Lobezno: Enemigo del Estado, de Millar y Romita Jr. - Review
Análisis

Lobezno: Enemigo del Estado, de Millar y Romita Jr. - Review

Por Jesús Delgado
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Lobezno: Enemigo del Estado es un clásico moderno firmado por Mark Millar y John Romita Jr, que mostró una faceta diferente de Wolverine, el mutante de las garras de Marvel Comics.

Existen múltiples historias de Lobezno que nos han mostrado una gran cantidad de enfoques del personaje. Origen nos reveló de dónde venía y el motivo de su amnesia. El Viejo Logan mostró cuál podría ser el futuro de Lobezno, de una forma casi tan aciaga como se reveló en Lobezno: El Fin o en la película de LoganHonor reveló sus lazos con Japón y La Muerte de Lobezno puso fin a toda una carrera como superviviente y luchador. Arma-X, en tanto, nos hizo ser testigos del horror al que fue sometido y los experimentos que realizaron con él... Sin embargo, Lobezno: Enemigo del Estado propuso algo completamente distinto: ¿Y si Lobezno se convirtiera en villano?

Lobezno: Enemigo del Estado es una historia que abarca los números 20 a 31 del volumen 3 de la serie original de Wolverine, divido todo el relato en dos arcos argumentales consecutivos: Enemigo del Estado y Lobezno: Agente de SHIELD. La trama está escrita por Mark Millar y John Romita Jr., un tándem creativo que repetiría años después con Kick-Ass, con tintas  Klaus Janson (Daredevil de Frank Miller).

Como veis hay muchas historias de Wolverine. ¿Conocéis las mejores de este héroe?

La propuesta de Lobezno: Enemigo del Estado es la de que Lobezno es abducido por HYDRA y su división japonesa, el clan de la Mano. Tras ser sometido, sufre un profundo lavado de cerebro que le convierte en agente de la organización filonazi, ahora liderada por un mutante intrigante conocido como el Gorgón (no confundir con el personaje de Los Inhumanos) y una misteriosa anciana de ascendencia alemana. SHIELD y los héroes de todo el globo tendrán que aliarse para detener a la pequeña máquina de matar, que es el mejor en lo que hace.

El Lobezno de los 2000

Para entender Lobezno: Enemigo del Estado, uno debe también entender el proceso de regeneración que desde principios de los 2000 se operó en Marvel. La Casa de las Ideas aprendió la lección de los 90, en la que una miriada de infumables villanos, tramas sinsentido y un cierto espíritu vanguardista cyberpunk lastró la calidad del cómic así como las ventas. A principios de los 200, Marvel trazó un plan de volver al sabor clásico de sus cómics, pero con un toque para ir más más allá y regenerar su universo en cómic. Para este fin se reclutaron mentes como la de Brian Michael Bendis, quien había despuntado en el cómic independiente, y desde entonce sería una de las primeras plumas de la editorial, estando detrás de proyectos como Alias, The Pulse, Los Nuevos Vengadores, etc...

Otro nombre, no poco destacable, sería el Mark Millar. El escocés había saltado a la fama gracias su controvertido The Authority, realizado junto a Warren Ellis y Brian Hitch a finales de los 90 para Wildstorm. Marvel, en un intento de volver a posicionarse como la editorial progresista de superhéroes, reclutó a Millar, ofreciéndole historias como The Ultimates o Civil War (sendas críticas contra la administración Bush) y otras de menor calado, como Marvel Knights Spider-man, en donde Millar redefiniría al Hombre Araña y el status quo de varios de sus villanos. En una línea similar a esta última, Millar realizaría en 2004 un arco argumental completo, dividido en dos partes: Lobezno: Enemigo del Estado

Lobezno: Enemigo del Estado retomaba el sabor antiguo de las historias del mutante de las garras, partiendo de la base de su caracter inexorable y virtualmente inmortal, algo con lo que ya se coqueteó en Honor. Pero en lugar de contar "una de ninjas" al uso, también rescata un tema común del Marvel clásico: las luchas de poder entre HYDRA y SHIELD, retomando un villano como el Baron Strucker y añadiendo nuevos de cosecha propia al tiempo que introduce secundarios de lujo como Elektra, Daredevil,  Nick Furia, los 4 Fantásticos y una serie de personajes que son un guiño para el lector clásico y fácilmente accesibles para la comprensión del lector novato.

En este mismo sentido, la selección del resto del equipo va por este mismo camino. John Romita Jr. es una de las viejas glorias de Marvel, trabajando con la editorial desde los años 70, a la sombra claro del John Romita original, su padre. Klaus Janson es una eminencia en las tintas, como lo es Paul Monts como colorista.   

Ahora bien, si la construcción del esqueleto es un puente entre generaciones que sirvió para relanzar al personaje dentro de la nueva era Marvel, Millar volvió a hacer de las suyas. Una vez más, el autor se vuelve a revelar en sus páginas como ese adolescentes con pretensiones de adulto, tendiendo al exceso. Esto es, habiendo de recurrir a lo más sórdido, cruento y gratuito para provocar al lector, bajo la pretensión de que estamos ante una lectura "adulta", cuando realmente estamos ante un relato juvenil que es un canto a la testosterona y a la fantasía masculina de poder con garras de adamantium. 

Todo  esto no quita que la obra esté entretenida y que nos regale momentos dignos para el recuerdo. Si lo que buscamos son hipérboles, salidas de tono y violencia a go-go. Entonces esta obra, a pesar de la rudeza con la que se desarrolla, satisfará a los que busquen una lectura fácil y que no requiera ni gran conocimiento del personaje, ni tampoco interponga excesivos dilemas morales o líneas argumentales confusas.

Ahora bien, la elección de Romita Jr. resulta cuanto menos cuestionable. Y es que la calidad de las ilustraciones varía enormemente. Si bien se le debe reconocer a Romita un buen trabajo de anatomía, el autor ya por 2004 evidenciaba sus flaquezas más que evidentes. Los rostros de sus personajes no tienen mucha variedad entre sí; el uso de tramas y de tintas para generar sombras cambia según los planos, no siendo muy consistente; en numerosos cuadros encontramos personajes con una total falta de elasticidad, siendo especialmente hieráticas sus posturas...

En este aspecto se debe señalar que Janson hace que las ilustraciones de Romita ganen bastantes enteros, en cuanto a calidad visual. De la misma manera, el color de Mounts dota de más vistosidad a las páginas, aunque entra dentro del tipo de color y luz que se utilizó en Marvel coincidiendo con el periodo comprendido desde la etapa de Dinastía de M hasta la de Asedio, aproximadamente.

Dicho todo esto, os animamos aún así a leerlo. Como historia de Lobezno es tremenda y satisfará a quienes busquen a Logan haciendo lo que mejor sabe hacer: reducir a pulpa a sus enemigos. Y si encima os gusta cómo escribe Mark Millar, habréis dado en el blanco con Lobezno: Enemigo del Estado.

Pero no os vayáis aún, que hay más,

Lobezno en la II Guerra Mundial

La última edición de Lobezno: Enemigo del Estado tiene un valor añadido. Es la inclusión de la historia narrada en Wolverine #32 vol.3 . Esta historia titulada "El prisionero número cero" está escrita por Mark Millar, pero dibujada y entintada por Kaare Andrew, con color de José Villarrubia. Se trata de una historia independiente que narra el paso de Logan por Auschwitz..

Radicalmente contraria a la tónica de Enemigo del Estado, "El prisionero número cero"  es sobria y elegante. El desarrollo de su trama, cuenta el propio Millar, fue inspirada por el mismísimo Will Eisner durante su encuentro en Barcelona. Se trata de un relato en clave de novela gráfica, en donde no vemos a Lobezno como un héroe, sino como un animal encerrado por los nazis, a los que va cazando poco a poco, enloqueciéndoles mientras torna su propia ideología supremacista contra ellos mismos. 

Este añadido al final de la presente edición española es una delicia de apenas veinte páginas que es oro puro. Con un estilo visual propio del cómic independiente y de una narrativa lenta, pero firme, la historia muestra el horror de un campo de concentración. Además nos hace sonreír cuando, a modo de justicia kármica, vemos cómo Lobezno equilibra la balanza en favor de las víctimas, volviendo el horror contra sus captores.  No os contamos más, solo os diremos que merece la pena leerlo por cómo un Mark Millar contenido, pero no exento de ironía, propone a uno de los Lobeznos más serios y dramáticos que jamás veremos.

Si os hemos convencido para que os leáis Lobezno: Enemigo del Estado, os señalamos que podéis encontrar este cómic en cualquier gran superficie. 

Valoración

Rompedora historia de Mark Millar que invierte los roles y pone al héroe más duro de Marvel contra sus aliados. Una vuelta de tuerca revolucionaria para su momento.

Hobby

79

Bueno

Lo mejor

La premisa de volver a Lobezno contra los suyos y ver cuánto daño puede hacer como villano.

Lo peor

John Romita Jr. requiere de buenos entintadores, como es el caso, para que trabajo luzca. El gusto desaforado de Millar por el exceso y lo grotesco

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