llega en forma de una nueva manera de explorar los escenarios. Ahora contamos con una lupa como herramienta para examinar cómoda y concienzudamente todos los rincones de cada escenario, y si la colocamos sobre un punto de interés se vuelve de color naranja. Seguro que en las entregas de DS acabasteis en más de una ocasión hastiados de tanto aporrear la pantalla con el stylus en busca de monedas, con las que se compran pistas para los puzles. Eso quedará atrás a partir de ahora gracias al nuevo sistema, con el cual podemos encontrar las monedas y otras cosas de manera mucho más apropiada. Además, en algunos puntos la lupa se vuelve azul y podemos hacer zoom para descubrir rincones secretos en los que seguir explorando.

Toda esta exploración tiene como objetivo desentrañar los misterios de esta entrega, que narra acontecimientos posteriores al último de DS (La Llamada del Espectro) pero anteriores a los tres primeros, aunque cada juego cuenta con un argumento principal propio y comprensible por sí mismo. En esta ocasión, la trama gira en torno a un enigmático personaje que oculta su rostro con la Máscara del Caos, un místico objeto que según se dice otorga poderes sobrenaturales. Este enmascarado es el antagonista de la trama, a quien Layton y la policía buscan por sus sorprendentes acciones en la ciudad de Montedore, que incluyen prodigios como convertir a ciudadanos en piedra y dar vida a las pinturas de los cuadros de un museo.

El Layton adolescente

El profesor enseguida se da cuenta de los estrechos vínculos de este caso con una experiencia que vivió en su juventud, lo cual da pie a extensas y magníficas partes del juego en las que miramos atrás en el tiempo y controlamos a Layton cuando era un chaval de sólo 17 años. Así conocemos Stansbury, el pueblo en el que nuestro célebre protagonista vivió unos años en su adolescencia, y también a sus padres y a Randall Ascot, su mejor amigo y un personaje clave que contagió a Layton su pasión por la arqueología.

Precisamente en uno de estos capítulos flashback conducimos a Layton y Randall a una extensa mazmorra conocida como Akubadain, las ruinas de la antigua civilización de los ashalanti. Aquí podemos manejar al joven Layton con el pad y los botones (a diferencia del resto del juego, que es puramente táctil), aunque también tenemos la opción de usar el stylus. Es una de las partes más novedosas del juego, en la que tenemos que superar salas moviendo rocas y pulsando interruptores como si de un Zelda se tratase, y también debemos burlar a peligrosas momias que se acercan a nosotros al vernos.

Por otra parte, el baúl del profesor nos reserva nuevos minijuegos al estilo de anteriores aventuras: un robot de juguete con el que superar circuitos, una tienda en la que vender productos a clientes, y un teatro en el que debemos convertir en un gran actor a un conejo. Para acabar, queremos quitarnos el sombrero de copa ante el excelente efecto 3D que presenta el juego, de lo más logrado y bonito que hemos visto en la consola. Los personajes y escenarios se ven muy beneficiados por esta característica, y ya no digamos las escenas animadas, que gracias al efecto de profundidad adquieren un nuevo nivel de inmersión nunca visto en la saga.

Valoración

Level-5 vuelve a acertar con el debut de la saga en 3DS. Ya era necesario renovarse y Layton lo ha cumplido en cierta medida, pero sin renunciar a ninguno de los elementos que le han hecho ganar la adoración del público.

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

El argumento, los puzles, las novedades jugables y su hermoso efecto 3D.

Lo peor

Quizás los puzles podrían aprovecharse un poco más del efecto 3D.

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