Análisis

El libro de la selva - Crítica de la película de Disney de acción real

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de El libro de la selva (The Jungle Book) dirigida por Jon Favreau basándose en la cinta clásica de 1967. En cines a partir del 15 de abril de 2016.

El libro de la selva ya está disponible en DVD, Blu-Ray, Blu-Ray 3D y en edición en pack junto a la cinta de animación. Descubre todos los extras en este reportaje.

El libro de la selva es un rayo de esperanza y a la vez una llamada de atención. En su conjunto la película es muy notable sobre todo gracias al poderío que exhibe la factoría Disney a la hora de utilizar las últimas tecnologías para mezclar de forma creíble e indisoluble mundos creados de forma fotorrealista e imagen real, incluso con abundantes y logradas escenas de acción.

Pero de manera instantánea se convierte en un altavoz de lo que a muchos nos ronda la cabeza, ¡hacen falta historias nuevas y frescas! ¡"El libro de la selva" es un referente literario fabuloso, pero el cine necesita incorporar nuevas aventuras, no volvernos a contar las que ya conocemos o al menos utilizar una nueva óptica para que tengan personalidad propia!

Mowgli es un niño criado entre lobos como un miembro más de la manada que se enfrenta a un dilema cuando recibe la amenza directa de Shere Khan, un tigre dispuesto a matarlo si no regresa con los humanos.

Al margen de los indiscutibles merecimientos técnicos de la cinta (bárbara la persecución inicial y los paseos que Mowgli se da entre la selva digital incluso siendo lanzado sobre las copas de los árboles), Favreau explora con acertado interés temas como el desarraigo del pequeño salvaje, atrapado entre dos mundos: el original de los hombres del que no se siente parte y el de sus desiguales compañeros de manada: los lobos.

Más próxima a la obra de Rudyard Kipling y más oscura y adulta también por tanto, esta recreación de El libro de la selva no consigue desligarse del clásico animado cometiendo el error garrafal de introducir algunos de sus temas musicales más célebres como son "Lo más vital" y "Quiero ser como tú". No tanto porque no casen bien en los momentos en los que aparecen (quizás es menos adecuado el segundo) sino porque te dan tantas ganas de ver la película anterior que disipa el tono y un poco el interés de esta película por sí misma. Dicho de otro modo, mengua su identidad propia.

Por supuesto para los amantes de Disney será un momento muy disfrutable y andarán canturreando las canciones todo el día (confieso que a mí me pasó) y para los nuevos espectadores que ya la verán como muy antigua (cuánto ha llovido desde el 67) o quizás ni la conozcan, puede convertirse en un referente inmediato, pero mucho más endeble.

En general el guión hace un verdadero esfuerzo por desdramatizar al máximo la trama, siendo muy fácil de digerir por el público infantil y familiar. Incluso puede que demasiado... El destino de Akela, el drama de Shere Khan que Mowgli conoce gracias a Kaa o la increíble amenaza que el desfigurado tigre supone para Raksha y la manada no consiguen alcanzar un peso emocional que llegue a conmover al espectador. Es como si pasara de puntillas por los grandes hitos de la historia dejando en territorio inexplorado la profundidad de la novela. O quizás es que se nos ha endurecido mucho el pellejo en este tiempo, que también puede ser...

Las licencias que el diseño de los personajes (en manos de expertos que ya habían trabajado en cintas como La vida de Pi) se toma de sobredimensionar a las criaturas de la selva se asimilan también con facilidad y contribuyen a poner de relieve la aparente fragilidad de nuestro astuto protagonista, el correctísimo y entrañable Neel Sethi, que debuta en el largo con esta película. Pero hay un momento en el que se fuerza demasiado con el gigantopithecus Louie.

Como decíamos al comienzo, alucinante el equipo que ha trabajado en la película y su rendimiento: desde el supervisor de efectos visuales Rob Legato, que concibió la producción virtual en Avatar y además consiguió el Oscar en dos ocasiones por su trabajo en Hugo y Titanic hasta el supervisor de animación Andy Jones, el director de fotografía Bill Pope o Christopher Glass al frente del diseño de producción.

A destacar también el reparto vocal de la película, que solo podréis apreciar si, lógicamente, veis la película en versión original: Bill Murray (Baloo), Ben Kingsley (Bagheera), Scarlett Johansson (Kaa), Christopher Walken (Rey Louie), Idris Elba (Shere Khan), Lupita Nyong´o (Raksha) y Giancarlo Esposito (Akela).

 

¿Se justifica todo este titánico esfuerzo visto el resultado final? Ahí es donde surgen mis dudas porque lo cierto es que, al margen de ser una versión descafeinada con evidentes préstamos de la película de animación... Consigue deslumbrar a nivel visual, sí, pero poco más...

Lo que te entusiasma es lo que ya conoces, no hay nada ella que la convierta en memorable a largo plazo más allá del entretenimento puntual y el buen sabor de boca que dejan los créditos finales. No obstante, me corroe la curiosidad respecto al hecho de que haya en ciernes una continuación, que espero que, ya desligada de la herencia animada, consiga trascender un poco más lo visto: talento y esfuerzo delante y detrás de la cámara hay de sobra. Atentos a la promoción de la película con la creación de un "cartel humano" gracias a la magia del bodypainting:

Valoración

Buena exhibición de músculo de Disney para una película en la que el foco está en la forma ya que el contenido no necesitaba una actualización. Mejor de lo esperable y fácil de asimilar para toda la familia.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

La unión de las imágenes reales y las creadas por ordenador.

Lo peor

¿Era necesaria? Rotundamente no, pero exhibe un poderío fabuloso en los FX.

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