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Análisis

Money Monster - Crítica de la película de Jodie Foster con George Clooney y Julia Roberts

Por Raquel Hernández Luján
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Jodie Foster regresa a la dirección con un trepidante thriller en el que cuenta con George Clooney, Julia Roberts, Dominic West, Jack O'Connell y Giancarlo Exposito. Se estrena en los cines españoles el 8 de julio de 2016.

Con pulso firme y un montaje fluido, Jodie Foster nos secuestra en el plató de televisión donde se graba el programa sensacionalista Money Monster. Y no se corta un pelo en abundar en los detalles que lo convierten en un buen pedazo de mierda televisiva...

Lee Gates (George Clooney) es el mesías mediático de turno que actúa como gurú de Wall Street comparando las curvas de crecimiento de las compañías sobre las que recomienda apostar con voluptuosos pechos o marcándose un baile con lluvia de dólares incluida y gogós forradas de oro.

Si te quedas en la superficie de la película tienes un drama en el que un hombre que lo ha perdido todo quiere descubrir la razón de que una empresa que suponía un valor seguro haya perdido 800 millones de dólares, hundiendo a un montón de pequeños inversores que habían apostado todos sus ahorros. 

George Clooney en Money Monster bailando

Pero el guión de Jamie Linden, Alan DiFiore y Jim Kouf, busca escarbar mucho más allá de esa simple premisa inicial descomponiendo la sociedad que se articula alrededor de este evento televisado y haciéndonos reflexionar, por medio de un humor sangrante, satírico y áspero sobre qué es lo que realmente nos importa.

Castillo de naipes

Por una parte tenemos a la madre del cordero: el desconocimiento y eso se pone de manifiesto desde el prólogo de la película. Como ciudadanos, como trabajadores, como ahorradores, hemos asentado la base de nuestra sociedad en algo intangible: un dinero sobre el que se especula, que cambia de manos y de forma sin que tengamos la más remota idea de las operaciones de cálculo por las que pasa. Tan rápido puedes convertirte en millonario como quedar desamparado en la miseria y en ambos casos eso puede ser algo fortuito o provenir del algoritmo creado por un par de muchachos en tus antípodas (se refleja también muy bien la perversión del concepto de globalización aplicado a las finanzas).

George Clooney y Jack O'Connell en Money Monster

¿Quién es el monstruo el individuo o el sistema?

Nuestro protagonista lo ha perdido todo, ¿qué le queda? ¿La familia? ¿El amor? ¿La esperanza de obtener algún tipo de compensación o justicia poética?

En este sentido Money Monster es una cinta que nos sirve de espejo. En el reflejo, lo que menos desearíamos ver... A nosotros mismos siguiendo "el Sálvame" de turno, compartiendo memes de gatitos o gifs con el pecho de Latoya Jackson.

Caitriona Balfe y Dominic West en Money Monster

El guión está trufado de giros inesperados que persiguen sorprender al espectador para llevarlo a su terreno, el de un humor incómodo que escuece en la conciencia: tal es el caso de la intervención de la pareja de Kyle, el joven y enrabietado secuestrador, probablemente la mejor y más certera secuencia de la película.

Money Monster tiene como claro propósito poner el dedo en la llaga del neoliberalismo pero no lo hace de la manera más obvia, sino dándonos una patada en el culo por comulgar con el diablo.

Es decir, que la sociedad no se muestra como una víctima sino como una masa abúlica que se agolpa ante el televisor sin entender una jota de los hilos que mueven el mundo. El mito de la caverna versión 2.0.

Julia Roberts en Money Monster

En esta ocasión el medio forma parte del mensaje y no es baladí que la cruzada mediática sea descorazonadora... Ahí está la regidora, Julia Roberts, para asegurarnos el mejor plano del drama.

Mención especial para el montaje, que saca brillo a todo el material y eso teniendo en cuenta que buena parte de la acción se desarrolla en un único escenario y tiempo real. Ecos de películas como Margin Call o La gran apuesta resuenan aunque sin el trepidante ritmo didáctico de esta última, en este thriller eficiente aunque no redondo en el que el sabor de boca final es bastante amargo.

Y de los intérpretes ni hablamos... para qué: tan correctos como cabría esperarse de ellos (Clooney y Roberts siguen teniendo una excelente química en pantalla) y con la sorpresa del magnífico Jack O'Connell al que ya descubrimos en Invencible entregado a un papel difícil en el que la crispación y la tensión es constante.

Valoración

Jodie Foster tira de sarcasmo para espetarle la película al espectador. Consigue poner el espejo delante de la sociedad y lo que refleja es preocupante.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

El ritmo, el montaje y la inteligente conclusión a todo el McGuffin de la historia, tejida para hacernos pensar sobre la banalidad.

Lo peor

La sátira que inunda el guión es demoledora y ciertas situaciones juegan al borde del abismo... ¿Crema eréctil? ¿En serio?

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