Análisis

Mass Effect 2 se estrena en PC y... ¡¡vence!!

Por José Luis Sanz
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Cuando parecía que todo estaba perdido, apareció John Shepard. Un hombre curtido en mil batallas, hecho a sí mismo y que vive con la obsesión de hacer de la especie humana una digna representante de los valores que defiende la Alianza. Y la verdad, viendo lo ocurrido en el primer Mass Effect, si nuestro héroe no hubiera estado tan espabilado, ahora los planetas y las especies que viven en ellos y que tanto desprecian a los humanos, estarían criando malvas por obra y gracia de los Segadores.

Bioware, que ya nos adelantó que Mass Effect tendría la forma de una trilogía, nos ofrece una segunda parte que profundiza en el conflicto con los Segadores y, sobre todo, nos narra sus consecuencias, aliados y especies que, aprovechando el advenimiento de estos destructores, han intentado sacar tajada. No vamos a contar lo que pasa al principio del juego, pero sólo os diremos que la red Cerberus nos pedirá un favorcito: que trabajemos para ellos.

Para los que no hayan disfrutado de la primera entrega de Bioware, decir que Cerberus es una oscura organización pro-humana, famosa por realizar todo tipo de experimentos científicos en busca de súper soldados y que, por decirlo de alguna manera, tiene peor reputación a lo largo y ancho de la galaxia que el mismísimo Jar Jar Binks. Ya sabéis, el orejudo personaje que nos hizo insoportable el Episodio I de Star Wars. Misa. Por suerte, Shepard, que es un hombre práctico, hará de tripas corazón, se olvidará del qué dirán (sobre Cerberus) y se centrará en buscar un grupo con el que salir airoso de este desastre interplanetario en el que están metidos.

Después de la noche, llega el día

Al igual que en la primera entrega, lo primero que debemos hacer en Mass Effect 2 es reclutar a los compañeros que van a luchar con nosotros. La historia nos llevará de un sistema planetario a otro mientras encontramos a los primeros personajes de la aventura. Es aquí donde el juego se hace más... ¿lento? No por que pierdan interés sus combates, o conversaciones, sino por que el argumento principal, el de los Segadores que aniquilan a las colonias humanas, queda en un segundo plano hasta que entramos en contacto con nuestros futuros compañeros y los reclutamos para tripular la Normandy SR2.

Es en ese trance inicial de Mass Effect 2 cuando más nos cuesta mantener la atención en el juego. Es como cuando dan las tres de la madrugada y tienes tanto sueño que no sabes si podrás cumplir ese viejo sueño de terminar de ver, por fin, Blade Runner. Luchamos, hablamos, bostezamos, luchamos, hablamos, bostezamos y cuando ya le hemos pegado un par de cabezazos a la mesa... ¡zas!, por fin nos ponemos manos a la obra y llegan los Segadores en nuestro auxilio, para darle sentido a nuestra lucha. Se hace la luz.

Efectivamente, llega el día en el momento en el que tenemos a nuestro equipo casi completo y ya nos dedicamos a la quest principal. Entonces Shepard se hace importante, los diálogos tienen sentido y comenzamos a ver que cada decisión va encaminada a solucionar el misterio de las colonias que desaparecen por arte de magia: llega una especie de insectos, actúan los Geth, entran los Colectores y los humanos desaparecen sin dejar rastro.

Sin parar hasta el final

Tras ese comienzo, digamos que cadencioso, el juego adquiere un brío increíble. Los combates se suceden sin descanso, disfrutaremos como locos con la pausa táctica, eligiendo armas y poderes para derrotar a los enemigos, subiremos de nivel a Shepard y a sus compañeros, respetando siempre las máximas de cualquier juego de rol: si vamos con tres personajes, uno debe ser el tanke (que reciba la mayor parte de los golpes), otro el diestro en ataques a distancia y un tercero que pueda sanar al resto. Si configuramos un equipo así, nos pasearemos por la mayor parte de las galaxias del juego sin oposición.

Uno de los aspectos que han cambiado en Mass Effect 2 son las aproximaciones a los planetas. Antes pinchábamos en el planeta y la Normandy descendía. Ahora, tenemos que investigar su órbita en busca de anomalías que puedan indicarnos la presencia de una colonia. Una vez descubierta, aterrizamos y continuamos el cometido que nos han ordenado.

Por supuesto, una vez que pongamos pie en el planeta entraremos en contacto con montones de personajes controlados por el ordenador (NPC) que nos ofrecerán otras misiones secundarias que nos aportarán reputación con ciertas especies, recaudar más créditos o, simplemente, acumular puntos de experiencia que nos permitirán aprender nuevas habilidades de combate.

Pero la personalidad de Shepard no se queda ahí. Si los skills son importantes, tanto o más son las decisiones que tomamos durante la partida en Mass Effect 2. Y es que nuestro querido comandante siempre tendrá la opción de decir, preguntar o intimidar con tres grados de borderismo: el primero es bastante amistoso, un venga hombre, no hagas eso. El segundo ya tiene pinta de amenaza, una especie de te he dicho que no lo hagas y, finalmente, el tercero es una agresión en sí misma, un o haces lo que te digo o este puño que tengo aquí te lo pongo de montera. Lógicamente, según las contestaciones que demos a nuestros compañeros y enemigos, nos forjaremos una reputación que nos permitirá disponer de mayor control sobre lo que pasa en el juego.

La relación con los compañeros de aventura, precisamente, es una de las claves del juego. Tanto, que según las decisiones que tomamos éstos van posicionándose a favor o en contra de nuestra forma de gobernar la aventura. Incluso, podremos intimar con ellas tanto como nos dejemos llevar. No hay más que seguirle el juego al bombón de Miranda Lawson y esperar a que, avanzado el juego, podamos llevárnosla al huerto... espacial.

Mass Effect 2 Contraataca...

Como ya comentamos anteriormente, Bioware tiene claro que esta segunda parte es una mera transición hasta la llegada de su particular Retorno del Jedi. La trilogía no está concluida y sólo queda esperar a ver cómo se solucionan los problemas de los humanos, Cerberus, la Ciudadela, los Segadores y los aprendices de Jedi conocidos en el universo de Mass Effect como Espectros. La emoción está en todo lo alto.

Este Mass Effect 2 es obligatorio para los que hayan disfrutado del primer juego. Eso sí, si no sabes qué es un relé de masa, un Espectro o un Segador, te aconsejamos que pases por el curso CCC de inciación a Mass Effect y te empolles los conceptos básicos. Es que si no, lo más seguro es que experimentes cierta sensación de estar más perdido que el otro Shepard, Jack, el de la isla del accidente de Oceanic.

¡¡Ah!!, por último, no olvidéis poner a buen recaudo las partidas de esta segunda entrega por si acaso a Bioware le da por permitirnos recuperar al personaje que hayamos creado en la tercera. Palabra de Espectro. Por cierto, ¿he dicho que Mass Effect 2 es una obra maestra? Pues eso.

Valoración

Espectacular continuación del clásico de Bioware que mejora todavía más la calidad de sus gráficos, argumento y ambientación. Una epopeya espacial épica que nos enganchará del cuello y no nos soltará hasta que lo terminemos por completo.

Hobby

96

Obra maestra

Lo mejor

Los diálogos, la historia y la ambientación.

Lo peor

El juego tarda en empezar ya que el preludio hasta que nos metemos en faena es muuuy largo.

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