Análisis

Mágica review del divertidísimo Magicka

Por Sergio Gracia
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Seguro que muchos de nosotros, cuando éramos pequeños, soñábamos con tener poderes mágicos: poder controlar el fuego, el agua, los rayos y los ornitorrincos... Bueno, tal vez lo de los ornitorrincos no. El caso es que todos los chiquillos se han dejado llevar alguna vez por la fantasía de sus libros, de sus series favoritas o películas. ¿Quién no ha jugado en el parque con sus amigos a Dragones y Mazmorras? ya sabéis, "tu el bárbaro, tu el arquero, acróbata, mago y el caballero"... Vale, dejemos de desvariar.

Magicka es un juego desarrollado por el estudio sueco e independiente Arrowhead Game Studios, quienes han sabido plasmar a la perfección estas experiencias que contábamos antes. Un concepto sencillo pero con una jugabilidad y sistemas de juego eficaces hace de Magicka una obra a tener muy en cuenta. No es raro que se haya alzado con el galardón de juego más vendido en un sólo día en Steam, y como os imaginaréis la competencia no es precisamente escasa. Ahora ha alcanzado las 200.000 unidades vendidas pero, ¿por qué? ¿Es realmente tan bueno? Pues bien, sigue leyendo para saberlo.

El color de la magia

Según el gran Terry Pratchet, el color de la magia es el violeta, pero la verdad es que no podría estar más equivocado o, mejor dicho, no está del todo en lo cierto. El color de la magia es el verde, el amarillo, rojo, azul, marrón, blanco, naranja... y sí, también el violeta. Ocho colores que representan un elemento diferente cada uno. Se podría decir que esta es la base de Magicka, pero es mucho más elaborada y compleja de lo que parece a simple vista. Pero, ¿en qué género estaría englobado Magicka? Bueno, básicamente se podría decir que es un hack n' slash, vamos, un juego al estilo Diablo, aunque con claras diferencias: nuestro personaje no sube de nivel, no tiene inventario, ni atributos, no tiene un diario de misiones a realizar... Pero que sí, de verdad de la buena, que es un hack n' slash.

Manejamos a un poderoso y desdichado mago que, sin comerlo ni beberlo, se ve involucrado en una aventura épica digna de los mayores héroes de cuento. El editor de personaje no es ninguna oda a la libertad de creación, pero tampoco se echa en falta algo más elaborado. Nuestras armas serán una espada y un bastón de mago con el que realizaremos hechizos de lo más dispar. A pesar de no tener un inventario como tal, si que podremos cambiar nuestras armas por otras mejores que encontremos en el camino. Cada arma tendrá sus propias características, así podremos adaptar el equipo a nuestro estilo de juego. La variedad de armamento es más que decente (21 báculos y 32 espadas, mazas, lanzas... y un M60, si si, un M60 en un juego de fantasía medieval), y tendremos que ir muy pendientes a todo lo que nos rodea para no dejar escapar un mazo especialmente poderoso o un bastón con imbuido con útiles hechizos.

¡Pero un momento!, estamos en un juego con magos como protagonistas, ¿dónde está la magia? Vamos con ello. Como ya hemos dicho, contamos con ocho elementos diferentes con los que podemos realizar poderosos hechizos. Podemos cargar un total de cinco elementos, por ejemplo, si cargamos cinco veces el elemento piedra podremos lanzar una roca más dañina que si lo cargáramos tan sólo tres veces. Algunos elementos se pueden combinar en uno nuevo, como el fuego y el agua, que hacen vapor o el agua y el frío, con lo que obtenemos hielo. Otros elementos, por contra, son inversos, y se anulan al cargarse juntos en una secuencia de hechizo (como por ejemplo arcano y curación).

Si os paráis a pensar y digerir lo que quiere decir este sistema, os daréis cuenta de que en Magicka las posibilidades son inmensas, pero ahí no queda la cosa, y es que tenemos hasta tres formas diferentes de usar los hechizos: imbuirlos en el arma cuerpo a cuerpo, lanzarlo en forma de proyectil o rayo, o usarlo en área o sobre nosotros mismos. Debemos tener sumo cuidado y estar atentos a qué combinación lanzamos y cómo, no es agradable (aunque resulta bastante cómico) ponerse nervioso y proyectarle a ese boss que tanto nos está costando matar un rayo de curación... o lanzarnos una piedra sobre la cabeza y morir bajo su peso. Las diferentes combinaciones de elementos pueden dar resultados más o menos satisfactorios. La experimentación es una constante y debemos encontrar el combo de hechizos con el que mejor nos vaya en cada situación y con cada tipo de enemigo.

Además de los hechizos convencionales, aprenderemos los llamados Magicks. Encerrados en libros arcanos que encontraremos a lo largo de la aventura, estos Magicks son encantamientos más poderosos de lo habitual. Se deben realizar con una combinación concreta de elementos y pueden resultar de lo más útil en los momentos más críticos. Existen más de 20 Magicks escondidos por todo el mundo, y dominarlos todos es una proeza sólo apta para los más hábiles. Entre el listado de Magicks podemos encontrar hechizos como revivir, lluvia, teletransporte, tormenta, invisibilidad o invocar a la propia muerte.

Para tener amigos así, ¿quién quiere enemigos?

La acción en el juego es trepidante. En un abrir y cerrar de ojos nos veremos rodeados por decenas de enemigos que únicamente quieren ver nuestros sesos esparcidos por el suelo. Si alguien piensa que Magicka es un juego fácil, bien, está muy equivocado (sobre todo si se juega en solitario). En algunos momentos llegaremos a desquiciarnos por lo increíblemente complicado que se ha vuelto el asunto, y tendremos que ingeniárnoslas, planear diferentes tácticas para salir airosos del paso.

Pero lo realmente divertido de Magicka, lo que hará desternillarnos de risa y pasar horas y horas pegados al monitor, es su modo online cooperativo. Podremos jugar con hasta tres amigos más el modo campaña del juego (compuesto por 12 largos capítulos), y aquí es cuando llega el despiporre y el caos. Lo más recomendable es que cada jugador se dedique a una cosa: curar, atacar cuerpo a cuerpo, lanzar rayos... pero cuando la locura nos invade no es extraño ver a un aliado siendo masacrado por nuestro propio rayo. Está bien, debemos ser fuertes y aguantar las ganas de venganza, al menos hasta que hayamos acabado con todos los enemigos... En el modo desafío deberemos luchar contra oleadas de enemigos en una arena, cuanto más consigamos avanzar y aguantar... en fin, mejor, ¿no?

Espera, esto me suena...

Nada más empezar a jugar a Magicka nos damos cuenta del sentido del humor tan peculiar que derrocha el título de Arrowhead Game Studios. Nuestro maestro en la escuela de magos recibe el nombre de Vlad (sí, como el conde Drácula, el emperador Vlad Tepes), aunque éste asegura en todo momento que no es un vampiro (pero presenciaremos escenas que nos harán dudarlo, como poco). Vlad nos dará útiles consejos a lo largo de la historia... bueno, la verdad es que no son nada útiles, pero el hombre se esfuerza. El lenguaje usado por los diferentes personajes de Magicka es una extraña mezcla entre inglés, sueco y palabras sin sentido, un divertido popurrí muy acorde a la absurda ambientación del juego.

Pero lo que resulta más divertido y curioso son las constantes referencias a películas, libros, fenómenos de internet y demás locuras. El listado de logros merece una mención especial. Podemos leer títulos más que reconocibles como Solid Snake, This is Magicka!,  88mph, It's over nine thousand!!!! o MU-MU-MU-MULTIKILL! No hace falta decir a qué hace referencia cada uno, ¿no? Encontraremos el bastón el mago blanco (Gandalf), el Warhammer (curiosamente, en la forja de una herrería llamada Gram's Workshop), la Isla de R'lyeh (R'lyeh es el lugar donde descansa Cthulhu), el Paso de Nunshul (haciendo referencia a la película de los británicos Monty Pythin, Los Caballeros de la Mesa Cuadrada, en la que un Caballero Negro pronuncia las palabras "None shall pass")... en fin, todo un repertorio de referencias que hacen aún más divertida y original nuestra particular misión.

Diversión 'en frasco pequeño'

Magicka es, sin duda, uno de los juego más divertidos y originales a los que nos hemos enfrentado en los últimos meses. Resulta aún más gratificante cuando el juego nos ha costado tan sólo 10€, y aún más cuando somos conscientes de que estamos ayudando y apoyando a una desarrolladora independiente con pocos recursos pero muy buenas ideas. Puede que a la larga no se le pueda sacar mucho más jugo al título, pero sabiendo que hay DLCs en camino no es algo que deba preocuparnos de momento. Sin duda, una buena opción para jugar con los amigos y pasarlo en grande, lástima que aún cuente con serios problemas de optimización.

Valoración

Un juego capaz de 'regalar' muchas horas de diversión, tanto online como en solitario, a un precio tan reducido que da hasta pena no comprarlo.

Hobby

83

Muy bueno

Lo mejor

Las risas que te puedes echar con los amigos jugando en el modo cooperativo.

Lo peor

Su pésima optimización.

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